Hoy no vamos a hablar de una noticia aparecida en un medio internacional. Hoy nos vamos a dejar llevar por la indignación que nos produce que siga viva una injusticia realizada en 1940 por la administración impuesta por las tropas de ocupación alemana en Paris e increíblemente ratificada por lo tribunales de la IV República francesa en 1951.

Nos referimos a la incautación por la Gestapo del edificio que en 1936 compra el Partido Nacionalista Vasco en  el nº 11 de la Avenue Marceau de París y que desde 1937 fue cedido al Gobierno Vasco para que en él instalara su sede en el exilio. La historia de las injusticias reiteradas y reincidentes que se han dado en tono a este edificio la pueden leer en esta entrada que escribimos el año pasado.

El olvido y la omisión de la forma en que este edificio entro a formar parte del “patrimonio del estado“, es un claro indicador de la calidad democrática y del sentido de la justicia del Gobierno del Reino de España.

Pero peor aun es que en ese edificio entre un rey, y a una reina, de España para hablar de “paz, libertades, justicia y solidaridad“.

No vamos a intentar explicar lo que esto significa. No lo vamos a  hacer porque nunca lo haríamos mejor que Iñaki Anasagasti en su blog.  La chulería del Rey Felipe VI con el PNV. Usando el dicho popular: se puede decir más alto, pero no más claro.

Pueden ver y oír a Felipe VI ablando de “paz, libertades, justicia y solidaridad” en una de las salas de un edificio robado por un régimen dictatorial y no devuelto a sus legítimos dueños por un régimen que se autodenomina “democrático”

 

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