Hemos subido a visitar el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu. Hemos realizado esta visita por numerosas razones, y todas importantes.

Arantzazuko Santutegia from Eusko Ikaskuntza on Vimeo.

La primera y principal, es que creemos que todos los vascos deberíamos visitar algunos lugares de nuestra nación cada cierto tiempo, para no perder el contacto con las raíces de nuestro pueblo: Gernika, Arantzazu, Baigorri, San Miguel de Aralar, Laguardia, Valderejo, Pozalagua, Santiñamiñe, Sara, Maule, Las Bardenas, Zugarramurdi, Donibane Garazi….. Lugares donde las raíces de nuestro pueblo se hunden más profundas, o donde las energías de la tierra que nos ha acogido durante milenios brotan más fuertes.

Sin duda, Arantzazu es uno de eso lugares. Se nota desde antes de llegar. Se nota en el sello que a través de los siglos han dejado generaciones de vascos que han visto en esta advocación de la Virgen un elemento no sólo de religiosidad, sino también de identidad.

Sólo así se entiende cómo los vascos que se instalaron en las posesiones del Rey de Castilla en América colocaran bajo la protección de la Virgen de Arantzazu las cofradías y hermandades que reunieron, acogieron y protegieron a los “miembros de la nación vascongada” en aquel continente durante siglos. Pero de eso, que es una de las razones de nuestra visita, hablaremos un poco más adelante.

Para nosotros Arantzazu es, además, la auténtica personificación en un lugar del espíritu de los vascos y de su pueblo.

Es un lugar de difícil acceso, una especie de copia, en forma de cuestas, curvas y angostos pasos, de la forma de ser de los vascos, de la dificultad que ponemos nosotros mismos para que se acerquen y nos conozcan los demás.

Una vez llegado al lugar, el visitante piensa: un bonito entorno, un rincón precioso, que guarda algún detalle interesante y digno de consideración, al final parece que ha merecido la pena subir hasta aquí. Lo mismo que pueden pensar los que después de romper las resistencias iniciales empiezan a conocer el espíritu y la forma de ser de los vascos.

Llegando al Santuario de Arantzazu
Llegando al Santuario de Arantzazu

Cuando uno penetra en lo que se presenta como un pequeño edificio, interesante pero mucho menos espectacular y mucho más sencillo que buena parte de las iglesias y catedrales que llenan Europa, descubre que tras esa fachada hay aun mucha más belleza y mucho más sentido, historia, cultura, energía, sentimiento,…. Tanto la iglesia que acoge una humilde talla de una Virgen, sin joyas ni oropeles, como su base y apoyo, la Cripta, descubren al visitante algo mucho más profundo que una iglesia en un monte (porque los vascos siempre tuvieron la extraña idea de llenar sus montes de ermitas, lo mismo que hicieron durante milenios con sus lugares de culto repartidos a lo largo de las montañas de nuestro país). Igual le sucede al que al conocer a los vascos penetra más allá. Igual sucede a los que deciden conocer mejor la cultura, la forma de ser, las tradiciones,….Ellos descubren que hay una joya, un tesoro guardado en lo más hondo de nuestro Pueblo que, a un tiempo, se ha conservado y ha evolucionado, a lo largo de miles de años.

Por último, explorando Arantzazu descubrimos que esa Iglesia con la que nos topamos al llegar, es el elemento más importante de una estructura mucho más grande que le sirve de base y apoyo y que  es la consecuencia de siglos de santuario. La Basílica es el elemento central de una estructura que explica, y se explica, en el magnetismo, la influencia y la proyección que desde hace siglos mantiene ese lugar perdido en los montes vascos, y que se extiende a lo largo del mundo. Algo similar a lo que pasa con la influencia de este pequeño pueblo en el mundo. Porque para los que observan con cariño e interés, no deja de sorprender todo lo que se esconde bajo la imagen de sencillez que tiene el pequeño Pueblo vasco.

