La llave de la catedral

Cuadragésimo cuento del confinamiento

Si te pones de frente del Retablo Mayor de la Catedral de Tudela, y dejas a tu espalda el precioso Coro de Sillería, a la derecha nos encontramos con una imagen de piedra policromada, la fastuosa talla románica de la Virgen Blanca, que estuvo oculta hasta el año 1930 en una hornacina.

Estamos en la Capilla de San Juan Evangelista que fue propiedad de los Vizcondes de Eza y Marqueses de Montesa, y si nos colocamos a la entrada de la Capilla, justo delante de la imagen de la Virgen Blanca y miramos hacia arriba, veremos en la clave de arco, colgando una llave de gran tamaño.

El abogado tudelano, Julio García Pérez, escribió un magnífico trabajo aclarando dudas sobre la historia de esta llave, y hoy os quiero contar de forma muy resumida algunas cuestiones ya descritas en este trabajo y otras nuevas que han acontecido en fechas no muy lejanas.

En su día esta Capilla de los Eza, estuvo adornada de trofeos bélicos que fueron desapareciendo y de los que solo queda esta llave enigmática y en la cual numerosos visitantes se fijan. El artífice de que la llave este ahí colgada es Carlos Eza, noble tudelano hermano de Miguel Eza, fundador del Hospital de Nª Sª de Gracia.

Los sucesos que motivaron que esta llave llegara a nuestra Ciudad empezarán en la localidad vecina de Fontellas en una afrenta de “capuletos y montescos” tudelanos y fontelleros, fruto de rencillas familiares que venían de la generación anterior, entre los tudelanos, Eza y los fontelleros, Gante.

Asi que Carlos Eza, que tenia casa en Fontellas, en el año 1540  llegara un domingo a la Iglesia Parroquial, acompañado de siervos y colaboradores armados de espadas, puñales, jacos de malla y cascos, y en medio del culto religioso, darán muerte a Antonio de Gante. Carlos Eza huira al vecino Reino de Aragon y en el juicio el procurador de Carlos Eza en su defensa dira que Gante le habia dado un codazo y qué actuo en defensa propia. Carlos Eza fue condenado a muerte, a cortarle la cabeza en plaza publica el día 10 de mayo de 1544. El juicio fue recurrido alegando que la fiscalía y los oidores, en contra de lo prescrito en nuestros Fueros, habían omitido hacer las oportunas indagaciones sobre lo presentado por la defensa.

El 1 de agosto de 1545 se revocó la sentencia de muerte por un destierro a perpetuidad del Reino de Navarra y si hubiera quebranto de dicha sentencia le costaría la vida. De nuevo esta sentencia fue recurrida y el fallo final cifro en cuatro años el destierro. Para entonces Carlos Eza se hallaba lejos de Navarra y de los Reinos Peninsulares y habia conseguido plaza en el ejercito del Emperador.

En 1548 caso con la sobrina del Dean Villalon, hombre clave en el devenir futuro de la Catedral de Tudela y que habia sido Camarero personal del Papa Julio II, este matrimonio supondrá para Carlos Eza una alianza estrátegica para su futuro. Con su familia, desde su madre hasta su hermano Miguel, las desavenencias y los problemas de herencia al ser él el que ejercia el mayorazgo supondrán el lado oscuro de una parte de su vida hasta su muerte.

En el año 1556, Eza estará en Italia como Maestre de Campo al mando de un Tercio de la Legión de la región de Milán y luego irá a la Toscana. En el año 1559 ya es Gobernador Militar en Piombino y en un documento aparecerá como Representante del Rey en los dominios castellanos de la Toscana, de los Castillos de Montephelipe y Porto Ercoli . Para el 6 de abril de 1559 ya se le ha levantado el destierro y la amenaza Turca posibilitara que el 19 de febrero de 1562, desde Génova, y con la llave del Castillo de Piombino en la mano, abandone Italia.

En 1564 firmara su testamento en Tudela como Capitan General y Prefecto de las milicias del Castillo de Piombino, antes de morir, colgará la llave de la fortaleza en el arco de la Catedral en la Capilla que fue propiedad de su familia.

