Tal día como hoy pero de hace 50 años, un 21 de octubre de 1969, el extraordinario artista vasco Jorge Oteiza finalizaba la instalación de uno de los grupos escultóricos más impresionantes con los que contamos en Euzkadi. Los 14 Apóstoles y la Piedad que ocupan la fachada del Santuario de Arantzazu.

Fachada del Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu con los 14 de Apóstoles y la Piedad
Fachada del Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu con los 14 de Apóstoles y la Piedad

La historia de la obra de Oteiza en Arantzazu, y a de otros artistas vascos que participaron en el proyecto, es la historia de una incomprensión y la historia de la resistencia a una nueva forma de plasmar la Fe en imágenes.

No hay que olvidar que entre la inauguración oficial de la basílica, el 30 de agosto de 1955, y el momento que se colocaron las obras de Oteiza en su fachada, pasaron 14 años. 14 años en los que los 14 apóstoles estuvieron abandonados en el borde de la carretera porque según afirmaba la Iglesia, «…los artistas han sufrido extravío por las corrientes modernistas, que no tiene en cuenta algunos de los preceptos de la Santa Iglesia en materia de Arte Sagrado». Según Oteiza sus esculturas pasaron ese largo tiempo inmersas en un «sueño telúrico» del que despertaron para ocupar, al final, el lugar que les correspondía.

Nosotros, cada vez que visitamos el Santuario nos admiramos de la valentía de aquellos Franciscanos que en plena dictadura Franquista, decidieron impulsar una revolución estética en un lugar de tan profundo significado religioso y social como es Arantzazu.

Su apuesta fue, al final, la ganadora. Llegar al Santuario es sentir la fuerza de la tierra y de la historia. Es sentir la fuerza de los cientos de miles de vascos que han llevado a la Andra Mari en su corazón, en tierra vasca y allá donde han ido, como se demuestra la pléyade de hermandades y cofradías  encomendadas a la Virgen de Aranzazu repartidas por América.  Es sentir a energía que impulsó a aquellos hermanos franciscanos a hacer una apuesta por el futuro del arte.

Pero plantarse ante la fachada, entrar en su nave o bajar a su cripta, es también sentir la fuerza de una nación en marcha a la que ese lugar está profundamente unido. Es sentir la fuerza de un Pueblo capaz de conservar y respetar sus tradiciones, a la vez que toma una posición de prestigio en las vanguardias del arte.

En este día tan especial, queremos recordar este acontecimiento, compartiendo la información que sobre estas obras y su significado se recogen en la web del Santuario, y las entradas que hemos dedicado a este lugar y a la proyección que esta advocación mariana ha tenido en tierras americanas, a través de los vascos que fueron a ellas.

Arantzazu –  – Euskadi

La Fachada: historia de su decoración
La Fachada: descripción y significado

Los arquitectos de la Basílica de Arantzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga, tuvieron claro desde el principio que el escultor de la fachada debía ser Jorge Oteiza. Los franciscanos fueron convencidos sin dificultad y se le adjudicó, sin concurso, la decoración del friso exterior. Pero rápidamente comenzaron las críticas contra su obra, puesto que no se adecuaba a la estatuaria eclesiástica clásica. El Obispo de San Sebastián, Jaime Font Andreu, pidió a Oteiza, a finales de 1953, que presentara una memoria justificativa de su estatuaria y al guardián de Arantzazu, el proyecto del friso y unas fotografías de los apóstoles.

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