Una vista de la Cripta del Santuaro
Una vista de la Cripta del Santuaro

Otra de las razones para visitar Arantzazu, es que en sus muros se guarda buena parte del espíritu de una generación de artistas vascos que en plena dictadura franquista crearon vanguardia y se enfrentaron a los poderes establecidos. La historia ha demostrado quién tenia razón y quien ha entrado a formar parte de la historia de nuestro país y del arte por méritos propios. A todo ello hay que sumarle el entorno, los paseos hasta las Campas de Urbia, la gastronomía,…

Todas estas razones eran suficientes para visitar Arantzazu y disfrutar y sentirse un lugar muy especial. Como siempre, recogemos enlaces a webs con información sobre el lugar al que dedicamos nuestro “punto de Vista”, e incluimos un pequeño vídeo y fotografías realizados durante neustra visita.

Nosotros fuimos, aparte de para disfrutar de todo esto, para cumplir una promesa. Siempre hemos reconocido que nos fascina la capacidad de organización de los vascos de América durante los tiempos de colonización. Lima, Potosi, Santiago de Chile, Ciudad de México,…. son lugares donde los vascos creando hermandades y cofradías con el objetivo de auxiliarse. Todas ellas bajo la advocación de Nuestra Señora de Arantzazu y con una gran influencia de los franciscanos vascos que se desplazaron a aquella parte del mundo.

La más antigua de ellas, la Hermandad de Lima fundada en 1612, tenía un pequeño tesoro oculto que se descubrió hace poco tiempo: una novena escrita por aquellos vascos residentes en Lima destinada a La Virgen de Arantzazu. Iñaki Bazán e Isabel Barraxa, dos miembros de  familias, limeña y mexicana, vinculadas con las respectivas hermandades de sus ciudades, ayudaron a “cerrar el círculo” de cinco siglos y se encargaron de que se tradujera al euskera. Nos pidieron un favor: que coincidiendo con el aniversario de su matrimonio, lleváramos a Arantzazu una copia de esa novena traducida al Euskera, para acabar de cerrar el circulo y presentar, en el lugar donde todo se inició, esa versión en euskera de lo que los vascos de Lima escribieron y oraron en el siglo XVII. Nosotros nos comprometimos a hacerlo y así pasó hace unos días.

 

Debagoiena –  – Eukadi

Santuario de Arantzazu

Este Santuario situado en el corazón de Euskal Herria, además de ser un lugar idóneo para la espiritualidad, es también uno de los ejemplos más significativos del arte contemporáneo vasco.

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Arantzazu –   – Euskadi

Para personas que buscan

Arantzazu es desde hace más de 500 años un Santuario cuidado por los Franciscanos. Se ubica en el Parque Natural Aizkorri-Aratz, en el corazón de Euskal Herria y en el municipio guipuzcoano de Oñati. Es un referente para la fe del pueblo y de los peregrinos. Guarda en su seno una parte sensible del alma vasca y de su historia. Arantzazu ha sido enraizamiento en la cultura y la lengua vasca, amor a la naturaleza, sobriedad y respeto supremo por el valor de la persona.

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Turismo Euskadi –   – Euskadi

Santuario de Arantzazu

Según la leyenda, a un pastor llamado Rodrigo de Balzategi se le apareció la Virgen sobre un espino y éste, asombrado, le preguntó: “Arantzan zu?” (¿Tú en un espino?). Durante los siguiente siglos los frailes franciscanos hicieron de Arantzazu un lugar de devoción y peregrinación, y un exponente del arte y la cultura.

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Wikipedia  –  –

Santuario de Aránzazu

El Santuario de Nuestra Señora de Aránzazu es un santuario católico mariano situado en el municipio de Oñate, en Guipúzcoa, País Vasco (España), donde se venera a la Virgen de Aránzazu, patrona de esta provincia y que se habría aparecido en 1469.

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Auñamendi  –  – Euskadi

Santuario de Aranzazu

Arantzazuko santutegia, Oñatiko udalerrian (Gipuzkoa) dago kokatua. Aloña mendiaren hegoan dago (42° 58′ 44″ I, 2° 23′ 55″ M) eta Santiago bidea bertatik pasatzen da. Santutegiak, erromesentzako etxea, frantziskotarren egoitza eta basilika ditu. 1950 eta 1956 bitartean eraiki zen, proiektua Javier Saenz de Oiza eta Luis Laorga arkitektoena da. Gaur egun Arantzazuko Ama Birjina Gipuzkoako patroi da.

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