Los herejes de Tudela

Noveno cuento del confinamiento

En la segunda mitad del Siglo XVII se difundió por Europa, una corriente religiosa de alto contenido místico, promovida por el aragonés Miguel de Molinos, denominada “Molinosismo”. El Papa Inocencio XI condeno 68 proposiciones, libros y publicaciones propugnadas por Molinos, a través de un decreto en septiembre de 1687 y de la Bula “Coelestis pastor” en 1688.

Algunas de las proposiciones de Molinos eran así: “ Dios permite, y quiere para humillarnos, y hacernos llegar a la verdadera transformación, en algunas Almas perfectas que el demonio cause violencia en sus cuerpos, y las haga cometer actos carnales, aun despiertas, y aun sin ofuscación de mente, moviéndoles físicamente las manos, y otros miembros, contra la voluntad de ellos…”, y también : “ Puede darse el caso, que estas violencias de actos carnales, sean a un mismo tiempo, por parte de dos personas; esto es, hombre, y mujer, y se siga el acto por parte de “entrambos”, y “ Cuando vienen estas violencias, es menester dejar obrar a Satanás, sin usar industria propias, ni propia fuerza, sino estarse a su nada: y aunque sucedan poluciones, y actos obscenos con las manos, y aun cosas más extrañas, es necesario no inquietarse, sino echar fuera los escrúpulos las dudas, y los miedos, porque el Alma queda más iluminada, más fortificada, y pura, y se adquiere la santa libertad; y sobre todo es menester no confesarse; y se hace santísimamente el no confesarse de ellas, porque así se vence al demonio y se gana un tesoro de paz”, y continuaba Molinos con sus proposiciones: “ Por violencia del demonio, hacia Job las poluciones con sus manos,…”.

El Santo Oficio, en proceso sumarísimo por herejía y ceremonia del auto de fe, celebrado en Roma en la Iglesia de Santa María Supraminerva, el 2 de septiembre de 1687, mientras el Pueblo a gritos pedía la hoguera, lo condenará por hereje a reclusión perpetua en un convento, y falleció en Roma el 28 de diciembre de 1696.

Molinos en Tudela tuvo sus seguidores, y no cualesquiera, sino gentes de gran poder e influencia social, política y religiosa y siguieron a Molinos como si de un “Gurú de Practicas BDSM” fuera. Concretamente en Tudela, no solo tuvo un seguidor acérrimo, sino también un amigo personal, llamado  Francisco Causadas, Racionero de la Catedral.

Además de Causadas se conoce como seguidores del “molinosismo” en Tudela a Francisco Latorre y Ocon  y Agustín Zariquiegi, canónigos de  la Catedral, en aquel tiempo Colegiata, a Francisco Garcés Del Garro, presbítero, a Fray Juan de Longas, Carmelita descalzo, sobrino de Francisco Causadas, a Magdalena Ros Pasquier, Alberto Pérez Salinas, boticario, a Garcés Garro, a Luis Mur, a las Monjas de la Compañía de María, a la hermana de Francisco Causadas y a Polonia Zariquiegi, hermana del Canónigo de la Catedral y a Águeda de Luna, que aunque no era de Tudela, fue la principal discípula de Juan de Longas.

A raíz de la detención de Francisco Molinos en Roma, se inicia la persecución de su doctrina y de sus seguidores, y en 1688 el Santo Oficio encomienda a Pablo Sartolo y Sebastián de Sola y Calahorra, la labor de instruir los Santos Oficios en Tudela, dando conocimiento a Pedro Mediano, Secretario del Ayuntamiento.

Sera en el año 1690 cuando se proceda a cursar las denuncias contra Francisco Latorre y Ocon, entre otros, por su relación con el racionero de la Catedral, Francisco Causadas, discípulo de Molinos.

Francisco Causadas ante la orden de detención desapareció con otros de sus correligionarios, y con él desapareció también todo rastro de su presencia activa, sus seguidores hicieron desaparecer toda huella y también sus escritos.

De los pocos escritos que se conocen, el antiguo archivero municipal Julio Segura Moneo  nos relata que solo aparecen algunos papeles y noticias desordenadas sobre Causadas, Latorre y su proceso inquisitorial. Si existe constancia del proceso llevado a cabo por la Inquisición contra Águeda de Luna, abadesa de la Ciudad de Corella, que decía tener visiones y a las cuales daba publicidad Juan de Longas, fraile carmelita descalzo, y sobrino de Causadas.

Francisco Causadas fue uno de los primeros fundadores de la Compañía de María en Tudela, y también su contaminador, a día de hoy también conocido como Convento de Monjas de la Virgen María de la Enseñanza.

Para Causadas y Latorre, el Convento de la Compañía de María fue un buen laboratorio para imponer y desarrollar sus ideas y prácticas “molinosistas” y parece ser que en el viaje de Barcelona a Tudela a las  monjas del Nuevo Convento de Tudela, se les adoctrino,  convenció y e incluso se llegó al trato familiar mutuo.

En referencia a las artes de Francisco Causadas y la Compañía de María y de la Enseñanza de Tudela,  existe una referencia histórica, publicada en 1876 en la que se dice: “Con más ahínco que antes procuró llevar adelante su mal propósito y depravadas intenciones, que eran la de propagar las doctrinas erróneas heréticas de su amigo (Molinos) por medio de la nueva fundación. Para esto pensaba servirse de dos doncellas que él tenia engañadas, y que habían de tomar habito en nuestra religión”.

