Teatros y Rosas

Décimo cuento del confinamiento

En la Edad Media, Tudela disfrutó de juglares y “ministriles”, especialmente cada vez que se celebraban fiestas, por Santa Ana, Santiago y San Pedro, de agosto, o “ad vincula”.En el siglo XVI se sumarán los que hacían los juegos de maese coral, los volteadores y voladores. En el Siglo XVII se buscará cobijo y las actuaciones se realizaran en la Casa y Patio de Comedias que estaba ubicada en 1597 en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia y a partir de 1622 en la actual calle de la Merced y antiguamente, calle de las Comedias.

Desde el año 1746 hasta el año 1808, en Tudela habrá un edificio que cumplía su tarea de almacenaje de grano y con el tiempo se convertirá en Teatro Principal.

En el devenir de los años también se utilizara como edificio para la representación de artes escénicas el  Trinquete, frontón de pelota, que estaba ubicado precisamente en la calle que ahora lleva su nombre.

Fueron también utilizados lugares privados como el Salón de las Sociedades, El Centro de Agricultores, El Círculo Mercantil o la Humanitaria en la calle La Higuera.

En el año 1833 se fundará el Teatro Principal que durará hasta el año 1931, en que el Ayuntamiento decidirá derribar un edificio que dio noches y veladas espectaculares a nuestra Ciudad. Este Teatro estuvo situado debajo de las Herrerías, en la esquina con Yanguas y Miranda, en donde antiguamente estuvo la Lavandería La Moderna y actualmente hay una urbanización de pisos.

En el año 1922 se inauguró en Tudela el “Teatro Cervantes”, en el Paseo del Prado, del que era su propietario D. Agustín Serna. También en esa década, se instaló en el Paseo Invierno, el “Teatro Novedades” del cual era su propietario D Zacarías Arnedo. En esa época de los años veinte cuando se estaba representando la obra de Don Juan Tenorio, en el Teatro Novedades, prendió fuego la Fábrica de Harinas, que había en la Calle de la Estación, propiedad de los Sres. Frauca y sin saber cómo ocurrió, al vigilante, el señor Isidro lo llevaron a la cárcel, y aquel incendio, le costó la cárcel. La obra del Tenorio no se pudo acabar porque el escenario prendió fuego por las chispas de la Harinera.

Entre las curiosidades ocurridas en los diferentes teatros tudelanos destaca sin lugar a dudas el Teatro Principal y una de ellas es que, ya en sus últimos años, en el “Gallinero” del Teatro , durante un tiempo, guardaba el carpintero Carmelo González “Corriguela”, las cajas mortuorias que luego se utilizaban para enterrar a los que morían.

Pero sin lugar a dudas la que sobresale sobre todas es la ocurrida en el Teatro Principal, con motivo de la celebración del acto de homenaje al Roso y al resto de tudelanos que habían muerto por la loba rabiosa, en junio de 1851. Tudela quedo consternada con la entrada de una loba por el Puente, y sus ataques a varios tudelanos, incluida una niña en San Salvador dieron el resultado de cuatro muertes. El Alcalde en aquella época, D. Anselmo, decidió realizar una acto benéfico en favor de las familias que habían quedado desamparadas y se buscó a alguien de renombre.

Un amigo personal de D. Anselmo, que vivía en Madrid, D. Jacinto Arguelles y Lerma, fue el encargado de entrevistarse con uno de los Empresarios de la farándula de Madrid y experto en estas lides. Al cabo de un mes,  en julio, se tiene constancia en el Ayuntamiento, que existen contactos con una Diva italiana, cantante de ópera, famosa a nivel internacional llamada Marieta Alboni.

El Alcalde en agosto realiza un viaje a Madrid y cierra el contrato con el empresario madrileño, acordándose que en el viaje de vuelta a Italia actuaría en Tudela en fecha por concretar a su llegada en el mes de septiembre del corriente de 1851.

