Villafranca

Doce familias eran las dueñas de casi el 50% de las doce mil robadas de regadío y cuarenta y tres mil de secano que tenía Villafranca. Un miembro de estas familias, perteneciente a la nobleza, jugará un papel trascendental representando los intereses de la extrema derecha y los caciques navarros: Tomás Domínguez Arévalo, Conde de Rodezno. La división del pueblo entre “amarillos” y “coloraus” se conocen a partir de 1924, los primeros eran el carlismo reaccionario y los segundos liberales y republicanos, y en esto mucho tuvo que ver el fracaso del cooperativismo católico.

En las elecciones del 12 de abril, triunfó claramente la conjunción republicano – socialista local, con siete concejales frente a cuatro monárquicos. El maestro Pelayo Sánchez fue elegido primer alcalde de la Segunda República, y durante el año 1931 las manifestaciones, mítines, cambios de nombres a las calles, inauguración de centros fueron la expresión de un ambiente de euforia republicana.

La figura de Julia Álvarez, licenciada en Derecho, extraordinaria militante, excepcional oradora, maestra de Villafranca, impulsora de organizaciones socialistas en todo Navarra y que llegó a ser Diputada a Cortes por Madrid en 1936, es una referencia obligada. En el año 1932, fue homenajeada de forma multitudinaria, y en todos sus mítines y escritos denunciaba las tabernas, exigía bibliotecas, aulas para escuelas y mantenía una actitud militante anticlerical y sindicalista.

La única acción violenta que ha quedado constatada en Villafranca en el período republicano fue la muerte de un socialista, Juan Mañas, por disparos de la Guardia Civil, y varios heridos en un incidente frente al Ayuntamiento. Esta muerte supuso un aumento de la tensión y se prolongó la presencia de la Guardia Civil durante meses en el pueblo. La UGT ante la situación de lentitud de las Reformas y viendo lo que estaba ocurriendo, publica: “Durante el bienio negro, hubo registros escrupulosos en la casa de nuestros camaradas. Ahora se sabe que casi todos los enemigos de la Republica están armados, que los requetés hacen ejercicios de tiro en el Soto robado, que tienen uniformes,…”.

A partir del 18 de julio, en tres días se implantó el terror, y muchos vecinos se escondieron o vagaron semiocultos por las Bardenas. El día 19, fueron detenidos el músico Pablo Lafraya, Francisco Lafraya, Manuel González “el caramelero”, Bonifacio Malo, Santiago Segura y Francisco Adrían Murugarren, y después de estar tres días en la cárcel de Tudela, fueron asesinados en Arguedas.

El día 20 de julio, la Guardia Civil, a su mando el Alférez Ángel Castellanos, destituye al Ayuntamiento Republicano y nombra como Alcalde a Cándido Aranda y otros concejales, algunos de ellos destacaran en la represión posterior. Se despide a funcionarios y quedan destituidos de sus cargos Félix Moreno, Andrés Lafraya, Félix Arrondo, Gregorio Sola y Andrés Malo. La llegada de un destacamento de militares de Estella supondrá que el vandalismo se desate por Villafranca. Los vecinos de izquierdas son sometidos a vejaciones y palizas, se saquean las tiendas mientras las esposas de los Guardias Civiles pisoteaban la bandera republicana. La turba gritaba por las calles “Muera la puta de la Julia”. En el cuartel de la Guardia Civil, se reunía la gente a oír a gran volumen Radio Sevilla. Sesenta voluntarios se apuntan al frente Norte. Se acabará el mes de julio con los fusilamientos de Miguel Cristóbal, Crisanto Bretos y Macario Lafraya. El día 29 de julio, será detenido en Caparroso por la Guardia Civil Sixto Malo, presidente del Centro Socialista de Villafranca.

El día 17 de agosto, mueren asesinados en Valtierra, Victorio Adrián, padre de seis hijos, Victoriano Arana “Aquilan”, Vicente Arrondo, Primitivo Lafraya, Ángel Lafraya y su hijo Andrés, Estanislao Las Bertol, Agapito Muñoz, Emilio Malo y Francisco Sánchez. No les dieron el tiro en la nuca y fueron rematados a culatazos. Este mismo día fue fusilado en Etxauri el maestro local Sixto Alonso. A muchos jóvenes de izquierdas se les obliga a elegir entre la muerte o el frente San Jurgo.

Las detenciones continúan y el día 15 de agosto son detenidos Blas Soret, Agapito Amigot, y José Muñoz. Algunos días después, son detenidos otros nueve vecinos. Las detenciones y la represión son llevadas por falangistas y Guardia Civil. Los nombres que difícilmente pudieron olvidar muchos villafranqueses son Plácido Segura, Mauro San Juan, José Burgui, Victoriano Arrondo “Visen”, Serafín Olcoz, Germán Amigot, Tomás Las Navas, Rogelio Catalán, Sixto Castillejo, “Victoria”, Julio Fabo, Julián Bertol, Pedro Pugeo, Antonio Aranda, Teófilo Aguado, Ramón Moneo, Francisco Yetano “Pavolo”…y las bendiciones del párroco Vicente Azcona.

