La “Gamazada” y las Coplas de Monteagudo

Trigésimo quinto cuento del confinamiento

En el año 1893 en las Cortes Españolas, durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo – Lorena, viuda de Alfonso XII, el entonces Ministro de Hacienda, German Gamazo, presento un Proyecto de Contrafuero en el que pretendía que la Hacienda Navarra fuera como el resto de Provincias Españolas. Aquella noticia recorrió toda Navarra y levanto todas las pasiones muertas desde la Ley Paccionada de 1841, de norte a sur, de este a oeste y se sucedieron numerosas manifestaciones en todas las capitales de las Merindades navarras y una gran manifestación provincial en Pamplona. A raíz de aquella manifestación se colocó una lápida en uno de los pilares de Palacio Provincial que desde entonces pone lo siguiente: “¡ Ad perpetuam rei memoriam! El día 4 de junio de 189, la provincia de Navarra, representada por los alcaldes de sus 269 pueblos, se reunió aquí, para protestar de la conculcación del fuero, marchando por las calles de la capital, en ordenada y pacífica manifestación, más de 15.000 hombres, sin distinción de clases ni partidos.”

Aparte de esta iniciativa, se puso en marcha una suscripción popular a todos los navarros residentes en la Península, en una cuota variable entre 25 céntimos y 25 pesetas para erigir un Monumento a Los Fueros de Navarra en Pamplona y al mismo tiempo en Tudela se cambiaba de nombre a la Plaza Nueva y desde ese día se llamará Plaza de Los Fueros de Tudela.

Durante todo el año de 1893 y en enero de 1894, las comunicaciones, intervenciones en las Cortes sobre el tema de Navarra era continuas y la posición de la Diputación Foral fue inamovible y por ello el 12 de febrero cuando salen de Pamplona para ir a Madrid las gentes navarras por allá por donde pasara el tren que les llevaba a los Diputados a Madrid a reunirse con Gamazo, dejaban lo que tenían y saludaban desde campos y andenes.

La reunión prevista para el día 15 se adelantó a última hora al día 14, a las 4 de la tarde, y allí estaba la Diputación Foral ante el llamamiento del Gobierno mediante Real Orden para cumplir un deber de cortesía y dejando claro que no entrarían a negociar nada que alterase la Ley Paccionada de 1841. Gamazo volvió a insistir que Navarra no podía ser diferente que las demás provincias y que debería desaparecer el procedimiento especial de discutir o concertar los impuestos navarros, adjetivando este sistema de inútil e impracticable. Gamazo planteo incluso desentenderse de la opinión del Pueblo Navarro y caminar contra la corriente, fue entonces cuando el Vicepresidente de la Diputación Foral, Eseverri, dijo que creían terminada la reunión y que se levantaban de la misma.

Al día siguiente, 15 de febrero la Diputación Foral acudió a una nueva reunión con representantes del Ministerio de Hacienda y volvieron a recalcar su posición y dieron por finalizada la misma. En horas en que la Diputación Foral había sido invitada a una comida con representantes políticos recibieron una nueva carta de Gamazo en la que se les citaba para el día siguiente para la firma del Acta de la Reunión del día anterior advirtiéndoles de que se trataba de una convocatoria de una Real Orden.

Los Diputados Forales entendieron que la convocatoria de adelantar la reunión a petición del propio Ministerio, el día anterior, no atendía a cuestiones emanadas de la propia Real Orden, sino a otros intereses ocultos, y por lo tanto la Diputación llevaba por escrito lo que se debía consignar en dicha Acta del día 14: “…La Diputación Foral no puede concertar, porque se lo veda la Ley Paccionada de 1841, de donde dimana la verdadera personalidad jurídica,… Nuestra protesta contra los desafueros cometidos…”. Antes de irse de Madrid, la Diputación Foral se entrevistó en visita de cortesía con el Presidente del Gobierno Sr. Sagaseta y con la Reina Regente.

Mientras todo esto ocurría, la prensa madrileña mayoritariamente se posiciono a favor de la Diputación Foral navarra y así mismo en las Provincias Vascongadas y en el Principado Catalán, se manifestaban amplias y mayoritarias adhesiones a la causa fuerista navarra y al mismo tiempo en todos los Pueblos, Villas y Ciudades navarras se mandaban telegramas de apoyo a la Diputación Foral.

Después de conocida las estratagemas del Ministro de Hacienda, Gamazo, en Navarra se hizo un llamamiento para el domingo 18 de febrero para recibir a la Diputación en Castejón y que la concurrencia fuera lo más amplia posible.

