Una extraterrestre en Tudela

Trigésimo noveno cuento del confinamiento

Todo empezó en julio del año 1979, un amigo mío de un pueblecito de la provincia de Barcelona, Caldes de Montbuy, vino a visitarme y a estar unos días en fiestas de Tudela, fue el día 26 de julio. Joan, este era su nombre. Digo era, y estoy convencido que seguirá siendo, pero les puedo decir que desde aquel 1979, no le he vuelto a ver…

Aquel 26 de julio de 1979, Joan estaba empeñado en ir a las Bardenas, llevaba dos días dándome la brasa de que se las enseñará y que le llevara. Al final accedí y a pesar de lo que a mí me gusta el ambiente del día de Santa Ana, nos fuimos de madrugada, con la calor imposible. Nuestra idea era pasar la noche, y aprovechar a descansar del trajín festivo. Nos fuimos con el Dyanne 6 de mi padre, se lo confisque por un día, con la intención de devolverlo a la hora de almuerzo del día siguiente.

Nos adentramos con el coche cargado de avituallamiento, por si la noche se nos hacía demasiado larga y empezamos a conversar. Joan estaba un poco extraño y de repente se puso más serio que de costumbre. Santi tengo que contarte algo que va a cambiar tu vida. No me asustes Joan. Yo estaba intranquilo. Él empezó a dar vueltas a su evolución personal, a contarme cosas de su vida, de lo humano, lo divino y de repente me suelta: Santi tengo contactos con extraterrestres. Lo primero que hice fue mirar cuantas botellas de vino quedaban, por sí en un despiste mío se había pimplao el vino que habíamos traído para el kalimotxo. Pues no, quedaba prácticamente todo.

Con total serenidad, mi amigo empezó a describirme como en los últimos tres años solía tener encuentros con seres extraterrestres. Yo escuchaba y el seguía, de vez en cuando yo preguntaba alguna cosa y otras pensaba por mis adentro, se le ha ido la perola o se ha fumao algo. Mi cuerpo no estaba para gaitas, me había quedado noqueado, el cansancio hizo mella y decidimos dormir hasta que amaneciera. Joan entre muchas de las cosas que me conto fue, que las Bardenas era un lugar muy especial, para tener avistamientos de naves extraterrestres. Yo caí en el saco.

De repente, en medio del sueño, una gran luz, inmensa, me cubrió. No veía nada. La luz empezó a acercarse más y más, y como si una especie de calor intenso me penetrara, perdí toda la consciencia. Desperté, alguien me estaba llamando por mi nombre, yo medio dormido, casi aturdido empecé a escuchar una voz de mujer que me decía: “Santi, Santi, Santi, despierta, despierta”. No era la virgen María, no era ninguna aparición.

Cuando abrí los ojos, una mujer joven de alrededor de veinte años, me estaba mirando y se reía. Levante mi espalda de una especie de camilla en la que estaba tumbado y mire a mí alrededor. Pensé que aquello era una especie de hospital. No se veía a nadie, solo aquella chica y yo. ¿Quién eres?, ¿Dónde estoy?, ¿Que ha pasado?. Joan, ¿Dónde está?

-Mira Santi, te voy a poner la mano encima de la frente, y en breves segundos estarás relajado y te voy a ir contando todo tranquilamente-. Así ocurrió, me puso la mano en la frente, de repente tuve una sensación de relax y bienestar, y ella empezó hablar.

 

“-Mi nombre es KIKA, soy la Comandante de la base terráquea Punitia Bardena, provengo del planeta KRON y de una Galaxia distinta a la vuestra, llevamos en este Planeta hace millones de años, nosotros fuimos los que construimos las Pirámides de Egipto, por ponerte algún ejemplo en los que hemos participado o hemos ayudado a dirigir, y estamos en son de paz y para ayudar a este Planeta, en lo que podamos. Otra cosa será que ustedes se dejen ayudar. Joan esta de forma voluntaria con nosotros, llevamos algunos años contactando con él y ahora ha dado el paso a quedarse con nosotros, y no sé, hasta cuanto tiempo. Por lo tanto tendrás que volver solo a Tudela y todo esto, hasta dentro de algunos años no lo podrás contar a nadie…”

La base física extraterrestre estaba situada, según me explico KIKA a una profundidad de 200 metros de profundidad debajo de tierra, que era imposible detectar por los sistemas de inhibición intergaláctica que ellos tenían, de una sofisticación superior a la nuestra. Detalles increíbles que nos daría para diez cuentos o más. Salí de la base como había entrado, inconsciente. Desperté, y estaba junto al Dyanne 6, en plenas facultades. Kika al despedirse me dijo: “A partir de ahora nos veremos por Tudela, no te preocupes por nada, yo me encargare de contactar contigo, ah y esto no lo cuentes, que te van a tomar por loco…”.

