En junio de 1951 el Gobierno francés confiscó las oficinas de la Delegación del Gobierno Vasco situadas en la avenida Marceau de París, y entregó el edificio a la dictadura franquista.

Era una sede comprada por el PNV con aportaciones de la diáspora vasca tras la salida al exilio del Gobierno Vasco durante la insurrección franquista, y que fue cedida al Gobierno Vasco para que instalase allí la sede.

Entre 1940 y 1944, durante la ocupación nazi de Francia y de París, estos se la entregaron a sus aliados franquistas, que instalaron allí una delegación de su maquinaria de represión y persecución política.

Tras la Liberación de la capital francesa, fue recuperada por el Gobierno Vasco en el Exilio que volvió a convertirla en su sede. Poco después, en junio de 1951, fue robada ¿definitivamente? por el gobierno franquista con la connivencia de las autoridades francesas.

Este mes se cumplen 70 años de ese expolio y esa vergüenza para las autoridades francesas, y para las autoridades democráticas del Reino de España que no sólo no la han devuelto, sino que la usan como una de las sedes del Instituto Cervantes.

70 años de un robo y una infamia. Que no ha sido corregida y de la que nosotros hemos hablado en varias ocasiones.

No podemos dejar pasar el 70 aniversario de esta injusticia sin recordarla y sin volver a remarcar la obligación que debería tener un gobierno que se dice democrático de devolver lo robado.

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