Descubre las repercusiones del Día de la Diáspora Vasca 2023 en el artículo que hemos escrito sobre el mismo y que incluye el vídeo del acto oficial, informaciones en medios e historias sobre los vascos en Australia (protagonistas especiales de esta edición) aquí.


El 8 de septiembre de 2023 se celebra, por sexto año, el Día de la Diáspora Vasca y se hace en Gernika. Para nosotros como vascos que miran al mundo, prestando una atención muy especial a los vascos que lo habitan en todos sus rincones, es una celebración de gran importancia y como tal la hemos seguido desde que se propuso desde el Gobierno Vasco.

Todos los años han sido especiales, y en todos los casos la ubicación del evento institucional ha estado bien elegida. aunque de todos los lugares el que más nos ha gustado, hasta ahora, fue el del año pasado cuando se celebró en Donibane Garazi, la capital de la Baja Navarra.

El escogido este año tiene para los vascos un simbolismo extraordinario. Se trata de Gernika, la Ciudad Sagrada de los vascos por acoger el Árbol de Gernika que se ha convertido en el símbolo de las libertades vascas; la Ciudad Mártir de los vascos por sufrir el Bombardeo de Gernika, el crimen salvaje que cometió el totalitarismo contra nuestro pueblo y contra todos los seres humanos amantes de la democracia y la libertad.

 Día de la Diáspora Vasca
Día de la Diáspora Vasca

El acto institucional presidido por el Lehendakari, Iñigo Urkullu Renteria, se realizará a las 18:30 horas en los jardines del Museo Euskal Herria de Gernika-Lumo, con entrada libre para todas las personas que quieran asistir. Este evento se podrá seguir en directo por streaming desde todos los rincones del mundo desde la web de Irekia.

Nosotros hace ya cinco años grabamos, en colaboración con Limako Arantzazu Euzko Etxea y la Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima un video muy especial, a la sombra del Árbol de Gernika, en que recordábamos el bombardeo.

Junto al artículo que realizamos conjuntamente Limako Arantzazu Euzko Etxea,este año dedicado al centenario del nacimiento del periodista vasco-peruano Francisco Igartua,  queríamos hacer algo muy especial para esta ocasión y estábamos dándole vueltas sin encontrar algo que recogiese, a nuestro parecer, la importancia del lugar y del acto. Estábamos en ello cuando, de repente, dese Samaniego (Araba) hemos recibido un mensaje que nos regalaba un poema, que nos ha dado el tema y el enfoque adecuado.

La protagonista
Gertrudis Gomez de Avellaneda obra de Federico de Madrazo 1857 (Museo Lázaro Galdiano)
Gertrudis Gomez de Avellaneda obra de Federico de Madrazo 1857 (Museo Lázaro Galdiano)

Se trata de un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga la novelista, dramaturga y poetisa, nacida en 1814 y fallecida en 1873, que tiene una biografía tan extensa como interesante.

Fue antiesclavista, su novela «Sab» fue la primera novela antiesclavista de las letras españolas y anterior, incluso, a Uncle Tom’s Cabin, la cabaña del tío Tom, de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe. Las autoridades de la Cuba, aún colonial, impidieron la entrada del libro a la isla, por ser contrario a la esclavitud, aunque eso no impidió que circulase de forma clandestina.

Fue feminista, el tratamiento que dio a sus personajes femeninos la convirtieron en una de las precursoras del feminismo. Abogando e su obra por la igualdad de derechos de la mujer y la libertad de sus sentimientos. moderno.

A través de su a novela «Baltasar», se posicionó a favor de la necesaria independencia y libertad de los pueblos.

Fue, además, capaz de enfrentarse a convenciones y los modelos de vida y comportamiento definidos para las mujeres en la sociedad de la época, buscó, y logró, una posición de igualdad y respeto con los escritores y artistas hombres con los que compartió su actividad literaria. Eso sí, a pesar de haber sido una autora muy valorada en su época, pasó después por un periodo de olvido hasta ser reconocida ahora como una de las grandes figuras del romanticismo hispanoamericano del siglo XIX

Ni que decir tiene, basta ver sus apellidos, que su ascendencia es vasca. Por mucho que, en sus biografías, se obvie la ascendencia vasca de su padre, Manuel Gómez de Avellaneda, al que se le define como «un oficial naval español de La Ciudad de Constantina, provincia de Sevilla». Origen vasco que si le reconoce a su madre, Francisca María del Rosario de Arteaga, que es definida como una criolla, miembro de una poderosa familia cubana con raíces en el País Vasco y en Canarias.

