Paloteao de hackers en la Mejana

Cuadragésimo primer cuento del confinamiento 

Se tenían noticias antes del COVID19 que para las verduras vendrían, HACKERS de lejanías. Ayer fueron descubiertos en dos casetas, dos cuadrillas, que llevaban desde marzo preparando bulos y seguidillas, para soltarlos por estos días. Al suspender las Jornadas, Alejandro, alcalde y Rafa, del Volatín Presi, y traedor de Cofradías, se han quedao los hackers, con las ganas de jodernos las verduras y han salido todos de las casetas, en cuclillas.

Ya tenían preparao el instrumental, meter en las redes, todo letras “infectas”, para generar el descontento social. Pero al sonar las campanas, de tal forma y tan inusual, hasta en la Mejana temblaban los Smartfon, los Samsung, las Tablet y los Huawei y todo, les ha salido mal.

A mí me han pasao las letras, que tenían preparadas. Me las ha pasado “Gilico”, porque una de sus casetas, es la que estaba ocupada y la otra, la de otro Gil, la de Mortero, que aunque no lo quiere decir, también me ha dado las letras. Aquí van las desvergüenzas, de una cuadrilla de Hackers, que vinieron a soltar por las redes, barbaridades de la Mejana, y ponernos la cara más roja, que los tomates:

“De “Jardín de Hespérides” a orillas abandonadas, retransmitimos escondidos, entre huertos y nidos. Un invernadero perdido, una obra desahuciada, que mal le quieren los tudelanos a su Mejana, nombre romano, que significa mediana.

Isleta nacida por la bravura del rio, que riega estas tierras, le llaman Ebro, pero del Ebro se olvidan. Saca su ruido el agua, cuando trae riada, pusieron norias y presas, y ahora quieren que no se inunden las fresas. A punto estuvo el Ebro, de dejarles seco el Puente, pero movieron la tierra, para que no se fuera a “traslapuente”.

La Mejana estuvo alquilada, para llenar las arcas del consistorio, pero llegaron los Franceses, y se jodío el bodorrio, tuvieron que vender las tierras, para levantar Tudela, a los nobles y a los marqueses. Esto, que fue tierra de sustento, de hogares tudelanos, y ahora hacen documentales con lamento, por no encontrar hortelanos.

De comida en puchero, a pizza que trae el motero, del granero con melones, al “hiper” a por canelones, de randillas con “pan de ayer”, a vete a ver si en el “súper”, quedan randillas.

Mejana con enseñanza, Mejana con ignorancia, Mejana espejo, Mejana que pierde fragancia. Un camino de brea, y el otro de tierra, el culpable no andará lejos. Como el pez con fuente, y fuente sin plaza, toma otra calabaza. Un camino de barro, y el otro en la orilla grietas, solo miran al rio, cuando les aprieta.

Vueltas a la mejana, rutas colesterol, avenidas anti-infarto, mientras meten al cuerpo comidas basura y tratadas con sulfato. Presumen de alcachofas, espárragos y cogollos, por sabrosos, excelentes, los mejores no, lo siguiente, pero si le preguntaran a la tierra, los llamaría delincuentes.

No tiene la culpa el huertero, ni el jornalero, ni el amo, la culpa la tienen todos, por hacer con la tierra, de su capa un sayo, y vivir pensando, que al vecino, le parta un rayo. Catas de vino y muchas exaltaciones, pero las acelgas van en bolsas, y de bolsas se hacen ahora los mares. Traen de fuera guisantes sin lágrima, cogollos rokeros, apios toreros y borrajas espigadas, mucho intermediario en el negocio y aquí campos en barbecho y en el paro filas de espera.

Las plantas con sensaciones y están protegidas las denominaciones, pero los emigrantes a jornal, no tienen ni para guantes, y luego cuando las vallas con pinchos matan, hay algunos que lo ven normal, entre todos, algo estamos haciendo mal. Nadie le pone coto, al maltrato a la Mejana, y algún día encontrarán, que tienen el campo roto, no habrá nadie para el jornal y la tierra llena de lodo.

Que dejen de una vez, al rio correr, que pongas semillas de aquí, que no tengan que ir Santi, ni ningún faquir, al mundo a buscar hortelanos, y pongan en Tudela, una escuela de hortelanos, de la ribera y tudelanos.

Que las tierras no sean siempre para los grandes, que sean también para los pequeños, que los huertos no sean solo de “finde”, ni para divertir jubiletos, que pongan en alza el huerto, y que les deje de mirar el tuerto, y que todas la noches, sean noches de boda.

Que salgan los jóvenes a la Mejana, a que conozcan las plantas, que salgan viejos a enseñar, como se les susurra a las plantas. Que no se pongan barreras a la vida natural, al sol y a la luna, que le pongan freno a las casas de juego, y que dejen pastar al caracol.

Mejana, tierra de acequias, perdónales los pecados, cuando cantan almorzando, y beben para olvidarlos. Mejana madre, Mejana hermana, que les traes tierra desde la orilla, que les traes liquida poesía. Que no te enreden, que no te tuerzan, que te cuiden y aprendan, que cuando vienen “maldadas”, bien que preguntan si existes, si traes cosechas o si ya han madurado las granadas.”

Y aquí acaba el Paloteao, que no ha sido cuento ni nada, que igual les parece una tontada, pero a estas alturas de abril, me sabe igual un pareado, que una sonata, siempre que lleve acompañada, una penca de acelga albardada y dos fresas con nata.

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