Yanguas y Miranda sobre Vasconia

Cuadragésimo sexto cuento del confinamiento

Comienzo aquí varios cuentos extras y diferentes, rompo la dinámica diaria, y si es posible, en algunos días os pondré dos cuentos, este va dedicado al político, historiador y experto en leyes, el tudelano José Yanguas y Miranda nacido en Tudela, el 15 de marzo de 1782 y que fuera abuelo del matemático Zoel García de Galdeano. En la actualidad José Yanguas y Miranda tiene una pequeña calle céntrica de la Ciudad a su nombre, entre la Plaza de Los Fueros y la calle Herrerías.

Sintetizar en varios relatos todo lo escrito por Yanguas y Miranda es ardua y larga tarea, por no decir imposible, pero he querido entresacar aquellas cuestiones relativas a lo que él considera los orígenes de Navarra y lo que nuestro escritor entiende como Vasconia y los Vascones. Sin estar ni de acuerdo, ni en desacuerdo con él, porque no viene al caso y la interpretación de lo por él escrito, es su interpretación y no la mía, pero me resulta de una frescura democrática literaria tan necesaria, que ya me gustaría deseable, existiera en los tiempos que corren el mismo contexto predemocrático, para poder hablar y escribir en la Ribera y en Tudela con toda naturalidad, sobre Vasconía, Navarra y los Vascones, sin que te tachen de ser un mal navarro, como lo hacía Yanguas y Miranda, al igual que yo, tudelano.

Al mismo tiempo para leer a Yanguas y Miranda, hay que relativizar su traducción de palabras en euskera o incluso algunas referencias históricas que posteriormente han sido corregidas, no pongamos la lupa en los árboles, sino en el bosque.

Dice Yanguas y Miranda, sobre la situación de Navarra, y origen de su nombre y de sus pobladores: “Navarra se llamó antiguamente “Vasconia” y sus habitantes “Vascones”, que en el idioma del país vascongado vale tanto como “montañeses”, de la palabra “vaso” que significa monte, “vasoco” del monte, y por contracción “vasco”.

“La Vasconia, en tiempo de los romanos, tenía por limite oriental y parte del austral al rio Gállego, desde su nacimiento encima de Sallent del Valle de Tena hasta donde, abandonando los montes, sale por la Peña a tierra más llana. De allí torciendo algo hacia el sur oeste iba en busca del Ebro cerca donde recibe el Salo o Jalón y pasando a la ribera opuesta y comprendiendo la villa de Alagón, sin tocar a Tarazona, llegaba a Gracurris o Agreda, desde donde tiraba por Calahorra, que también era de los Vascones, en busca del océano septentrional, casi por los mismos limites que ahora dividen a Álava de Navarra é internándose algo más por Guipúzcoa. El confín por el norte era el mar sobre el promontorio Olearso hoy cabo de Higuer en Fuenterrabía, y después el Pirineo hasta las fuentes del Gállego”.

“Los vascones navarros traen su origen verosímilmente de los habitantes de la otra parte de los Pirineos…”. “Se ha escrito mucho acerca del origen del idioma vascongado: algunos creen que fue común a todos los españoles, y no falta quien diga que los antidiluvianos hablaban en vascuence. Los mejores críticos convienen en que es anterior a los idiomas conocidos”.

Año 216, a.d.C.: “Los vascones se declararon entonces por Aníbal y militaron bajo sus banderas en la guerra de Italia, donde se distinguían de los demás guerreros por la singularidad de entrar en las batallas con las cabezas descubiertas y sin armadura.”(1) No debe extrañarse esta costumbre si se considera que entre los franceses, nuestros vecinos, era casi desconocido, durante su primera dinastía, el uso de las corazas, de los cascos y de las flechas, hasta la segunda, a mitad del siglo VIII, en que llego a ser una ley militar.”.

Año 80, a.d.C.: “Siguieron los vascones su partido (Quinto Sertorio) y le sostuvieron de diez años y aún después de la muerte de este celebre capitán…Contra ambos ejércitos peleó Sertorio varias veces, y casi siempre con fortuna; pero habiendo salido muy quebrantado de una batalla se encerró en Calahorra pueblo de los vascones.” Año 27, a.d.C.:” Y tal fue el concepto que el Emperador Augusto tenia de los vascones, que formó de ellos la guardia de su persona y de la Ciudad de Roma”