Nos encontramos, por lo tanto, ante una «potencial» vasco-descendiente nacida a principios del siglo XIX. Vivió en el tiempo de la primera Guerra Carlista (1833 a 1840) y falleció cuando se estaba desarrollando el tercero de estos enfrentamientos (1872 a 1876).

Eso sí, su vida se desarrolló lejos del País Vasco, En Cuba, Madrid, Sevilla o La Coruña. Entonces ¿Qué puede aportar a una festividad como ésta, dedicada a la diáspora vasca?

Una poesía al Árbol de Gernika

La respuesta la encontramos en la poesía que nos han enviado y que aparece recogido en su «Antología poética». Fue escrito en los años en los que el sistema foral estaba empezando a ser puesto en entredicho y derogado y está dedicada al Árbol de Gernika. Es una poesía escrita por una cubana, que llamaba «su patria» a Cuba (Poema «la vuelta a la patria»), pero que reconoce el enorme valor que tiene este símbolo de las libertades vascas.

Al árbol de Guernica
Tus cuerdas de oro en vibración sonora
Vuelve a agitar, ¡oh lira!,
Que en este ambiente, que aromado gira,
Su inercia sacudiendo abrumadora
La mente creadora,
De nuevo el fuego de entusiasmo aspira.

¡Me hallo en Guernica! Ese árbol que contemplo,
Padrón es de alta gloria
De un pueblo ilustre interesante historia
De augusta libertad sencillo templo,
Que -al mundo dando ejemplo-
Del patrio amor consagra la memoria.

Piérdese en noche de los tiempos densa
Su origen venerable;
Mas ¿qué siglo evocar que no nos hable
De hechos ligados a su vida inmensa,
Que en sí sola condensa
La de una raza antigua e indomable?
Se transforman doquier las sociedades;
Pasan generaciones;
Caducan leyes; húndense naciones
Y el árbol de las vascas libertades
A futuras edades
Trasmite fiel sus santas tradiciones.
Siempre inmutables son, bajo este cielo,
Costumbres, ley, idioma…
¡Las invencibles águilas de Roma
Aquí abatieron su atrevido vuelo,
Y aquí luctuoso velo
Cubrió la media luna de Mahoma!
Nunca abrigaron mercenarias greyes
Las ramas seculares,
Que a Vizcaya cobijan tutelares;
Y a cuya sombra poderosos reyes
Democráticas leyes
Juraban ante jueces populares.
¡Salve, roble inmortal! Cuando te nombra
Respetuoso mi acento,
Y en ti se fija ufano el pensamiento,
Me parece crecer bajo tu sombra,
Y en tu florida alfombra
Con lícita altivez la planta asiento.

¡Salve! ¡La humana dignidad se encumbra
En esta tierra noble
Que tú proteges, perdurable roble,
Que el sol sereno de Vizcaya alumbra,
Y do el Cosnoaga inmoble
Llega a tus pies en colosal penumbra!

¿En dónde hallar un corazón tan frío
Que a tu aspecto no lata,
Sintiendo que se enciende y se dilata?
¿Quién de tu nombre ignora el poderío
O en su desdén impío
Tu vejez santa con amor no acata?

Allá desde el retiro silencioso
Donde del hombre huía
-Al par que sus derechos defendía-
Del de Ginebra pensador fogoso,
Con vuelo poderoso
Llegaba a ti la inquieta fantasía;

Y arrebatado en entusiasmo ardiente
-Pues nunca helarlo pudo
De injusta suerte el ímpetu sañudo-
Postró a tu austera majestad la frente
Y en página elocuente
Supo dejarte un inmortal saludo.

La Convención francesa, de su seno,
Ve a un tribuno afamado
Levantarse de súbito, inspirado,
A bendecirte, de emociones lleno
Y del aplauso al trueno
Retiembla al punto el artesón dorado.

Lo antigua que es la libertad proclamas…
-¡Tú eres su monumento!-
Por eso cuando agita raudo viento
La secular belleza de tus ramas
Pienso que en mí derramas
De aquel genio divino el ígneo aliento.

Cual signo suyo mi alma te venera,
Y cuando aquí me humillo
De tu vejez ante el eterno brillo,
Recuerdo, roble augusto, que, doquiera
Que el numen sacro impera,
Un árbol es su símbolo sencillo.

Mas, ¡ah! ¡Silencio! El sol desaparece
Tras la cumbre vecina,
Que va envolviendo pálida neblina…
Se enluta el cielo… El aire se adormece…
Tu sombra crece y crece
¡y sola aquí tu majestad domina!

Es difícil encontrar un poema, un texto, que recoja mejor el simbolismo del Árbol y la importancia de lo que bajo su sombra ocurría y de lo que representa como símbolo de libertad.