A finales del Siglo XX un archivero tudelano del cual no puedo revelar su nombre, introducirá dentro del vástago de la llave un mensaje para la historia de nuestra Ciudad, dentro de un tubito alargado de aspirinas. Hace dos años, estando yo y mi compañero y amigo Pedro Ultra haciendo una visita guiada por la Ciudad, nos encontramos a una persona muy ligada al dia a dia de la Catedral, en la misma Puerta del Juicio.

Cuando acabamos la explicación de la Puerta del Juicio nos anunció la llegada inminente de un grupo de estudiantes de la Universidad de Milan, de la rama de Historia, que venían a conocer la famosa llave que aquel navarro se llevó de Piombino.

Entre bromas y risas, alguien dijo: ¿ No vendrán a llevarse la llave, verdad?. Entre las leyendas referidas a la llave existe una que dice, que cuando Carlos Eza colgó la llave llego a decir: “Ahora que vengan los italianos y se la lleven si quieren”, desconociendo que se la trajo para que no cayera en manos de los turcos.

Todo acontecia de forma natural, cuando un amigo italiano a las dos semanas de conocer la visita de los estudiantes, Stefano Cardinale, me llamo por teléfono, para decirme que en algunos ambientes milaneses, se corria la voz de que en el viaje de los estudiantes a Navarra habia dos estudiantes que proclaman a bombo y platillo que traerían de vuelta la llave para Italia, por el simbolismo que tenia para ellos, y que eran de ideología nazi.

Pedro y yo comentamos el asunto y decidimos enterarnos de buena tinta que día y hora estaba prevista su visita a la Catedral. La visita se realizaría el viernes 14 de septiembre a las 17 horas de la tarde. Diseñamos un Plan para salvaguardar la llave de un posible urto y no quisimos compartir con nadie esta información, ya que podría ser un bulo y podíamos hacer el ridículo.

Para las cinco menos cuarto habíamos conseguido entrar en la Catedral y estábamos escondidos en un lugar que no quiero desvelar, pero con suficiente vista panorámica de lo que pudiera ocurrir con las intenciones de los italianos. A las cinco y diez oímos voces en el claustro y esa era la señal para separarnos y realizar las labores de vigilancia y pasar a la fase 2, en el caso de que la pareja de italianos decidiera subir a por la llave.

Entro el grupo al recinto interior de la Catedral, después de la visita por el Claustro y la Capilla de San Dionis, fueron recorriendo las diferentes Capillas, Retablo Mayor, Coro de Silleria, Capilla de Santa y Capilla del Espiritu Santo, cuando ya creíamos que todos iban a salir observamos que dos de ellos se quedaban rezagados de forma disimulada.

Efectivamente, allí estaban los dos pillos, decididos hacer algo con la llave. De repente sacaron de sus mochilas dos arneses, cuerdas y cintas, pies de gato, mosquetones, dos cascos y estaban decididos a convertir aquella pared en un autentico rocódromo. Uno de ellos, el mas alto ya tenia el caso colocado, el otro se estaba colocando los arneses, cuando decidimos pasar a la fase 2 y yo le mande a Pedro, la señal por wasap.

Pedro desde una altura de la Catedral y con su voz potente y como si estuviera en plena Ruta Negra, con una voz de ultratumba empezó a decir en un italiano perfecto: “Sono Carlos Eza, e ti vedo, non osare portare la chiave da nessuna parte, vattene da aquí, prima che mi arrabi…”. A la primera vez los italianos se quedaron petrificados, y cuando oyeron por segunda vez la voz, empezaron a buscar la salida, dejándose arneses y utensilios de escalada. Cuando estaban perdidos sin ver la salida, intervine yo saliendo desde la Capilla de San Martin y vestido con un traje de monje benedictino, arrastrando una pierna y dos cadenas atadas a los pies y les iba gritando:”Don Carlos viene per te, scappa da aquí, Don Carlos viene per te, scappa da aquí”.

Fui directo a la puerta de acceso al Claustro y abrí el pestillo y pudieron acceder a la salida del Museo. La llave sigue en Tudela. No queremos tirar el cohete este año, en el chupinazo del año que viene hablamos.

Listado