Las doncellas eran, una la propia hermana de Causadas, y otra, una compañera llamada Polonia Zariquiegi:”Que había sido primero de virtud sólida y vida muy pura; mas luego fue por su director engañada y convertida en instrumento de maldad y perversión”.

Después de la detención de Molinos números tudelanos “de bien” fueron detenidos por herejes, y especialmente sacerdotes, todos ellos seguidores de Causadas. La depravación corría por las casas más hacendadas de Tudela y se fueron conociendo los rituales y lugares donde se realizaban encuentros satánicos.

Causadas mantuvo correspondencia personal con Molinos hasta su detención, a este le encontrarán en Roma más de 12.000 cartas, que era la forma habitual en la que se comunicaba con sus discípulos. Entre aquellas cartas aparecerán algunas referencias a Tudela, como Ciudad adelantada en las prácticas “quietistas” de contacto con Lucifer.

Entre aquellos manuscritos se conoce uno de los relatos referido a Tudela: “Entré a la habitación con las dos doncellas  en el nuevo Convento, y allí Satanás encarnado en mi cuerpo mantuvo contacto carnal con las futuras madres, antes de que tomaran sus hábitos para que entrarán limpias de pecado a nuestra causa, les recomendé no confesarse y que entre ellas realizarán tocamientos para no perder la pureza de su alma, y que mantuvieran siempre secreto de mis visitas espirituales a sus aposentos”.

Entre los detenidos en Tudela estaba Francisco Latorre, fue el encargado de destruir, quemar  y hacer desaparecer los papeles y cartas de Causadas con Molinos y la Inquisión lo condeno a seis años de destierro de la Ciudad. Latorre, nacido en Tudela en enero del año 1660, bautizado en la Parroquia de Santa María, fue Capellán del Consejo de Indias, traductor de lenguas y llegó a ser nombrado Ministro Titular de la Suprema Inquisición, fue canónigo de la Catedral de Tudela y archivista.

Las Madres fundadoras y las profesas del Instituto del Convento de la Enseñanza pasaron a ser sometidas a estricta investigación por el Santo Oficio y separaron y juzgaron a las más monjas más implicadas y significativas.

Francisco Latorre fue hecho preso por el Santo Oficio junto a tres sacerdotes, tres mujeres, y bastantes feligreses con los que practicaban el escandaló y la herejía. Se le subió al cadalso y tablado para leerle su sentencia, llevaba una vela amarilla en las manos, con loba, sin cinto ni bonete, en hábito penitente, así consta en el testimonio de Nicolás de Azcarra Eguia, Provisor del Santo Oficio.

Juan Agustín de Zariquiegui, nacido en Tudela y bautizado en la Parroquia de Santa María, entre los años 1641 y 1643, fue Canónigo en la Catedral de Tudela, vivió en una Casa del Obispo de Tarazona  en la Calle la Vida y  tuvo una criada llamada Graciana Espés, a la que pagaba 6 ducados de plata por salario, durante los ocho años que la tuvo a su servicio.

En el proceso que se abrió contra Zariquiegui se da parte de los libros que se incautan y entre ellos destaca uno de Molinos titulado “El reino de Dios” en un cajón, que Zariquiegui tenía en la Iglesia, murió el año 1694 en las cárceles del Santo Oficio de Logroño, y sin dejar testamento, todo quedo para su hermana Polonia y al estar ella también en la cárcel fue todo donado por el Santo Oficio al Deanato de Tudela y entregados en la persona de D. Agustín De Baquedano, Tesorero y Canónigo de la Catedral.

Magdalena Ros y Pasquier, nacida en Tudela, bautizada el 22 de octubre en la Parroquia de Santa María en el año 1643, fue detenida con Causadas  y llevada a Logroño, con otros para ser juzgada, se desconoce la pena impuesta.

Alberto Pérez Salinas, nacido en Tudela, bautizado el 9 de agosto en la Parroquia de la Magdalena, de profesión boticario, detenido en el Proceso abierto contra Causadas y otros, llevado a Logroño y del cual desconocemos la pena que se le impuso.

Fray Juan de Longas, nacido en Tudela, hijo de Miguel Longas y Ana de Francia, en la Parroquia de Santa María, en el año 1643, fue carmelita descalzo en el Convento de los Carmelitas de Tudela, fue condenado por la Inquisición en Logroño en 1729, y se le castigo con doscientos azotes, diez años de galera y prisión perpetua posterior. Acusado de desmanes y crímenes en los Conventos de Lerma y Corella y confidente  de la Madre Águeda de Luna.

Águeda de Luna, le precedía fama de santa, según queda escrito por sus simulados éxtasis y visiones, que Fray Juan de Longas y el Prior del Convento se encargaban de publicitar. Fue abadesa en Corella y a Corella llego también con la fama de Santa, a su convento acudían gentes pidiendo curaciones y auxilio y allí se repartían piedras con olores, con la señal de la Cruz y que se decía salían emanadas del cuerpo de la Madre Águeda.

El Confesor de la Madre Águeda era Fray Juan de La Vega, con quien vivirá en continuo concubinato y del que tendrán cinco hijos. La  Madre Águeda fue llevada a la cárcel de la Inquisición de Logroño, donde confeso actos que según los documentos fueron calificados de “inimaginables”, y morirá por brutales torturas en prisión.

En la calle La Vida de  Tudela,  a día de hoy,  en las noches de luna llena, según en qué rincón de la calle  te colocas,  se oyen voces y espamos de placer, el nombre de Graciana dicen oir algunos, la ama de llaves de Zariquiegui y otros dicen que cuando el cierzo arrecia, en esta calle a las noches, los gritos  de Satanás puedes oír.

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