Las correrías de los canónigos de Calahorra por las calles de Tudela

Primer Cuento del Confinamiento

En el año 1218, el Papa Honorio III nombró comisionado al Prior y Chantre de Pamplona para declarar excomulgados y sacrílegos a los canónigos de Calahorra por haber desnudado al Prior de la Iglesia de Tudela de las vestiduras episcopales.

Santi Lorente cuento 1Corrían los tiempos en que el Castillo de Tudela estaba habitado por el mismísimo Sancho VII El Fuerte y Tudela  asistía a una gran empresa, la construcción de su Colegiata, posteriormente Catedral. En Calahorra, los canónigos, estaban enfadados con la decisión de la jerarquía eclesiástica del Reino, por haber decidido que fuese Tudela en vez de Calahorra en ser la sede de semejante obra.

Un día después de celebrado el culto, los ocho canónigos de Calahorra decidieron salir al amanecer hacia Tudela y a pesar de que entre ellos no existía el quorum suficiente para la acción que habían decidido realizar, al final todos bajaron a la fortificada Tudela.

Cuando llegaron a Tudela, entraron por la Puerta de Calahorra, y bajaron por las estrechas calles tudelanas hasta las obras de la Colegiata, de la Puerta del Juicio, en fase de construcción, dieron la vuelta por la Puerta Norte y acabaron en la Puerta de la Virgen, al lado de la Cuesta de los Diezmos, actual calle Portal, de allí cruzaron las casas antiguas  de la  Judería Vetula, ya que la mayoría de judíos ya vivían en los interiores del Castillo, y de ahí bajaron a la Iglesia de la Magdalena.

En la casa adosada al lado de la Iglesia, Vivian el Prior de la Iglesia de Tudela y su ama de llaves Johana Etxegoien, natural de la Bajanavarra, de Baigorri, que habiéndosele recriminado hechicerías, el Prior Lucien Gaztelumendi, se la trajo como ama de llaves a Tudela, cuando fue nombrado por el Obispo de Pamplona para tal menester.

Se cuenta que en la época en que Berenguela vivía en el Castillo de Tudela, hija de Sancho VI y hermana de Sancho VII, antes de convertirse en Reina de Inglaterra al casar con Ricardo Corazón de León, visitaba de vez en cuando la casa del Prior, y siempre cuando esté oficiaba culto, al mismo tiempo a Johana Etxegoien se la vio varias veces subir al Torreón Monreal donde habitaba la princesa navarra. Algunas de las doncellas de Berenguela incluso llegaron a decir que su amor era conocido por el Rey Sancho. Este sería uno de los motivos por los que Sancho VI llegaría a un acuerdo matrimonial de su hija muy rápido con Leonor de Aquitania, madre del Rey Ricardo de Inglaterra.

Aquel día los canónigos calagurritanos bajaban encendidos al ver las obras de la Colegiata y dispuestos a todo, al llegar a la Iglesia de la Magdalena se cercioraron de la presencia del Prior Lucien y al ver que no ya no había nadie en la Magdalena, se abalanzaron sobre Lucien y mientras unos los sujetaban, otros lo desnudaban de las ropas episcopales mientras se mofaban de su condición de protegido del Obispo y de Tudela como sede de la Colegiata.

Johana vio todo desde la rejilla de la casa adosada y salió corriendo por las calles tudelanas bajeras a la primera muralla de la Ciudad avisando de que los canónigos de Calahorra estaban desnudando al Prior Lucien, llegó hasta la Parroquia de San Nicolás y hasta San Salvador, recorriendo los aledaños de la actual calle Caldereros  y avisando y gritando de los hechos que se estaban sucediendo en la Magdalena.

Una cuadrilla de mozos armados con varas de fresno se subió a la Puerta de Calahorra para esperarlos cuando salieran de las murallas. Los canónigos, acabado su escarnio y mofa contra el Prior, salieron del Templo y se encaminaron hacia la Puerta de Calahorra para iniciar la vuelta al Pueblo vecino, en aquel entonces perteneciente al Reino de Navarra.

Mientras encaminaban la cuesta entre las Parroquias San Nicolás y pasada también San Salvador, empezaron a llover sobre sus cabezas todas las inmundicias de las casas, algunos vecinos sacaron las posaderas por las ventanas al paso de los de Calahorra, alguna piedra cayó sobre sus cuerpos y al llegar a la salida los guardias de la guarnición advertidos les pararon.

Les preguntaron por sus nombres y el motivo de su estancia, los eclesiásticos recordaron a los guardias que a la entrada ya habían dicho que el motivo de la visita era la de conocer la Colegiata y visitar al Prior de la Iglesia de Tudela. Los guardias conchabados con los mozos de San Salvador les obligaron a salir sin calzas y sin albarcas y les dijeron que eran conocedores de los hechos ocurridos en la Magdalena y que el Rey daría conocimiento al Obispo del suceso y les expulsaron de la Ciudad con el culo al aire y descalzos.

No habían salido cien metros de la Puerta de la Muralla, cuando, con grandes gritos les asaltaron la decena de mozos de San Salvador que con varas de fresno y fustas de caballerías, apalearon y fustigaron a los canónigos desde la muralla hasta la Ermita del Cristo.

A los dos meses de los hechos todos fueron excomulgados.

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