Pero es que, además, es un texto de alguien interesado y atento a lo que es y a lo que significa este símbolo vasco. De otra manera no se entendería que en el texto se citasen no solo el nombre del monte que da sobra al Árbol, el Cosnoaga, sino que cita al «Del de Ginebra pensador fogoso» y a la «La Convención francesa».

Jean Jacques Rousseau y la Convención

El primero, el «ginebrino», es nada menos que Jean Jacques Rousseau (1712-1778), el filósofo autor de «El Contrato Social». Fue amigo de Manuel Ignacio Altuna (1722-1762), alcalde de Azpeitia, uno de los fundadores de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y que se convirtió en uno de los apoyos del filósofo. A través de él conoció Rousseau el Árbol de Gernika y su significado, y de él decía «Gernika es el pueblo más feliz del mundo. Sus asuntos los gobierna una Junta de campesinos que se reúne bajo un roble y siempre toman las decisiones más justas».

Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau

Lo que podría parecer una frase amable para un amigo entusiasta de lo que significaba este roble, se convierte en parte de «El Contrato Social». Donde se puede leer «Cuando se ve en los pueblos más felices del mundo ejércitos de campesinos que resuelven los asuntos del Estado bajo una encina y que se conducen siempre con acierto, ¿puede uno evitar el despreciar los refinamientos de las demás naciones que se hacen ilustres y miserables con tanto arte y misterio?» (El Contrato Social pág. 88)

la segunda cita parece que tiene que ver con un suceso que ocurrió durante la Guerra de Convención (1793-1795) cuando las tropas de la recién creada República Francesa ocuparon gran parte del territorio vasco peninsular. En el mes de julio de 1795, el general Bon-Adrien Jeannot de Moncey, comandante en jefe de las tropas republicanas francesas, hizo saludar a sus soldados el Árbol de Gernika, abuelo, según afirmaba, de todos los árboles de la libertad del mundo.

Nada de esto se hubiera podido escribir, al menos con tan claras y precisas referencias, sin la existencia de un claro interés de la autora por «lo vasco» en general y por el significado del Árbol de Gernika en particular. Un interés que sólo puede nacer, nos parece a nosotros, de un sentimiento de vinculación de la autora, de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga, con lo vasco.

Pero, es verdad, podría ser sólo una casualidad, un interés por algo exótico, ajeno a su vida y a sus sentimientos. Cierto, podría ser.

El canto de Altabiscar

Pero, si seguimos analizando su obra, nos encontramos con un poema, publicado en el mismo libro, dedicado a la Batalla de Orreaga (o de Roncesvalles) que se publica bajo el título de «El canto de Altabiscar». Está basado en el poema «Altabizkar-ko kantua», publicado en el año 1834 (pocos años antes del poema de Gómez de Avellaneda), en un artículo de Françoise Eugene Garay de Monglave, secretario de la Sociedad titulada Institut Historique. Fue presentado como canto contemporáneo de Carlomagno, conservado por tradición oral en ambas vertientes del Pirineo. fue presentado como el relato de los vascos de la Batalla de Orreaga en la que aplastaron a la retaguardia de las tropas de Carlomagno como venganza por haber quemado y saqueado Iruña. Victoria que la versión franca de lo sucedido, la «Chanson de Roland», atribuía a los «sarracenos».

