La verdad está ante nuestro ojos, pero queda escondida por las interferencias y las distracciones que producen los que no quieren que la veamos.

Si han seguido nuestra web saben que, como es lógico, hemos prestado mucha atención al Bombardeo de Gernika. Ahora, en su 75 aniversario, no es fácil leer  las informaciones que sobre esta efeméride se publican. No lo es porque, o bien nos tenemos que enfrentar, cara a cara, ante la imagen de la salvaje canallada realizada por los fascistas empeñados en destruir todo aquello que se salía de su miserable visión de las cosas; o bien lo tenemos que hacer a las mentiras que  los entonces responsables del bombardeo, y ahora sus herederos intelectuales y políticos, publican para hacer creer al mundo que la importancia del Bombardeo de Gernika no es más que la que le dio la propaganda antifranquista internacional, empeñada en buscar una elemento que deteriorase la imagen del Caudillo y de la Cruzada por la liberación de España.

Desde 1937 hasta ahora, el abanico de mentiras sobre Gernika ha cubierto todas las opciones posibles. Desde el “la han quemado las hordas rojas por orden del Lehendakari Aguirre” que afirmó la propaganda fascista de los primeros años, al “hubo pocos muertos, se trató de un bombardeo más convertido en un icono por la propaganda republicana“, pasando por “la culpa de la destrucción, la tiene el Gobierno vasco que no puso un cuartel de bomberos en la ciudad“. Todas esas mentiras, repetidas de forma insistente por los insurgentes y sus herederos políticos a través de sus poderosos medios de comunicación, han encontrado un apoyo en las investigaciones, inesperado, de historiadores de juguete, que sin criterio, ni método, ni sentido común, se han dedicado a contar los muertos locales en el bombardeo siguiendo criterios acientíficos, ofreciendo unos datos que respaldan las tesis de los que defiende que Gernika no fue una ciudad mártir. Hablando de todo eso ya hicimos una entrada aquí hace algún tiempo, así que no vamos a repetir argumentos.

También hemos hablado de uno de los héroes del periodismo que consiguieron evitar, al menos en parte, que esa gran mentira fascista se propagase por el mundo, convirtiéndose en la versión generalmente aceptada de lo ocurrido en esta ciudad vasca. Nos referimos, claro esta a George L. Steer, que con sus crónicas en The Times y en The New York Times, y luego con su libro sobre su experiencia en la Euskadi de la guerra, expuso ante el mundo la verdad de lo sucedido. Nosotros hemos hablado mucho de él a lo largo de tiempo en este blog.

Pero la verdad, a poco que se busque siempre acaba apareciendo. Tenemos que reconocer que, hasta hace muy poco, no habíamos oído hablar de Noel Monks, el corresponsal del Daily Express que fue, también, testigo del bombardeo de Gernika. De él nos habla el historiador Luis de Guezala en su articulo, publicado en pasado 21 de abril en el diario vasco DEIA. Se trata de una crónica indiscutible, realizada por un observador neutral, de cómo estaba la villa vasca el día del bombardeo, de cómo se comportó la aviación fascista y de cuáles fueron las consecuencias del bombardeo, incluyendo el número de muertos que se produjeron:

“Volví al pueblo ennegrecido al amanecer. Las llamas se habían apagado pero las ruinas ardían lentamente. Vi más de ochocientos cadáveres. Otros trescientos cadáveres no eran reconocibles como tales porque no eran cuerpos, eran solo manos, piernas, brazos, cabezas y pedazos de carne humana. Muchos cuerpos tenían heridas de bala, balas de las ametralladoras de los aviones”.

El artículo de Luis de Guezala no tiene desperdicio y, después de leerlo, hemos decidido incluir a ese periodista australiano en el grupo de los amigos de los vascos, por describir con claridad lo que realmente pasó en Gernika. Hay algo que nos impresiona mucho de sus textos. Él que había estado en la Guerra de Abisinia, que cubrió la Guerra civil española desde los dos bandos, que participó en la Segunda Guerra Mundial, escribe lo siguiente sobre el bombardeo de Gernika:

“Creo que sería capaz de olvidar el odio que me embarga cuando recuerdo ese espectáculo horrible, la mayor atrocidad de la guerra moderna. Pero en este momento solo puedo odiar. Odio a los soldados que pensaban que cumplían con su deber matando a hombres, mujeres y niños inocentes. Odio a los generales que daban las órdenes. Odio a los propagandistas de boca pequeña que intentaban negar o explicar los hechos. Pero sobre todo odio a la guerra, la institución que es la causante de todo esto”

Más frases para recordar la ignomínia de lo que se pasó en aquellos tiempo. En este caso la descripción de la situación que un capitán de la marina mercante británica, Still del Hamersley, le hace al católico, australiano y corresponsal del Daily Express, Noel Monks,  sobre lo que les estaba pasando a los vascos:

“Hay algo en esta guerra que me pone los pelos de punta. ¿Podrás encontrarte en el mundo con un grupo de gente más agradable que estos vascos, amantes de sus casas, trabajadores, religiosos? Y están siendo aniquilados con la bendición del Papa. Me hace temblar por la humanidad”.

Si tienen interés en leer las crónicas publicadas en el Daily Express sobre el bombardeo de Gernika, tienes dos opciones:

  • pueden descargarlos, a cambio del pago de 5 libras,  desde el archivo del Daily Express. Basta entrar aquí, pone en la casilla Simple keyword search” “Guernica” y pulsar search. No se olviden ordenar la búsqueda por fechas, para que les resulte más cómodo.
  • Conseguir aquí el nº 41 de la revista Hermes (pag. 54-77) de Sabino Arana Fundazioa, donde se ha publicado su testimonio completo, traducido nada menos que por Joseba Aguirre, el hijo del Lehendakari Aguirre

No dejen de leer este artículo y conviértanse en propagadores de la Verdad. La memoria de los inocentes muertos en Gernika, y en todas las guerra, lo merecen

 

Deia 21/4/2012 – Euskadi

Noel Monks: odio a la guerra y amor a la verdad

Noel Monks, a diferencia de Steer, sí sobrevivió a la II Guerra Mundial; en la foto (en la esquina superior derecha) puede vérsele en abril de 1945, en las cercanías del río Elba. (Sabino Arana Fundazioa)

Ahora que conmemoramos el 75 aniversario del bombardeo de Gernika, desde la Biblioteca de Sabino Arana Fundazioa recordamos uno de sus libros, publicado en 1940, que con el título de Nothing but Danger-Nada más que Peligro, recopila las crónicas de diez corresponsales británicos en la Guerra Civil. Uno de ellos, el que nos interesa para este artículo, fue Noel Monks, uno de los tres corresponsales británicos, junto a Steer y Holme, que estuvieron en Bizkaia en aquellos trágicos días de 1937. Menos conocido y reconocido entre nosotros que su colega George L. Steer, famoso con toda justicia por sus crónicas recopiladas en su libro El Árbol de Gernika, y a quien todos los vascos creo que debemos gratitud por su denuncia valiente y profesional de las atrocidades que los sublevados cometieron al invadir nuestro territorio.

Descargar (PDF, Desconocido)

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