El día 23 de agosto, se fusilaron a cincuenta y tres personas traídas de Pamplona. El jueves 27 fue ejecutado en la Vuelta del Castillo el joven Lucio Rudi, justo acababa de cumplir 18 años. El día 2 de septiembre, comenzaron los cortes de pelo al cero a las mujeres. En el local que la Falange había requisado en el número 61 de la calle Mayor, seguido del cuartel de la Guardia Civil, las rapaban y luego eran paseadas por el pueblo hasta prácticamente metidas en sus casas en medio de insultos y vejaciones.

La madrugada del 13 de septiembre, fueron sacados de sus casas los vecinos Balbino Alcalde, padre de seis hijos, Faustino Arizala “Hoyico”, Martin Arrondo e Isaac Aznarez, siendo los cuatro llevados a dos kilómetros de Rincón de Soto y allí fusilados. Isaac Aznarez cayó malherido, lo dejaron por muerto. En aquel estado y como pudo, consiguió llegar a Rincón y antes de morir pudo decirle a su compañera quiénes habían sido sus verdugos.

El día 25 de septiembre, el villafranqués Manuel Azcona fue fusilado en Vitoria. El día 29 en Cadreita, Esteban Lafraya y su hija Carmen de 24 años, a la que habían cortado el pelo un mes antes. A Esteban lo habían molido a palizas e ingresado en el Hospital al haber sido arrastrado con un camión. Su hija Carmen insistió en acompañarle al hospital y según el vecindario, fue violada y asesinada delante de su padre, también estaba delante de los hechos el coadjutor Luis Igoa, que sería secretario del obispo.

A mediados de noviembre, en paradero desconocido, es asesinado Julián Muñoz. El día 8 de diciembre, fueron asesinados en Fustiñana Carmelo Arrondo, Justo Uriz “Marcilles”, Víctor Les, Donato Martínez “Caparrosico”, Francisco Martínez, Juan Resano “Pajavano” y Pedro Romero. Días después, de forma cruel, fue asesinado Agustín Arana, y el Sargento de la Guardia Civil, Serafín Olcoz, declaró haberle disparado para evitarle sufrimiento. Placido Segura “Charango” procedió a cortarle la cabeza, la cual no apareció cuando se hizo la exhumación posterior de los restos.

Agustín Arana fue el último asesinado de Villafranca “oficialmente”, ya que Miguel Cristóbal y Felipe Fuertes no aparecen en la cronología del Libro Documento “Navarra, de la esperanza al terror, 1936”, al no saberse fehacientemente dónde y cuándo los mataron. Así mismo Blas Sorel consta como desaparecido desde el 2 de agosto de 1936. De todos los escapados de Villafranca, solamente uno, Nemesio Les “Cosco”, consiguió llegar a la zona republicana, luchando hasta el final de la guerra y muriendo en Francia peleando contra los Nazis.

En marzo de 1938 se podía leer en la prensa fascista noticias como ésta: “Han sido detenidas las vecinas de Villafranca Pilar Arizu y Fermina López por simpatizar con el frente Popular y haber hospedado en sus respectivas casas sin haber dado cuenta a la autoridad a dos mujeres de dos “gudaris” pertenecientes a un batallón de trabajadores”.

Las mujeres a las que se les cortó el pelo fueron: Inés Peralta “la Charrina”, Teresa Peralta “La Cacha”, Trinidad Arrondo “La Diosita”, Lucia Muñoz “La Cayola”, María “La Pataca”, Nazaria Serrano “La molinera”, María Sánchez, Carmen Moran, Elena Azcona, Juliana Catalán Corpus “la Santa”, Casilda Gastón, Isabel Alcalde, Josefina Muñoz, Carmen “la minuta”, Tomasa “la rojilla”, Carmen “la cosca”, Frca. López “la mora”, Primitiva López, Adela Garde, Inés Garde, Corpus Fernández “la pierras”, Sofía Herrero “la menudera”, Pilar Yetano “la tarabilla”, Margarita Rudi “la barrera”, Rufina Yetano “la tarabilla”, Carmen Lafraya “la mainata”, Emilia Bretos “la manzanera”, Juana Rudi “la barrera”, María Arregui “la de Saro”, María Rota, Victoria Azcona y Tomasa Cerdán.

Quedaban lejos los días en los que un jotero de Monteagudo, aquel 25 de septiembre de 1932, cantó esta jota a Julia Álvarez, en un homenaje popular del socialismo ribero y de otros muchos pueblos navarros:

“Soy hijo de Monteagudo

y he venido a saludar

a la compañera Julia

y a nuestra Unión General”.

 

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