Los arqueólogos que estudian las huellas que dejaron nuestros antepasados más lejanos en el territorio que es hoy el País Vasco no dejan de sorprendernos con sus descubrimientos.

Ya habíamos hablado en varias ocasiones de algunos de estos descubrimientos:

  • Hace 25.000 años los humanos que habitaban la zona que es ahora Donostia, tenían contactos y relaciones comerciales con otras comunidades que vivían a cientos de Km.
  • El mapa más antiguo, conocido, existente en Europa occidental se ha descubierto en una cueva de Navarra.
  • Las extraordinaria colección de elementos de arte rupestre, con 15.000 años de antigüedad, encontrado en la cueva de Atxurra, en Bizkaia.
  • El colgante de piedra al que se le calculan 25.000 años de antigüedad, encontrado en la cueva de Irakaitz, en Gipuzkoa.
  • Las tres «varillas magdalenienses» o «varillas isturitzienses»  (por la cueva de Isturitz) aparecidas en la cueva de Ezkuzta, Gipuzkoa, a las que se les atribuye una edad de unos 14.000 años.

Mucha historia en esta zona de Europa que forma parte del refugio franco-cantábrico, que abarca la zona que se extiende desde el suroeste de Francia hasta la parte oriental de la cornisa cantábrica. La zona que es considerada como como el principal asentamiento de los grupos de humanos que llegaron desde el norte de Europa durante la última glaciación, escapando de unas condiciones climáticas extremadamente adversas. De hay salieron al final de esta época de frio intenso, parte de los pobladores que colonizaron Europa.

Los cazadores de mamuts de Isturitz

En esta ocasión volvemos al tema, porque investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) participan en una investigación internacional que se realiza en la cueva de Isturitz. Una cueva que se presenta como una especie de foco de difusión cultural y que da nombre a las varillas de hueso decoradas que citábamos antes, o donde se han encontrado algunas de las flautas más antiguas que se conocen en el mundo, con unos 25.000 años de antigüedad.

Flauta de hueso de la cultura de Isturitz
Flauta de hueso de la cultura de Isturitz

Allí se descubrió en 1988 la escápula derecha de un mamut que había sido cazado hace unos 29.000 años, para ser luego consumido en el interior de la cueva. Algo que sorprendió ya que según se tenía el convencimiento de que normalmente los seres humanos evitaban enfrentarse a animales del tamaño de un mamut.

Así que esto podría haber sido una excepción, algo extraordinario. Pero el equipo de investigadores de la UPV/EHU, ha aportando nuevas evidencias al final de una campaña de investigación de tres semanas que acaba de finalizar.

En una zona de trabajo de dos metros cuadrados han recuperado han recuperado tres mil restos arqueológicos, entre fauna y lítica. Y entre estos restos recuperados han descubierto que aquella escápula de mamut, ni estaba sola, ni era una excepción. Había varios restos de otros animales, bastantes restos de renos, caballos, bisontes que eran las presas más comunes en el Paleolítico Superior, pero también había otros restos de mamut.

Lo que significa que lo que parecía algo excepcional ha dejado de serlo y nos indica que aquellos humanos que habitaban en lo que hoy es la Baja Navarra, cuando podían incluían el mamut en su dieta.

France Bleu – 17/4/2021 – Francia

Des fouilles archéologiques révèlent que des hommes chassaient le mammouth à Isturitz

Une découverte exceptionnelle dans la grotte d’Isturitz à Saint-Martin-d’Arberoue. Dans cette cavité se trouve une épaule de mammouth découverte en 1998. Une équipe archéologues de l’Université du Pays Basque (UPV/EHU) vient d’apporter des éléments nouveaux au terme d’une campagne de recherche de trois semaines.

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Campusa – 14/4/2021 – Euskadi

Nueva excavación en la cueva de Isturitz, un yacimiento arqueológico único en Euskal Herria

Un equipo de la UPV/EHU participa en la excavación del yacimiento de Isturitz, un proyecto internacional en cooperación con las cuevas de Isturitz & Oxocelhaya y financiado por el Service Régional d’Archéologie de Nouvelle Aquitaine. En lo que llevan de excavación, han recuperado tres mil restos arqueológicos, entre fauna y lítica. Este contexto arqueólogico único permitirá reconstruir los modos de subsistencia de los humanos que habitaron Isturitz durante milenios.

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