Estos días los vascos tenemos que asistir, estupefactos, al espectáculo de ver a VOX, un partido español de ultraderecha y defensor de la herencia del franquismo, acusar al Nacionalismo vasco de haber hecho pactos secretos con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y de amenazar con su  ilegalización en cuanto les sea posible.

Una situación por desgracia no es insólita, ya que mentir e ilegalizar son dos de las herramientas que más ha usado el totalitarismo españolista para intentar hacer callar al nacionalismo vasco. Pero en todo caso es una situación preocupante que nos lleva a publicar estas reflexiones en nuestro blog.

En relación con la acusación de la existencia de estos supuestos pactos secretos, no hay nada nuevo. Esta es una mentira alimentada, de forma voluntaria o involuntaria, por un documental llamado «The Basque Swastica» en el que se «deja caer» esa idea. Está claro que los medios unionistas españoles, enemigos naturales del nacionalismo vasco, iban a aprovechar esa insinuación para impulsar una campaña en la que la insinuación se transformaba en una certeza: «el Nacionalismo vasco pactó con Hitler». Ese es el mensaje que se ha transmitido una y otra vez desde muchos medios, sin vergüenza y sin dignidad profesional. Se ha llegado incluso a asegurar que el lehendakari Aguirre fue a Berlin no para escapar de la persecución totalitaria, sino para intentar reunirse con los jerarcas del regimen nazi y pactar un acuerdo de apoyo a su régimen a cambio de la «independencia».

La realidad que es tozuda, no sólo demuestra que el Nacionalismo vasco sufrió la persecución del totalitarismo franquista o nazi, sino que mantuvo una actitud combativa contra las fuerzas del Eje. Ya sea en el frente de batalla, o colaborando con la Resistencia. Es más, los vascos son unos de las pocas naciones sin estado de la Europa ocupada por el nazismo que no aporta tropas a los ejércitos alemanes a cambio de su promesa de creación de una estado propio para ellos al final de la guerra.

Es cierto que hubo vascos que apoyaron a la Alemania de Hitler y que combatieron codo con codo con sus tropas. Son los vascos que apoyaron la insurrección franquista; los que recibían con entusiasmo las visitas de los nazis; y los que, incluso, se apuntaron como voluntarios para ir a luchar con ellos a la URSS. Todo ello junto con el resto de entusiastas defensores de la dictadura franquista. A los amigos del totalitarismo no hay que buscarlos entre los nacionalistas vascos, sino entre los padres políticos (y a menudo biológicos) de los miembros de ese partido ultraderechista, y entre otros muchos miembros de la rancia derecha española que aun se resiente de que a Franco se le haya sacado de su faraónico mausoleo del Valle de los Caídos.

Pero no sólo mienten, sino que amenazan. Amenazan con que, si pueden, van a ilegalizar a los partidos nacionalistas (que no sean españoles, claro). Ellos añoran y sueñan con los tiempos de sus padres, en los que las leyes y los jueces estaban al servicio de los intereses de la dictadura. Ellos quieren que vuelvan esos tiempos, en los que los demócratas eran ilegales, y los fascistas los dueños y señores de España.

Lanzan amenazas mientras el resto de partidos calla, mientras los jueces no actúan y mientras que los medios de comunicación los tratan como un partido político más, y no como un peligroso grupo de ultraderechistas. Todos ellos actúan como las potencias europeas durante la expansión del nazismo: asisten callados a sus desmanes rezando porque «no les toque a ellos».

La Historia es una gran profesora y nos enseña que el totalitarismo nunca para. Nunca descansa. Los franceses se dieron cuenta de eso cuando Hitler posaba frente a la Torre Eiffel. Los ingleses cuando las bombas nazis destruyeron medio Londres. Y los soviéticos cuando sus pactos con Hitler fueron rotos a traición con una invasión que llevó a los ejércitos alemanes a las puertas de Moscú. Esperemos que los partidos políticos, los jueces, los medios de comunicación españoles, y la sociedad democrática española, hayan aprendido de la Historia.

Los vascos demócratas y defensores de la Causa del Pueblo Vasco, estamos acostumbrados a ser perseguidos,  o a que se dé a nuestra nación, al vasca, como condenada a la desaparición. No es nada nuevo. Por eso no nos callaran. Los fascistas y asimilados siempre nos encontraran enfrente.

Además de una información de Newtral sobre este asunto, recuperamos dos artículos. Uno que recoge nuestra opinión sobre el documental «The Basque Swastica»,  y otro sobre lo que los gudaris pensarían de estas acusaciones y amenazas.

Newtral -24/9/2019 –

Nos habéis preguntado por la relación entre el PNV y Hitler

Nos habéis preguntado a través de redes sociales por las diferentes alusiones sobre supuestos acuerdos entre el Partido Nacionalista Vasco y la dictadura de Adolf Hitler expresadas en los últimos meses por dos dirigentes destacados de Vox, Santiago Abascal y Javier Ortega Smith. Lo explicamos.

(Sigue) (Traducción automatica)

El PNV, la esvástica, Suecia, los Vascos, los «buenos españoles», Orson Welles y la ocupación alemana de Iparralde

Sí. Son culpables. Por vascos, abertzales, gudaris, antifascistas y del PNV