El canto de Altabiscar
Súbito se alza un grito en las montañas
De los valientes euskaldunes. Presta
Todo su oído el bravo echeco-jauna,
Que de su noble hogar guarda la puerta.
-¡Qué es eso!, exclama- y se levanta al punto
Su perro fiel, irguiendo las orejas.
¡Escuchad! ¡Escuchad cual sus ladridos
De Altabiscar en derredor resuenan!
Pero un ruido mayor, más espantoso,
Parte veloz de lo alto de Ibañeta,
Y va, de monte en monte retumbando,
A ensordecer las solitarias crestas.
¡Es la voz de un ejército que avanza!
Otras mil, otras mil responden fieras,
Del ronco cuerno al áspero sonido,
Entre montes, peñascos y malezas.
¡Los nuestros son! -El bravo echeco-jauna
Salta blandiendo la acerada flecha.
-¡Con él todos!… ¡Mirad! Sobre esas cimas
Móvil bosque de lanzas centellea,
Y en medio, sus colores ostentando,
Majestuosas ondulan las banderas.
¡Oh!… ¡Qué bajan!… ¡Qué vienen!… ¡Qué desfilan,
Cual lobos a caer sobre su presa!…
¡Qué guerrero tropel!¡Cuéntalos, mozo!
-Diez… quince… veinte… veinticinco… treinta…
¡Y otros tantos!… ¡Y cien!… Se pierde el número,
Porque son más, señor, que las arenas.
-¿Qué importa? Venid todos, ¡euskaldunes!
De cuajo arrancaremos estas peñas,
Y sobre el vil enjambre de enemigos
Las lanzarán nuestras nervudas diestras.
¿Qué vienen a buscar a nuestros montes
Esos hijos del Norte en son de guerra?
¿Entre ellos y nosotros puso en balde
El mismo Dios una muralla eterna?
¡Caiga sobre ellos, caiga desplomado
Todo este monte, piedra sobre piedra!
¡A una todos!… ¡Así! -Se anubla el aire;
La tierra cruje; los peñascos ruedan;
Jinetes y caballos confundidos
Con sus despojos los breñales siembran;
Y palpitan las carnes aplastadas,
Chorros brotando, que en el suelo humean.
¡Cuántos huesos molidos!¡Cuánta sangre,
En la que el sol medroso reverbera!…
-¡Huid si aún podéis, reliquias miserables!
El que aún tiene bridón métale espuelas,
Y corra como ciervo perseguido
El que aún conserve para hacerlo fuerzas.
¡Huye con tu pendón, rey Carlo-Magno,
Que el rico manto entre las zarzas dejas,
Mientras el viento en remolinos barre
De tu casco rëal las plumas negras!
¿Qué aguardas? ¿A quién buscas? Tu sobrino,
El que rival no tuvo en la pelea,
Tu famoso Roldán, bravo entre bravos,
¡Allí tendido entre los muertos queda!
Ya huyen veloces, ¡euskaldunes!… ¡Huyen!…
¿Do sus lanzas están? ¿Do sus enseñas?
¡Cuál huyen!… ¡Oh! ¡Cuál huyen!… ¡Cuenta, mozo!
¿Cuántos los vivos son que aún aquí restan?
¿Veinte?… ¿quince?… ¿diez?… ¿ocho?… ¿siete?… ¿cinco?…
-No, señor. -¿Cuatro?… ¿dos?…- ¡Ni uno siquiera!
Todo acabó. -Valiente echeco-jauna,
Llama a tu perro; vuelve do te esperan
Los tiernos hijos, la querida esposa,
Y en tu cuerno de buey guarda las flechas;
Que ya en el campo, herencia de tus padres,
Puedes dormir tranquilo sobre de ellas.
¡Pronto la noche tenderá su manto,
Y acudiendo de buitres nube espesa,
Se cebarán en carnes machacadas,
Esparciendo las blancas osamentas,
Que en polvo convertidas por los siglos
Darán abono a nuestra agreste tierra!

Una vasco-descendiente

Cómo y por qué una autora que no se sienta vinculada a «lo vasco» dedica dos obras a dos temas tan «vascos» y que demostraban un gran interés por estos asuntos. No parece probable.

Mas bien lo contrario, su obra la coloca en el lado de os vasco-descendientes conscientes de sus orígenes e interesados por la realidad, y la historia, de la tierra de sus mayores.

Es decir, un claro caso de vasco-descendiente.

En este día de la diáspora que celebramos:

  • recordamos a todos los nuestros que a lo largo de mundo fallecieron sin dejar de sentirse, también, parte de esta comunidad nacional.
  • Reivindicamos sus historias, las que conocemos y la que las circunstancias o la historia escrita por otros nos han hurtado.
  • Celebramos formar parte de esta comunidad y, sobre todo, poder sentirnos unidos y hermanos a pesar de las distancias del tiempo y las geográficas.

Este año, en el Museo de Euskal Herria, cerca del Árbol de las Libertades Vascas, en mitad de la ciudad sagrada y mártir de Gernika, podemos estar orgullosos del trabajo de esas generaciones de vascos que, a lo largo del mundo y desde, al menos, el siglo XVI han sido capaces de formando sociedades, creando naciones nuevas, o incorporándose a ellas, no dejar de sentirse vascos.

Este año, junto al Árbol de Gernika, debemos ser conscientes de que nuestro compromiso debe ser seguir el camino que nos marcaron. Abrirnos al mundo, sin dejar que mueran las raíces que nos unen a nuestra tierra.

Feliz Día de la Diáspora 2023

Una vela por los que nos precedieron, y un compromiso por no romper la cadena que une nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro


Realizado en colaboración con Limako Arantzazu Euzko Etxea, la Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima, y la Revista Oiga

 

 

 

 

Last Updated on Sep 10, 2023 by About Basque Country


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