El primer encuentro con Kika, después de los sucesos de la base Primitia Bardena, lo volví a tener al año siguiente. Era sábado de Carnaval, los primeros Carnavales desde la prohibición de la Dictadura, en el año 1980, un ambiente formidable por todo el Casco Viejo tudelano, no había todavía Zipoteros en aquel primer Carnaval. Eran las 7 de la tarde, yo estaba en el Bar Muskaria, “El Ratón”, comiéndome un queso.

Mire hacia la puerta que da a la calle Carnicerías, zona de poteo por excelencia, y de repente veo a Kika con un traje de “Galáctica” espectacular, toda ella maquillada, metro 75, pelo negro, y a su lado, una chica rubia, vestida de caperucita roja, minifalda corta y roja, con capa roja, sobre camisa blanca y corbata azul.

Kika me dice, “Santi te presento a mi pareja, se llama Menchu”, le doy dos besos, “-Encantado Menchu”-, yo estaba flipando. Kika no paraba de reírse. Le pregunte en voz baja: – “Kika, ¿ella también es de tu planeta?”-. Kika respondió: -“Nooooo…ella es gallega, es monja de clausura, la he sacado del Convento”-. ¿Y así, la has sacado?, le pregunte.-“No hemos estado haciendo algunas compras, yo no necesitaba disfrazarme, pero ella sí. Se vendrá a vivir conmigo, a la base”-. ¿A la base contigo?-.”Sí, no te preocupes, va a estar bien cuidada y va a tener más alucinaciones que Teresa de Jesús te lo aseguro”. Tomamos dos o tres potes más, con conversaciones increíbles, que mejor no os cuento hasta que desclasifiquen los documentos en la NASA y ellas decidieron retirarse. Antes de irse, Kika me miraba con una enorme sonrisa y me dijo: “Santi te voy a regalar un euforix”. Yo inmediatamente le pregunte, ¿Que es un euforix?. Kika me respondió: “Es un reactivo natural que hacemos en nuestro planeta para generar en el cuerpo y especialmente en el cerebro, un estado de satisfacción, de bienestar, felicidad que aquí no conocéis, y lo utilizamos en nuestras fiestas…”

¿Ah, también hacéis fiestas?, le dije riéndome. “No pensaras que las extraterrestres somos aburridas”. “No desde luego, tú no eres aburrida, eres una autentica caja de sorpresas? Se sacó de una especie de carterita plateada que llevaba, una especie de gominola color azul y me la planto en la boca, sin dejarme decir esta boca es mía, nunca mejor dicho, dijo: “Traga Santiago, no genera adicción, pásatelo bien”, me dieron un beso cada una, y se fueron.

Tres años más tarde, en la Semana Santa tudelana del año 1982 volverán. Aquella tarde de Viernes Santo yo estaba en el Bar La Estrella, en la calle Carnicerías, de repente llego el paso de la Iglesia del Carmen, y dos “carrapuchetes” se quedan mirándome. El paso del Carmen van de negro total y sin capirote, solo la tela negra, cubierta la cabeza y la cara, encapuchaos. Se levantan la capucha y se empiezan a reír, eran la Kika y la Menchu. “Espéranos aquí, luego nos vemos …”

Allí estuve esperando un buen rato y allí aparecieron ya con ropas normales y me contaron como se habían metido en la procesión.

A Menchu le encantaba todo eso de las procesiones, y claro Kika, le daba todos los antojos que podía, y ocurrió que entre las calles Granados y Yeseros, en esa pequeña calle que ahora tiene escaleras, la calle Cofrete bajo, allí estaban sentadas hablando de sus cosas y vieron aparecer a dos mozos vestidos de la Congregación del Carmen. Kika les llamo y les empezó a contar cosas y en una de estas los dejo dormidos, hipnotizados. Cogieron sus trajes, se vistieron y hasta que no acabo la procesión no les despertaron y les devolvieron los trajes.

Aquel año de 1982, los hermanos “Urria” no llegaron a la procesión y cuando fueron a la Iglesia, no había nadie, dicen que estuvieron preguntando a quienes se encontraban por el camino, que porque había empezado antes de tiempo la Procesión…No se puede asegurar, si los dos hermanos “Urria”, fueron los dos mozos que se quedaron despojados de sus prendas o no, lo que sí está claro es, que la Procesión salió a su hora.

Después de contarme sus andanzas Menchu y Kika se despidieron. “Ya no nos veras hasta dentro muchos años”. ¿Os vais de la Tierra?, pregunte. “Y de la Galaxia también, querido Santi, nos vemos en unas cuantas décadas”. Cualquier día de estos, se presentan a comer, ya toca.

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