La salida del Hotel Inglés de Madrid de los Diputados Forales navarros, a las seis y media de la tarde, fue todo un acontecimiento, agolpándose en las cercanías, según lo define Herminio Oloriz, en su “Cartilla Foral” : … navarros ausentes de su patria…”.El acompañamiento a los carruajes de los Diputados se convirtió en Madrid en una manifestación de apoyo a los Diputados y a los Fueros navarros, en la Estación del Mediodía se les dio una ovación indescriptible al mismo tiempo que sonaban las notas del Himno inmortal de Iparraguirre y entre salvas de aplausos y vítores, partió el tren de Madrid con dirección a Casetas donde les esperaba la colonia navarra de Zaragoza.

Después de Casetas llegó Cortes, primer pueblo navarro en el tramo ferroviario que encontraron, y en Cortes dio comienzo, lo que duraría todo el viaje, una gran manifestación popular de apoyo a nuestra idiosincrasia fuerista navarra.

El pueblo de Cortes al unísono les estaba esperando, con su Ayuntamiento a la cabeza y el cura párroco. En Ribaforada acudieron también los de Fustiñana, con su ayuntamiento en pleno y la banda municipal, dos grandes pancartas se leían en los andenes, la que portaban los ediles de Ribaforada decía “Antes morir que ceder,…” y la de Fustiñana “Navarra, madre, dispón de tus hijos…”, y un andén repleto de niños, hombres y mujeres.

Un kilómetro antes de llegar a la Estación de Tudela, la gente abarrotaba los caminos de la vía. En una Estación de Tudela atestada de gente, mientras el tren realizaba su parada, la Banda Municipal interpreto el “Gernikako arbola”, se dispararon cohetes y allí con una muchedumbre que rodeaba al Ayuntamiento de Tudela, en pleno, y con sus maceros al frente vestidos de gala, y numerosos estandartes de Pueblos vecinos con sus ayuntamientos a la cabeza, la Comisión Municipal de Estella, La Real Sociedad económica de Amigos del País, la gente con voces atronadoras dio inicio a dar Vivas a Navarra, Vivan los Fueros, Viva la Diputación Foral. En Tudela hubo un intento de desenganchar el vagón de los Diputados para llevarlos a la Ciudad que tuvo que ser parado de buenas formas por el propio Ayuntamiento, y ello significo que numerosos tudelanos y riberos en general se subieran al propio tren, a sus estribos, al techo, cuando el tren partió hacia Castejón.

Dos kilómetros antes de la llegada a la Estación de Castejón, millares de personas se agolpaban a ambos la dos de la vía. Al entrar el tren en agujas, las bandas de Tafalla, Cintruenigo y Corella tocaron la marcha real, cohetes, gritos y vítores sin parar. Los Diputados Forales bajaron como pudieron, y entre las autoridades locales les fueron presentados a los representantes de las Asociaciones Catalanistas y los fueristas vizcaínos, que traían una bandera que ponía “Jaungoicoa eta legizarra-Bizcaitarrac agurreiten deutse Naparrec (Dios y la Ley Vieja – Los vizcaínos saludan a Navarra). Los Vivas a Cataluña y los Vivas a Vizcaya se mezclaban con los vítores a los Fueros Navarros y así se repetiría en cada Estación que pasaron hasta llegar a Pamplona.

De todos aquellos acontecimientos nos quedó para la historia, el testimonio histórico y de valor incalculable de Joselico Jarauta, un labrador del pueblo ribero de Monteagudo, que escribió unos versos, en un cuaderno de quince por once centímetros, para el Paloteado del día 16 de agosto de 1894 en el día de San Roque, y que decían así:

Antiguamente Navarra
era un reino independiente
de pagos y de soldados
y de otras cosas urgentes.
Desde mil quinientos doce
Navarra se unió a Castilla,
sin abandonar sus fueros,
así el Pacto lo pedía.

La Navarra de aquel año
mucho fue lo que perdió
pues perdió la independencia
prenda de inmenso valor.
Pues hay muchos en España
que trabajan con malicia
por que sea Navarra
como las demás provincias.

Pues si el gobierno de España
sigue en sus pretensiones,
se tomaran en Navarra
serias determinaciones.
Con Monteagudo, Cascante,
Ablitas, también Barillas,
Olite, Tafalla, Estella,
Cortes, Buñuel, y Murchante
formemos una guerrilla
para marchar adelante.

Pues también se nos ofrecen
como si fueran hermanos
los valientes alaveses
vizcaínos y guipuzcoanos.
Vivan las cuatro provincias
que siempre han estado unidas
y nunca se apartaran
aunque Gamazo lo diga.
Viva Navarra y sus Fueros.

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