Año 14, después de Cristo: “Eran los vascones gentes idolatras y muy dedicadas a los agüeros, pretendiendo adivinar lo futuro por las entrañas y venas de los cadáveres”. Año 69 d.d.C.: “Tres pueblos vascones tuvieron casa de moneda en tiempo de los romanos, esto es Calahorra, Agreda y Cascante”. (Nota: Es muy posible que Yanguas y Miranda confunda Agreda con Alfaro, ya que Gracurris, a quien él denomina Agreda, todo apunta a que es Alfaro)

Año 592: “Recaredo, hijo sucesor de Leovigildo, se vio obligado muchas veces a reprimir las invasiones de los vascones navarros; pero ni él ni Leuva ni Witerico, sus sucesores, pudieron subyugarlos.” Año 610: “Gundemaro sucesor de Witerico, en la corona de los godos, prosiguió la guerra contra los vascones navarros, entrando en sus tierras y devastándolas”. ” Suintila, sucesor de Sisebuto, cargando con todo su poder sobre los vascones, les obligo a someterse imponiéndoles la condición de edificar a su costa una población llamada Oligitio, que se duda si es Olite u Oloron, para que sirviese de plaza de armas de los godos contra las nuevas tentativas de los vascones”

Año 631: “Dagoberto puso en armas a todas las provincias de su reino, que entonces llamaban de Borgoña; y un ejército numeroso inundo las tierras de los vascones: presentaron estos la batalla, confiados en su valor, pero bien pronto conocieron que la superioridad de fuerzas era irresistible y se refugiaron en la aspereza de sus montañas”. Año 673: “Reinaron sucesivamente, después de Wamba, Ervigio, Egica, y Witiza, en cuyo tiempo los vascones, si acaso vivieron en paz con los godos, jamás fueron sus amigos ni recibieron sus leyes. (2) La Academia española piensa lo contrario; pero no existe el menor indicio de que el Fuero Juzgo se haya observado en Navarra, ni se parece en nada a su Fuero General. Además de esto se sabe la oposición con que los vascones recibían la dominación de los godos: que solos 30 años, desde Wamba hasta D. Rodrigo, no son suficientes para desterrar las tradiciones y costumbres de un país contra su voluntad; y que jamás esta la voluntad preparada para abandonar de repente las costumbres heredadas”.

Año 714: “El orgullo de los moros se estrelló al pie de las montañas de los navarros, en las de Jaca y en las de Guipúzcoa hasta Asturias. No pudieron entrar en los montes de Afranc (así llamaban los africanos a los Pirineos) poblados de hombres vestidos de pieles de osos y armados de chuzos y guadañas: que no conocían el comercio ni las artes, ni estaban acostumbrados a doblar la cerviz al yugo extranjero. En las batallas usaban los navarros de armas muy ligeras; tenían una agilidad extraordinaria, y acometían al enemigo por la retaguardia con grande ímpetu y terrible vocería. El traje de los guerreros principales se reducía a una túnica exterior redonda, camisa de mangas sueltas, calzones largos, calzas con espuelas y una lanza arrojadiza en la mano”.

““Et no habia ninguno que ficies uno por otro, sobre las ganancias et las cabalgada; et hobo grant cabalgada et envidin entre eillos; et sobre las cabalgadas bataillaban”. Así se explica el prólogo del fuero antiguo de Navarra, pintando la anarquía que reinaba entre sus habitantes. Y como un estado semejante sea muy violento, y de consiguiente poco duradero, debe creerse que no tardaron mucho tiempo en reorganizar la forma de su gobierno”.

“La representación nacional de los navarros, compuesta de sus doce ancianos o sabios de la tierra, se ve todavía en el fuero; pero esta especie de gobierno se fue alterando sucesivamente a medida que la Monarquía se hacía más dilatada con las conquistas y se complicaban las necesidades del estado. La actitud puramente militar, a que se vio luego reducida la federación monárquica de los navarros, hizo que los principales caudillos o ricos hombres tomasen una parte activa en los negocios públicos, con igual autoridad que la de los doce ancianos; y ya en tiempo de D. Sancho El Sabio le vemos obrar con acuerdo, otorgamiento y voluntad de los ricos hombres, caballeros e infanzones; hasta que los monarcas fueron llamando sucesivamente a los prelados eclesiásticos, y a los pueblos, con lo que llegaron a organizarse las cortes por brazos, o estamentos, quedando confundidos en ellas los doce ancianos y los doce ricos hombres. Y aunque se ignora el tiempo preciso de este acontecimiento, se sabe que a finales del Siglo XIII o principios del XIV varios Estados de Europa habían adaptado ya este sistema con algunas diferencias accidentales”.

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