A lo largo de los años hemos recogido en varias ocasiones informaciones sobre la relación de la Independencia de los USA, con los vascos.

Puede parece difícil que haya una relación estrecha entre este pequeño pueblo que habita acaballo de los Pirineos y la república que se estaba construyendo en Norteamérica, bajo unos principios de una libertad y ciudadanía que marcaban el inicio de una nueva época en el mundo. Pero la hay.

Esta relación se vertebra en torno a dos personajes: John Adams, uno de los Padres Fundadores de los USA, co-redactor de la Declaración de Independencia y segundo presidente de los USA; y un comerciante bilbaíno, Diego de Gardoki.

John Adams viajó a Europa, junto con sus dos hijos, en 1779 para negociar un tratado de paz entre Gran Bretaña y sus antiguas colonias rebeldes de Norte América, las que estaban formando los Estado Unidos de América del Norte. Fue un viaje accidentado que hizo que tuviera que recorre el largo camino entre El Ferrol y Baiona (la capital del territorio vasco de Lapurdi) en pleno invierno. El 8 de diciembre de 1779 salió de El Ferrol  y, tras cruzar todo el norte de la Península Ibérica y recorrer buena parte de la Costa Vasca, llegó Baiona el 23 de enero de 1780.

De ese viaje dejó constancia en su diario, en el que narra las penalidades que sufrió durante la mayor parte de éste, y cómo eso cambio al entrar en territorio vasco.

Viaje de John Adams por el norte de la Península Ibérica (línea continua) y la principal ruta del Camino de Santiago (linea azul) (mapa de Aitor Delgado)
Viaje de John Adams por el norte de la Península Ibérica (línea continua) y la principal ruta del Camino de Santiago (linea azul) (mapa de Aitor Delgado)

En Bilbao recaló cinco días (del 15 al 20 de enero de 1780) y allí se encontró con Diego de Gardoqui, un comerciante de esta ciudad que estaba realizando una importante labor de apoyo rompiendo el bloqueo inglés y transportando para los patriotas americanos (como el propio Gardoqui les definía) armas, municiones y suministros. Canalizados a través del territorio y los puertos vascos, sus cargamentos secretos incluirían 30.000 mosquetes; 30.000 bayonetas; 51.314 balas de mosquete; 300.000 libras de polvora; 12.868 granadas; 30.000 uniformes; y 4.000 carpas de campaña.

Una ayuda clave para la victoria de las tropas del Ejército continental en la lucha de las trece colonias contra la metrópoli y, por lo tanto, para su independencia.

Bilbao año 1764. Entonces como ahora Boston tenía aproximadamente el doble de población que Bilbao
Bilbao año 1764. Entonces como ahora Boston tenía aproximadamente el doble de población que Bilbao

Por lo que cuenta el propio Adams, Gardoquí le ilustró sobre el sistema de gobierno de los vascos y sus instituciones. Además el propio futuro presidente de los USA pudo conocer en los diez días de estancia en tierras vascas, algunas de las características de esta «república democrática» (cómo él mismo la define en sus escritos).

De aquel viaje, y de sus experiencias en la tierra de los vascos, quedan constancia en su diario, que está editado en castellano, y uno de los capítulos de su libro en su libro A Defense of the Constitutions of the United States  (traducción automática) (publicado en Londres en 1787).

En ambos textos explica lo que le gustó, y lo que le gusto menos, de la forma de gobierno de los bizkainos (una de la forma de llamar a los vascos de Alava, Bizkaia y Gipuzkoa en aquella época).

También quedó constancia de sus percepciones en la carta que desde Bilbao a Samuel Huntington, presidente del Congreso de Filadelfia, diciendo:

«Puede parecer sorprendente oír hablar de provincias libres en España, pero tal es el hecho, … que un viajero lo percibe incluso en sus rostros, su vestimenta, su aire y su manera ordinaria de hablar, ha inducido a la nación española y a sus reyes a respetar las antiguas libertades de este pueblo, hasta el punto que cada monarca, en su ascenso al trono, ha prestado un juramento de observar las Leyes de Bizkaia».

De todas los artículos que hemos escrito sobre este viajero, y amigo de los vascos, por nuestra nación, recomendamos dos que nos dan una clara visión de lo que su paso por el País Vasco influyó en el que sería el segundo presidente de los USA (y que viajaba con su hijo John Quincy Adams, que sería el sexto presidente de los USA), y de las conclusiones que sacó del mismo. Uno esta firmado por Vince J. Juaristi, un vasco-descendiente nacido en Elko (Nevada). El otro es un artículo de Mike Robinson, que aprovechando su estancia en nuestra nación, ha visitado Untzi Museoa y nos deja claro que lo que allí ha descubierto le ha impresionado profundamente.

 

John Adams, o las peripecias de dos presidentes de USA que visitaron El País de los Vascos

Descubriendo las raíces vascas del sueño americano

 

Por si alguien siente interés. así se inicia la Declaración de Independencia de los USA, uno de cuyos padres fue John Adams, junto a a Thomas Jefferson.

En CONGRESO, 4 de julio de 1776.
La Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América,
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro, y tomar entre las naciones de la Tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.

AMEN