Fitero

En 1931 Fritero, con una población cercana a los 3000 habitantes, arrastraba la escasez de comunal y la falta de rentabilidad económica de dichas tierras. Tiempos atrás las luchas y motines de los vecinos contra el Monasterio Cisterciense fueron protagonistas de las desavenencias sociales y la llegada de la Desamortización de Mendizábal, una vez más, no fue capaz de hacer desaparecer el hambre y las necesidades del pueblo. Fue en el año 1917 cuando ya encontramos un activo Centro Obrero, influido por el propio Pablo Iglesias, cliente habitual del Balneario Nuevo. En 1920 se constata una huelga de jornaleros que amenazan al propietario con garrotes.

Fitero fue la primera localidad navarra que tuvo un Ayuntamiento con mayoría socialista en 1921, y Donaciano Andrés su primer alcalde. En 1923 fue destituido por el Dictador Primo de Rivera y sustituido por un cacique. En 1931 el Centro Obrero triunfa en las elecciones municipales, consiguiendo siete de los once concejales, y de nuevo un socialista, Jacinto Yanguas, ocupa la alcaldía fiterana. Se colocan nuevos nombres a las calles y se deja de acudir, de forma oficial, a las procesiones, aunque las Hermanas de la Caridad no dejan de recibir las ayudas solicitadas.

Las actividades sociales de las organizaciones de izquierda son muy importantes. Las juventudes socialistas tienen un grupo de teatro y se alfabetiza a los jornaleros. La UGT, que tiene su local en la calle Pablo Iglesias, consigue un orden de lista de contratación a los propietarios de tierras, se organiza una bolsa de resistencia para los jornaleros enfermos o más necesitados, se crea una cooperativa para la recogida uva y despacho de venta directa de vino, otra cooperativa de consumo en 1935 con el nombre de la Unión.

En agosto de 1932, se celebró una gran manifestación contra el intento de Golpe de Estado Militar. Los enfrentamientos por motivos religiosos y políticos van en aumento. Esta tensión social favorece la llegada de la derecha al Ayuntamiento. En octubre de 1934 se produce un paro de los jornaleros en apoyo al movimiento revolucionario. Pocos días después el Ayuntamiento es destituido y el nuevo alcalde será Sixto Huarte. El aumento de enfrentamientos por las actitudes de los derechistas es palpable y en julio de 1935, un grupo de fascistas, dirigidos por un cura jesuita, al grito de “Viva Cristo Rey”, se enfrentará a otro grupo de izquierdas que acabarán en la cárcel de Tudela, los socialistas Félix Calleja, Andrés Aznar y Dionisio Fernández. La reacción contra el jesuita no se hizo esperar y la violenta intervención de la Guardia Civil a culatazos concluirá con nuevos socialistas detenidos.

Los actos civiles en la Villa de Fitero eran numerosos, desde bodas hasta bautizos y entierros civiles, y los curas calificaban de “moros” a los niños sin bautizar, y sus curiosos nombres empezaban a llenar el censo local: Progreso Ramírez, Luz Fernández, Alivio Calleja, Claudina Sesma, Alegría Rodríguez,…Las derechas ganan en febrero las elecciones municipales y la izquierda celebra con júbilo el triunfo del Frente Popular.

El 1º de Mayo de 1936 empezó con la manifestación habitual, pero las derechas cortaron su recorrido y algunos grupos de facinerosos arrogantes y provocadores hacen alarde de armas. El 18 de julio se palpa en el ambiente. Tras producirse el golpe, los carlistas están armados y un grupo de falangistas también. Los Cejeros, Fernández, Dionisio Pina, el andaluz, Estrepa, la brigada de la Guardia Civil Olcoz…se sitúan al frente de los acontecimientos. La Casa del Pueblo es asaltada y destrozada y empiezan las primeras detenciones y las huidas, a Soria y Logroño principalmente.

El día 20 de julio, detienen en un Café de Cervera a Martin Latorre y lo matan de inmediato. El día siguiente en Valdoprado, corre la misma suerte Leocadio Pérez. El día 22 en Cervera, el empleado municipal Luis Fernández. En Cintruénigo caen los jornaleros Manuel Mª Gómez y Emeterio Millán, el día 23. Los días 25 y 28 fueron asesinados, también en Cintruénigo, los hermanos Gaudencio y Secundino Andrés.

Antes de cumplir la semana del golpe militar, son ya treinta los vecinos de Fitero presos en la cárcel de Tudela. El día 27 sacan de la cárcel de Tudela a Joaquín Mustienes, secretario del Ayuntamiento y lo fusilan. El día 28 mueren en Corella los fiteranos Ricardo Sesma y Gervasio González. Fernando Escudero, alcalde en funciones, emite informe sobre el comportamiento de los maestros de la Villa, Fermín Oses y Valentín Lorente, como simpatizantes del Frente Popular.

En agosto los fusilamientos se aceleran y de Tudela se llevan a matar a Valtierra el día 3 a Donaciano Andrés, guarda rural y primer alcalde socialista de Navarra en 1921. Con él, el secretario del Juzgado, Carmelo Mustienes, Martín Calleja y Justo Casado, padre de tres hijos. En aquellos días los asesinos habían tomado la decisión de matar a diez por cada uno del pueblo que muriese en el Frente. Así ocurrió.

