Un Bonzo en Tudela

Vigésimo sexto cuento del confinamiento

En el año 1572, en pleno reinado de Felipe II, arribó a Navarra, procedente de Japón, Tashika Shimazu, un sacerdote japonés, que en sus primeros años había sido bonzo de hábito negro en la Escuela Zen en Yamaguchi. Tashika conoció a San Francisco Javier y se convirtió al cristianismo abandonando sus creencias religiosas. Atravesó  medio mundo, estuvo en Roma y luego llegó a Pamplona. En Pamplona llego a estar seis meses, y el Obispo de la Catedral lo destinó a Tudela, ya que se había generado una singular concentración de feligreses que solo pedían confesión con el Padre Tashika.

San Francisco Javier en alguna de sus cartas criticaba a los Bonzos y a su forma de actuar, especialmente por su adicción al alcohol, la fornicación con monjas budistas y su inclinación a la pederastia con los niños que les eran encomendados,  para que los educasen.

En la época medieval, en Navarra, al igual que en los Reinos cristianos europeos, la Iglesia consentía ciertas prácticas sexuales, ahora condenadas, como la prostitución femenina, porque se consideraba un oficio de salubridad pública y una importante actividad económica.

El celibato eclesiástico incluso era cuestionado y el 30% del clero vivía en concubinato. La única postura sexual permitida era la del esposo extendido sobre la mujer, y con el objetivo de procrear y los clérigos tenían la obligación de instruirse en todas las posturas conocidas para poder imponer las penitencias.

Pues bien, el Obispo de Pamplona, dejó bien claro al Chantre y Canónigos de la Catedral que los días y las horas de confesión con el Padre Tashika no fueran en la Catedral ni en parroquias donde se confesaran nobles de la Ciudad, sino que se repartiese por el resto de Parroquias tudelanas.

Los Lunes el Padre Tashika empezaba en la Parroquia de San Jaime, que estaba en la actual Plaza San Jaime, esta Iglesia fue construida con la piedra sobrante de la Catedral por orden de Sancho El Fuerte y llego a tener dos eslabones de las Cadenas de las Navas de Tolosa, derruida en el año 1807, por el “Plan Beneficial” que el primer Obispo de Tudela, Francisco Ramón de Larumbe, diseño en 1792, para obtener rentas para la Catedral de Tudela. Este Plan de Beneficios no se ejecutaría hasta el año 1805 y lo pondría en marcha el Prelado tudelano, Simón de Casaviella.

Los martes a la Parroquia de San Miguel, de origen medieval, ya existía a finales del siglo XII y estaba situada debajo del Castillo de Tudela y frente a la calle corta de los Pelaires, fue demolida en 1806.

Los miércoles a la Parroquia de San Salvador, construida en 1235 y derruida en 1807. Los Jueves a la Parroquia de la Santísima Trinidad, del Siglo XII, ocupada en un primer lugar por las monjas cistercienses que luego fundaran el Monasterio de Tulebras y fue demolida en 1807, situada en su día entre la actual calle Roncal y Padre Moret.

Los viernes el Padre Tashika subía a la Parroquia de San Pedro que existía desde finales del Siglo XII y la ubicación era en donde estaban los antiguos depósitos de agua municipales, frente a la calle de San Pedro y debajo del Castillo. En 1805 se cerró porque amenazaba ruina y las imágenes de San Pedro, Santo Cristo, Santa Águeda y Santa Lucia fueron llevadas a la Iglesia de la Magdalena, siendo derribada en 1813.

Los sábados le tocaban confesiones en la Parroquia de San Juan, que estaba situada donde estuvo la Antigua Mezquita hasta la  expulsión de los musulmanes en 1516 y dejaron abandonado todo el Barrio de la Morería, y se convirtió en Parroquia, siendo derruida en 1805. Los domingos, la Parroquia destinada era la de  San Jorge, que estaba en donde actualmente está la Plaza de Mercada y en medio tenemos una fuente. Esta parroquia de mediados del Siglo XII fue consagrada en el año 1318 y despareció en 1771 dejando el solar y en años posteriores se edificará la nueva Parroquia en los actuales terrenos, confiscados a los Jesuitas a raíz de la Desamortización de Mendizábal  en el año 1798.

El Padre Tashika inicio su recorrido por las Parroquias tudelanas en agosto del año 1573. Una de las veces estando en San Jaime se acercó una parroquiana, ella le explico que tenía que ir al encuentro de un joven tudelano para que le diera placer porque su marido no le satisfacía en el arte del amor y que le pedía consejo al respecto y que le impusiera la penitencia correspondiente. El Padre Tashika tiro de recetario y le fue explicando a la tudelana todas las posturas posibles del kamasutra para satisfacción de ella y su marido, y la no necesidad de buscar al joven.

Otro día en San Salvador, un tudelano llego con auténticos problemas de conciencia ya que confesó que no hacia el amor con su mujer según mandaba la Santa Iglesia y que ella ya no estaba siempre con su espalda sobre la cama, sino que a veces ella estaba arriba y que incluso alguna vez lo habían hecho contra la pared. El Padre Tashika le explicó las posibles variables que se acercaban a la postura oficial de la Iglesia y le recomendó no cortar sus ansias de amor con su esposa, ya que lo importante no era la forma sino el fondo.

Así se fueron sucediendo las primeras semanas de confesiones y el Padre Tashika fue pillando fama entre los feligreses, una de las veces en la Parroquia de San Juan, doce mujeres de la Casa de Meretrices  estaban en fila esperando al Padre Tashika,  para que las instruyera en las artes amatorias y especialmente,  en las derivaciones orientales que a ellas les pudieran suponer menos esfuerzo y a su vez, intensificar el placer de los clientes.

A raíz de las enseñanzas teóricas ejercidas por Tashika, no solamente los feligreses en general aumentaron el nivel de asistencia para recibir el perdón en confesión, sino que la Casa de Meretrices aumento el número de clientes y desde ciudades y Pueblos vecinos adquirieron tal fama,  que Tudela se convirtió en Ciudad de peregrinación sexual.

Todo esto llego a oídos de los Canónigos de la Catedral y de nuevo al Obispo de Pamplona y el Obispo de Tarazona que tenía competencias en la Catedral prohibió a sus feligreses realizar confesiones fuera de la Parroquia de la Santa María la Real.

Una de las nobles más importante de la Ciudad, Uxue de Peralta, casada con Guillermo de Anjou y que era conocida su promiscuidad con otros nobles de la Ciudad, saliéndose de las directrices de Obispos y Canónigos, fue a confesarse con Tashika  y en medio de la confesión su excitación era tal, que se abalanzó sobre Tashika y le pidió a gritos que pasará de las palabras a los hechos y que le instruyera en todas las posturas del kamasutra, especialmente el  triángulo tórrido, la ascensión a los cielos, el encaje, la posición de Loto, castigada contra la pared, cabalgando por la Bardena, el momento zen y la mirada perdida.

Tashika fue expulsado del Reino por orden del Consejo Real y cuentan algunos  documentos encontrados en  la Biblioteca Nacional Francesa, que un monje llegado del Reino de Navarra fue quemado en la hoguera por brujería por realizar prácticas esotéricas y enseñar las artes del demonio para poseer a jóvenes a parisinas. Ya lo decía San Francisco Javier, estos monjes de hábito negro son especialmente peligrosos.

 

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