Marieta Alboni llegó a Tudela el 22 de septiembre de 1851, a la hora de comer, se hospedo en la Fonda Remigio, actual Hostal y Restaurante, y a las 6 de la tarde se encamino hacia la calle Herrerías para ir preparando su actuación. Todo estaba preparado, la función empezaría a las 7 de la tarde y todas las entradas estaban vendidas. Marieta Alboni  habló con su interprete y esté llamo al tramoyista, Martin Burgaleta, alias “tramoyas”, y le dijo que la cantante tenía por costumbre en su última canción en la gira por España, la Habanera de la Paloma, tirar desde el escenario,  flores a las primeras filas donde estaban las autoridades. Que por favor le trajeran algunos ramos de flores. “Tramoyas” se fue a buscar al alcalde y le comento la petición de la diva italiana. El alcalde le dijo a Tramoyas: – Vete al huerto de la Casa Misericordia y coge todas las rosas que por allí tienen y date prisa-. A todo correr Martin, “tramoyas, cortó y preparó los ramos y ayudado por el hortelano de la Misericordia las llevaron al Teatro.

El público fue llenando sus asientos, seiscientas butacas en Patio y balconadas y 200 en el gallinero. En aquella época a las mujeres no se les permitía estar en el Patio de Butacas, y muchas tudelanas tuvieron que ver la función desde el gallinero. Solamente las consortes de las autoridades y fuerzas vivas de la Ciudad pudieron ver el espectáculo en las tres primeras filas reservadas para las autoridades. La primera fila fue ocupada por los regidores y autoridades militares y la segunda por las consortes de estos. En aquellos tiempos estaba de moda que las señoras llevaran por la calle, una especie de sombrillita pequeña, en señal de modernidad.

La italiana cuando faltaban 20 minutos, salió de su camerino, y se dirigió al telón para ver cómo estaba el aforo, y de repente se dio cuenta que el espacio entre el escenario y las butacas de la primera fila había como mínimo cinco metros de longitud. Marieta Alboni, fue a su camerino y llamo a su intérprete y al Empresario Madrileño, y les dijo que había mucha distancia y que ella no llegaría con las flores hasta las autoridades, y que consiguieran algunas chicas tudelanas, para que repartieran las flores cuando ella acababa la última canción.

El empresario habló con el tramoyista, y el tramoyista fue directamente a hablar con el Alcalde, D. Anselmo, que ya estaba sentado, y le dijo.- D. Anselmo, la italiana ahora quiere chicas, que no actúa sino le traemos chicas para que repartan las flores-. El tiempo acuciaba, el público empezaba a ponerse nervioso y todo preveía que si no actuaba la italiana, allí podría surgir cualquier tumulto. D. Anselmo, el alcalde,  le dijo a Martin, el tramoyista, – Vete corriendo a la Calle del Trinquete, a la Casa de Citas, y les dices a todas las chicas, de parte del Alcalde que se pongan sus mejores galas y que cuando acabe la italiana, que repartan las flores, y las metes por la puerta de camerinos, que nos les vean y estén calladas-.

Martin fue a la calle Trinquete, hablo con las chicas de la Casa y estas, sin pensárselo mucho, con sus mejores galas,  bajaron al Teatro Principal y entraron por camerinos.

El Empresario madrileño le doy la noticia a Marieta Alboni y esta empezó su función. La italiana cantó, ovación tras ovación, y después de su última canción, con el público levantado en pie, Marieta Alboni empezó a lanzar algunas rosas a las primeras filas desde el escenario, en ese instante, las chicas de la calle Trinquete, empezaron a salir con pequeños ramilletes de rosas y los fueron repartiendo entre la primera fila de las autoridades. Una de ellas se acercó a D. Anselmo, el alcalde, y le dijo._ D. Anselmo, que tal lleva sus rodilla -, otra se acercó al Teniente de la Comandancia Militar y le dijo : – Mi teniente, tiene usted en mi casa la funda de su pistola, no se olvide.- y así, uno sí y otro también, fueron recibiendo recados y mensajes de aquellas chicas tan sinceras, y en la fila de atrás, las esposas, tuvieron constancia de que algunas chicas de la calle Trinquete conocían las intimidades de sus maridos y esposos, mejor que ellas. Aquellas sombrillas de moda, se convirtieron en armas de Guerra y alguno de los de primera fila,  salieron por la puerta grande y con la cabeza caliente, porque los sombrillazos no pararon hasta bien llegados a casa. Cosas de Tudela.

 

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