El mismo día 3 de agosto asesinan en Valverde a Miguel Calleja, los hermanos José y Martín Aguirre, Andrés Alfaro, Carlos Bermejo, José Calvo, Enrique Duarte, Dionisio Fernández, Francisco Rodríguez, José Calleja y Emilio Albero, padre de seis hijos. Todos ellos de condición humilde y su delito ser socialistas o ugetistas. Enrique Duarte fue fusilado dos veces. En la primera vez, no consiguieron matarlo, huyó herido hasta Cervera, asistido y recuperado, se enteraron y lo volvieron a fusilar, esta vez definitivamente.

Los fusilamientos fueron vistos por muchos vecinos de Fitero. Con la llegada de otro muerto en el Frente, la familia se negó a que mataran a nadie por su familiar y los diez sentenciados fueron condenados a trabajos forzosos recolectando cosechas, en el campo, limpiando el cementerio, el cuartelillo de la Falange. Comían en casa y luego a la cárcel.

El día 4 de agosto murieron Carlos Gómez y Manuel Fernández, dos días más tarde es asesinado el alcalde Jacinto Yanguas, que estaba huido por los campos de Cintruénigo y fue detenido al ir a comprar para comer. Desde Fitero querían ir a lincharlo pero fue llevado a la cárcel de Corella y fusilado con cuatro de Corella en Ballariain. Entre los que los fusilaron había de Fitero, Corella, Cintruénigo y guardia civiles. La versión que corre por Fitero es que antes de asesinarlo le sacaron los ojos con un tenedor y que le cortaron la lengua.

El día 8 de agosto, asesinan a un nombre de 66 años, León Jiménez en Cintruénigo, a Manuel Diez dos días después, a Eugenio González, padre de cuatro hijos, y los días 19 y 28 fusilan en el Frente a Pedro Atienza y Pedro Bayo. El mes de septiembre será asesinado el maestro Valentín Lorente. El 14 de septiembre, para celebrar las fiestas patronales, llevan al Ayuntamiento a un grupo de personas de izquierdas y les dan una brutal paliza a base de patadas, golpes y culatazos. Las multas obligaban a malvender las cosechas como “donativos para el Movimiento salvador”.

Más de 20 mujeres fueron rapadas en el kiosko de la Plaza de San Raimundo, sufriendo la humillación entre chanzas, risas e insultos de la gente que acudía a ver el espectáculo. Pedían que les dieran “pez” por la cabeza y las llamaban “abisinias”. Se le hizo desfilar por el pueblo y les obligaban a limpiar y trabajar gratuitamente. Hubo algún intento de violación. Entre aquellas mujeres se encontraban Felipa Díaz, Julia Díaz, Isabel Alfaro, Carmen Alfaro, Josefina Alfaro, Ángeles Liñán, Florentina Muñoz, Elena y Amparo Bermejo, Joaquina González, Paca Atienza, María Martínez, Josefina Lacarra, …Se expropiaron bienes a Genaro Andrés, Jacinto Yanguas y Joaquín Mustienes, ya habían sido fusilados. El industrial Genaro Andrés fue llevado preso a Tudela y luego fue puesto en libertad; desde entonces se desconoce su paradero.

En el año 1937, se seguía fusilando a fiteranos, y el 14 de mayo, se sacó de la cárcel de Tudela para fusilarlos en Etxarri a Félix Calleja, Miguel Barca, Manuel Alfaro, Demetrio Andrés, padre de cuatro hijos, Patricio Bermejo, Juan Cruz Hernández, Julián Jiménez, Fidel Fernández y Antonio Bermejo.

“La Bandera desarmada y fusilada del Tercio de Sanjurgo”

En octubre de 1936, el Estado Mayor Golpista de Zaragoza, decidió acabar con una Bandera del Tercio de Sanjurgo por temor a que se pasaran al bando republicano. Todos los legionarios fueron desarmados y encerrados en sus barracones, y fueron sacados y llevados en pequeños grupos a la parte posterior de la Academia del Ejército en San Gregorio. A un centenar de metros, eran puestos en fila y ametrallados. Felipe Martín de Marcilla fue sacado en el tercer grupo, logrando huir en el último momento y posteriormente detenido. Los muertos eran cargados en camiones y trasladados al cementerio de Torrero, donde se les echaba en una enorme fosa.

En diversas fuentes se habla de 600 asesinados, y los más probable es que fuera superior a 300 asesinados y el historiador navarro Jimeno Jurio habla de 203 fusilados. La cifra que se baraja más cercana a la realidad en el Libro-Documento “Navarra, de la esperanza al terror, 1936” es de 218, pertenecientes a 22 pueblos navarros. De los 218 navarros fusilados, riberos eran 2 de Ablitas, 6 de Cadreita, 7 de Carcastillo y 3 de Monteagudo. A partir de 1979, se tuvo más conocimiento de los hechos acaecidos y de la existencia de cientos de asesinados. El Ayuntamiento de Zaragoza permitió la exhumación de los cadáveres y los servicios municipales informaron de lo encontrado. Hubo que abrir varias catas a lo largo de 250 metros del andador de la manzana 4, hasta dar con los restos de la Bandera Sanjurgo…salían los restos sin féretro y fueron indudablemente identificados por varios objetos personales como tabaqueras, navajas de afeitar, dentaduras y hasta una pierna rota y cosido el hueso con alambre…Es de resaltar que la Bandera Sanjurgo no está inscrita en los libros diarios. Hay que decir que los archivos militares han estado ocultos durante muchos años y no puedo asegurar que no lo sigan estando.

 

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