Hace unos días dedicábamos un amplio artículo a la Hermandad de la Virgen de Arantzazu de Lima. Uno de esos elementos de la historia de los vascos que se mantienen siempre dentro de los circuitos académicos y que son poco conocidos por el conjunto de la comunidad vasca.

Lo reconocemos, éste es un asunto que a nosotros nos fascina. La razón ya la hemos explicado en más ocasiones: la impresionante influencia de una comunidad tan pequeña como la vasca en la historia de tantos puntos del planeta y su capacidad de organizarse en los más lejanos rincones del mundo, reconociéndose como parte de una misma realidad, lo que en el siglo XVII se denominaba ya “la nación vascongada”.

La Hermandad que acogía a los vascos peninsulares tenía una doble misión. Una religiosa y otra de solidaridad y apoyo entre los vascos que tenían una necesidad en Lima, aunque no fueran miembros de la hermandad. Como marca el primer artículo de sus normas, aprobadas en 1613.

Objetivos de la hermandad de Arantzazu de Lima

El aspecto religioso es fundamental. No podemos olvidar que se organizan en la Iglesia de San Francisco de Lima, y que tiene como patrona a la Virgen de Arantzazu. Nada de eso es extraño.  En primer lugar, porque la Virgen de Arantzazu tiene una importancia fundamental en la historia del País, como recordábamos en el articulo anterior. Además, la Iglesia de San Francisco de Lima estaba bajo el control de los Franciscanos, que también eran los encargados de la gestión del Santuario de Nuestra Señora de Aranzazu en tierra vasca, y sus responsables en aquella época también eran miembros de la nación vascongada y provenientes del Santuario de Aranzazu en Oñate. Además el peso e influencia de la Religión y de la Iglesia en la época, y en la sociedad vasca en particular, era enorme y marcaba todos los aspectos de la vida.

Hablaremos más de esta organización de vascos fuera de su nación, que fue la primera que tuvo una estructura legal reconocida y que, además, lo hizo declarando su independencia de autoridades civiles y eclesiásticas.

Hablaremos más de Juan de Urrutia, el comerciante tolosarra que se instaló en Lima y fue esencial en su creación. Fue el que encargó la reproducción exacta de la figura que representa a la Virgen de Arantzazu en su santuario de Oñati para que presidiera la capilla de la Hermandad en Lima. Por cierto, acompañada de una Virgen de Begoña. Aquella figura fue destruida por un incendio en el siglo XIX y sustituida por otra que no conservó una similitud con la imagen destruida pro el fuego.

Hablaremos más de los franciscanos de Lima (y de otros lugares de la América colonial), muchos de ellos provenientes de Arantzazu y que fueron claves para entender la difusión de las hermandades vascas por aquel continente. Baste explicar que el primer libro que se publica sobre esta advocación de la Virgen, se publica en Lima a mediados del XVII. Un libro que, además, guarda alguna sorpresa muy interesante. Lo mismo que hablaremos de los Padres Pasionistas, una comunidad religiosa a la que nuestras familias estuvieron unidas, en un tiempo en que colaboraron en salvar seres humanos de las garras del franquismo.

Pero en este 13 de febrero, en el que se celebra el 406 aniversario de la reunión que fundó la organización de vascos más antigua fuera de nuestro país, queremos resaltar la historia de un elemento fundamental en la Historia de la Hermandad que se perdió y ha sido recuperado.

Como decimos, la parte religiosa fue fundamental en la creación y desarrollo de esta agrupación. Y una de las piezas claves fue la redacción de una novena específica para dirigirse a esta advocación de la Virgen. Este documento, parte de la historia de la Hermandad y de los vascos en Lima, se reimprimió por ultima vez a mediados del XIX y luego se le perdió la pista hasta quedar en el olvido.

Cuando nadie se acordaba de ella, y mientras la familia Bazan, miembros de la Hermandad, preparaba los actos para el 400 aniversario de su fundación, encontraron una copia de este documento. Estaba impreso en el siglo XIX y se encontraba, sin catalogar, en la Biblioteca Nacional de Perú. Se trataba, como decimos de la ultima reimpresión realizada hasta el momento por la Hermandad, sacada de la imprent en 1863 con esta explicación:

Novena de nuestra madre y señora de Aranzazu, que se venera en la Igesia de N. P. San Francisco, compuesta por un religioso devoto suyo y que por el celo del bien y utilidad de las almas han hecho reimprimir los actuales mayordomos de la Hermandad vascongada de dicha señora.
Lima : Impr. de Francisco. Solis, 1863.

150 años después de esta edición, en 2013, la Hermandad de Aranzazu de Lima la volvió a imprimir, en una versión adaptada al lenguaje del siglo XXI. Un trabajo que fue realizado por un padre pasionista, vasco, y experto mundial en Sagradas Escrituras: el P. Antonio María Artola Arbiza. Un sacerdote profundamente vinculado a Arantzazu, como él mismo relata.

 

Cinco años después, en este 13 de febrero en que se conmemora el 406 aniversario de la fundación de la Hermandad por aquellos vascos de Lima, miembros de familias que pertenecieron a las hermandades de Lima (la familia Bazan)  y de México (Isabel Barraxa) han decidido realizar un doble homenaje. Por un lado a aquellos vascos, euskaldunes y que entre ellos usaban su idioma materno; y por otro a la historia de uno de sus logros más notables: las hermandades de Arantzazu en América.

Para ello han encargado la traducción de esta novena al euskera y la publican en PDF, poniéndola a disposición de todos. Cerrando un círculo que quedaba aún abierto.

Según la tradición, las palabras que el pastor Rodrigo de Balzategui dijo al encontrar la imagen de la Virgen en pleno monte fueron: ¡¿Arantzan zu?!, (¿en los espinos, tú?). Aquellas palabras en euskera dieron nombre a aquella advocación de la Virgen, la Virgen de Arantzazu.

Parece lógico que este texto clave en la historia de la primera Hermandad vasca de América también exista en euskera. Cerrando un círculo que une a aquel pastor del siglo XV, con los vasco-descendientes de América del siglo XXI y que engloba y acoge la vida y las historias de miles y miles de miembros de la nación vascongada a lo largo de más de cinco siglos.

Amen

Descargar (PDF, Desconocido)

 

 

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