50 cuentos con pasión

Epílogo final del confinamiento

En la vida, a veces, pasan circunstancias, sucesos, situaciones que se quedan en nuestro interior para siempre. Este confinamiento y estos “50 cuentos con Pasión” son, para mí, de esas cosas que llevare conmigo el resto de mi existencia. Cuando el corazón palpita y en el alma fluye la inspiración se combinan los mejores elementos para luchar y seguir adelante contra las adversidades. Es una actitud ante la vida que tiene como eje central el riesgo, pero solo existen dos resultados, que te des el trompazo o que salgas fortalecido. Esta vez he acertado. Cuando el 15 de marzo me arriesgue a sacar una parte de mí y exponerla ante vosotras y vosotros, no era tarea fácil, hoy os puedo decir que estoy contento de haberlo hecho.

Empecé con los Canónigos de Calahorra por aquella Tudela antigua que empezaba a construir la Colegiata, nuestra Catedral. Me fui hasta la Plaza de Toros a ver como se encalaban los Toros, entre Pólvora y Berrueta. Seguí paseando y baje hasta el Molino Lazbay en el Puente Mayor de Tudela y ver el aquelarre que tenían montado Sara y Dominica. Entre las calles de aquella Madinat Totila me encontré con Abuchafar y Abulcasin y sus coplas en aquella hospedería tan especial. Luego tuve que huir a Francia con aquellas monjas tan vivas y con tantas ganas de vivir, y alguna enseño sus encantos nada más llegar al otro lado del Pirineo.

Vinieron los Hermanos Palafox y con ellos la maldición a Tudela. Apareció Jerónimo de Arbolancha y nos enteramos porque no salimos en El Quijote. Nos fuimos de rondas con la Cuadrilla de la Alpargata y conocimos sus travesuras y a los Molinosistas y a sus herejías. La Diva italiana, Marieta Alboni, fue contratada y las chicas de la Calle Trinquete nos sacaron del apuro. Fue espectacular ver juntos a los Cicerones Acarreta y Ezquerra y los californianos nunca olvidaran su visita a Tudela.

Nuestro gigante Sancho VII nos hermano para siempre con Baiona y conocimos la historia de Hannah de Galilea, nuestra Santa Ana. La esperanza de descubrir el misterio del Santo Grial en la Iglesia de la Magdalena nos ha quedado como una de nuestras tareas pendientes. Justo al lado en el Puente, en el Quiosco de la Mejana, aparecieron el “Sacatripas” y el “Tajaderas” y se liaron con los caballos de los señoritos. Un día me escape a Murchante, y me lloraron los ojos al acordarme de mi infancia, de mi padre, abuelo y bisabuelo y sus amigos. María Agustina de Conejares se encargó de quitarnos la melancolía y nos llevaron a juegos prohibidos y a degustar frutos delicados debajo de las mesas. El fuego de la hoguera hizo acto de presencia y dos veces fue quemado nuestro cascantino-tudelano, Miguel Servet o de Villanueva.

Paulino Zardoya y María Saldaña abrieron un supermercado en el Barrio de Lourdes y nos enseñaron a vender patatas. Ante el cuento de la invasión de los vascos, nos enteramos que aquí estaban hace siglos y que en una época, sino sabias la “lingua navarrorum” no podías ser veterinario, según decisión del Consejo del Reino. En París nos montamos en helicópteros y nos enteramos de cosas relacionadas de cómo se desmonto Caja de Ahorros de Navarra, la CAN. Viajamos también a Cataluña, concretamente a Girona y en un lugar de encanto, llamado Paratge de Tudela, fuimos testigos de una cita de amor clandestina. Una madre falleció en el hospital y escribió una carta a su hija, y le llame Cuento Triste, y fue mi pequeño homenaje a la sanidad pública, a los profesionales sanitarios, y a todas esas víctimas y a sus familias, que en la soledad y en el desasosiego han vivido y viven esta pandemia. Pero para no caer en la tristeza aparecieron el “Oso” y el “Nazi”, con un loro y langostinos en las orejas y nos fuimos de pinchopote con ellos. Nació una historia de amor entre dos chicos tudelanos, los amantes de Mosquera, y fuimos testigos de su sufrimiento, su valentía y su amor hasta el último día. Vino un bonzo a Tudela y convirtió los confesionarios en consultorio sexológico. También llegó la Mafia y el Queiles con su riada evitó un atraco en el antiguo Banco de Bilbao. Isabel de Valois arreglo sus desamores en Tudela. La celebración del Ángel tuvo unas visitantes francesas inesperadas y sorprendentes.

