La visión esotérica de los Cicerones Acarreta y Ezquerra

Úndecimo cuento del confinamiento

Hace ya, algunos años un día de julio, si mal no recuerdo, me dirigía hacia el Ayuntamiento por la calle del Juicio y en la esquina para doblar hacia la Plaza Vieja, justo enfrente de la Puerta del Juicio de la Catedral de Tudela, me encontré a Carmelo Acarreta y a Ezquerra, con una pareja de turistas californianos.

Los turistas, ella y él, hablaban y entendían perfectamente el castellano. Habían llegado hasta allí de la mano de Ezquerra, que les había orientado hasta la mismísima Catedral y allí en la Puerta de Juicio se encontraron con Acarreta, que muy amablemente estaba dándoles explicaciones varias.

Tanto Acarreta como Ezquerra, dos grandes personas, eran auténticos cicerones de nuestra Ciudad, cada uno a su forma. Acarreta, persona instruida, y Ezquerra más dicharachero.

Ahí estaban los cuatro cuando  llegue y los dos me saludaron:-  Buenos días Santi. Al oír hablar a Carmelo Acarreta, me quede a escuchar. Acarreta les empezó a hablar de la parte del infierno de la Puerta del Juicio. La Puerta tiene cuatro partes, El Cielo, El Infierno, Los llamados elementos comunes y luego las dovelas que están dedicadas al Génesis y situadas en los dieciséis capiteles que sustentan toda la única e inigualable Puerta del Juicio de nuestra Catedral de Tudela.

Acarreta les decía: “Aquí tenéis en esta parte derecha, mirando de frente, el infierno, con sus desnudos, demonios, pecadores y los castigos a los oficios que mentían al Pueblo. Esta Puerta esconde secretos, que nadie los cuenta, porque en Tudela existen muchos secretos que nadie quiere desvelar, ni investigar, que nunca han sido publicados, pero están en los Libros Negros de la Masonería y en los Viejos Archivos de la Inquisición, fruto de confesiones sacadas a sangre y fuego y bajo torturas a los ilustrados tudelanos”. Y entonces Ezquerra apunto: “Están todos muertos, Carmelo sabe mucho de eso”.

Carmelo Acarreta antes de proseguir, miro a Ezquerra, me miro a mí, y al mismo tiempo que hablaba, cerraba el puño de la mano, como si fuera a darte un macutazo, vamos que si no lo conocías parecería que estuviese enfadado. Tenía dos manos que parecían palas de jugar a pelota goma, y su rostro negro de haberse pegado contra el cierzo y el sol toda la vida, hombre de campo.

Prosiguió Acarreta. “Bueno pues, si miran ustedes la siguiente dovela, la segunda empezando por la izquierda, de la segunda fila del infierno, ahí está sentado Lucifer, que luego se llamara Satanás, con las piernas cruzadas y a su lado otro demonio con su látigo. Esa dovela significa que quien manda en la Tierra es Satanás, y el otro demonio con el látigo significa, que todos los seres vivos, estamos bajo el yugo de Lucifer y sus colaboradores. La cabeza falta porque quienes buscan la luz a través de la ciencia, la astrología y el ocultismo, las logias masónicas, se dedican a arrancar las imágenes del demonio allá donde esté representado”. Ezquerra apunto: “Alguno que lo tendrá por casa, de decoración, en algún corral”.

Siguió Acarreta: “Fíjense ustedes, justo encima de la dovela de Satanás, tenemos una mujer desnuda,  que desde sus pies hasta su vulva, sube una serpiente que la succiona, y al mismo tiempo dos sapos lamen y succionan sus pechos, mientras dos demonios la tienen sujeta de brazos y manos, y un demonio porta un espejo. La Iglesia Católica dice que es la dovela de la lujuria, pero yo les puedo asegurar que esta escena tiene un significado más profundo. Aquí se plasma la necesidad de enseñar a la mujer los conocimientos del placer, a través de un ritual con animales, y la búsqueda de la felicidad en la búsqueda del conocimiento del propio cuerpo y el espejo del demonio representa,  la importancia de que la propia mujer sea consciente de su poder de seducción”. Ezquerra apuntillo: “En Tudela hasta hace cuatro días, solo veían espejos en las casas de los ricos, los pobres no estaban para tonterías”.

Acarreta, volvió a mirar a Ezquerra y me volvió a mirar a mí, y dijo: “Atención, la escena siguiente más hacia la derecha, la que está al lado de la que les acabo de explicar, la que una mujer lleva en su espalda a un demonio y es fustigada por detrás por otro, es también muy significativa. La Iglesia la titula, la red del cazador y aunque la siguen identificando con la lujuria o la pereza, les aseguro que nada tiene que ver con eso, sino más bien de rituales de preparación del Antiguo Egipto   para las mujeres que estaban destinadas a ser concubinas del Faraón y la Faraona. Ya que eran pruebas para fortalecer su resistencia y su capacidad amatoria, en todos los sentidos, sexual y físicamente”. Ezquerra apuntillo: “Y aquí tenemos un juego que se llama, acorderetas, que viene de esto”.

“Bueno que no les quiero entretener más “dijo Acarreta, y la pareja de turistas californianos muy amables respondieron al unísono: “No, no,…, es todo muy interesante”.

Acarreta cogió alas y dijo: “Ven la quinta dovela de la segunda fila, de izquierda a derecha”, señalando con su enorme dedo el arco del infierno; “Ven un demonio con un palo, una vara, un garrote, con dos hombres colgados, atados de sus genitales a la vara, por una soga muy gorda”. Continuo: “Esta interpretada como los sodomitas, pero representa una tradición africana, de dónde venimos todos, donde se les colgaba de palos o garrotes, en un ritual para fortalecer a los jóvenes sus genitales y su miembro viril”. Y entonces Ezquerra apuntillo: “Como a mí, que me colgaron de crio en una higuera, y desde entonces tengo el badajo, que parece el de un miura “. Y llegado este momento los californianos, pusieron pies en polvorosa, porque no estaban muy seguros que podría ocurrir en la siguiente dovela.

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