En Atenas llegó el amor para el tudelano Pelot y encontró a Kalika, una ateniense que lo rescato de guerras y batallas. Habíamos acabado un viaje y de repente un Phanton norteamericano se desplomo entre Ablitas y Malón, y un par de tudelanos, los hermanos “pocavista”, se llevaron a uno de los pilotos a su bodega en la Parte Vieja tudelana. No salíamos de nuestro asombro cuando Felisa tuvo que ir al psicólogo con esto del confinamiento y le explico sus juergas con un espárrago y una alcachofa. Nos fuimos al cine Gaztambide y apareció un fantasma y salimos corriendo tanto que llegamos hasta la bardena y allí los bandidos de Sanchico Rota nos asaltaron. Había que defender Los Fueros ante la postura del Ministro de Economía, Gamazo, y apareció Joselico Jarauta y escribió las Coplas de Monteagudo.

Al día siguiente intente trasmitiros ese sentimiento, esa sensación de pertenecer y ser Ciudadano del Mundo Tudelano. Perico Poker se la jugó y llego a montar un pequeño Casino en Barcelona. Los Toros se escaparon de la Plaza Nueva y Juan “Pestañas”, aquel saludador, llevo con todo el cariño que pudo a uno de los toros hasta los toriles. Cuando todavía estábamos alucinando con el paseíllo de Juan Pestañas, vino Kika desde el Planeta Kron y nos enseñó a degustar “euforix”, todavía la estoy esperando. La llave de la Catedral estuvo a punto de ser robada y Pedro y el que suscribe, tuvimos que intervenir para evitar el hurto. No pudimos hacer nada ante la llegada de Hackers a la Mejana y nos dejaron un Paloteao de muestra o de menestra.

Con el 25 de abril entonamos Grandola, Villa Morena, y nos acordamos de nuestros años jóvenes entre frutales. Apareció de nuevo Sancho VII y conocimos sus roles de seducción en la alcoba real con su esclava Aisna. Se me llevaron a EEUU, a las Olimpiadas de la CIA, y a la vuelta conocí a Jon e hice pública una carta a su compañera Lutxi. Os presente al tudelano Yanguas y Miranda y su visión de Vasconia. Tuvimos una entrevista con los Gigantes de Tudela que nos hizo reflexionar sobre el destino del Planeta en donde vivimos. Con el Primero de Mayo, tuve mi pequeño homenaje en la persona de mi tioabuelo Pascasio a todos aquellos hombres y mujeres que fueron asesinados por sus ideas, a raíz del Golpe militar contra el régimen legalmente constituido de la Republica. Nos fuimos de entierro con Gardacho, Quintín, Ojitos y El jabalí y aparecieron de repente las diosas grecorromanas, y ahí acabe de contaros “Cuentos con Pasión”.

Antes de despedirme de todas y todos, agradecer muy especialmente a Javi y Garbiñe, su colaboración en la recopilación de todos los Cuentos en la página web About Basque Country, porque ello ha hecho posible que los cuentos hayan traspasado los mares, océanos y continentes. También agradecer a Koldo, residente en Ablitas, su trabajo de difusión en Catalunya de todos los cuentos y que día a día los ha ido enviando a personas del mundo de cine en general. Agradecer a aquellos que habéis pinchado “me gusta” todos los días o cuando habéis podido hacerlo, a quienes los habéis compartido, para eso eran, para compartirlos, a quienes habéis hecho comentarios, he intentado responder a todos, si me he dejado alguno perdonar, mi mayor agradecimiento a Joaquim Torrens, de “Cadena Ser Tudela” que me llamo para una entrevista y fue muy agradable poder trasmitir a los oyentes tudelanos de la radio lo que estaba haciendo, mi enorme gratitud, una vez más, a Onda Vasca por la entrevista realizada con Kike para todos los oyentes del País Vasco y un abrazo a todos por ser tan increíblemente buenos conmigo y por haberme hecho un hueco para leerme, en vuestros confinamientos de esta gran catarsis mundial que ha significado la pandemia del COVID-19.

De todo corazón os quiero, y que muy pronto volvamos a abrazarnos, a besarnos y ser mejores personas, mas humanos, más sensibles, más tolerantes, y que empezando por mí, seamos capaces de cambiar nuestros mundos en positivo, para que entre todos juntos hagamos un Planeta donde todos podamos vivir en Paz, en solidaridad, sin hambre, sin sed, sin esclavitud y con derechos básicos que nos hagan crecer desde el respeto y para que las nuevas generaciones puedan aprender y entender que hubo un año, el 2020, que cambio nuestras vidas e hizo posible que lo importante no fuera la riqueza, sino el compartir, que lo importante no sea ganar, que lo importante sea perder, y que todas las noches sean noches de boda, y todas las lunas, sean lunas de miel. Agur, hasta siempre.

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