Nos hemos encontrado con un “fondo de pantalla” que ofrece una hermosa perspectiva de El Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu, de una significativa belleza. Una fotografía de este lugar mágico y extraordinario de El País de los Vascos, que queríamos compartir con todos nuestros lectores.

Una fotografía que nos ha hecho recordar, además, una anécdota que gira en torno a la leyenda que explica la construcción de este santuario allá por la segunda mitad del siglo XVI. Una anécdota en la que una expresión en euskera es traducida como un largo párrafo en castellano. Un traducción que siempre nos ha hecho sacar una sonrisa. Esperamos que a nuestros lectores también les guste.

Les dejamos la foto con en enlace para descargarla en alta definición y la narración de la anécdota, utilizando el propio texto de Wikipedia (la anécdota en negrita).

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Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu - Gipuzkoa-Euskadi
Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu – Gipuzkoa-Euskadi
Fotografía original en alta definición

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Etimologia del nombre del Santuario –   – Wikipedia

El nombre del santuario, del lugar y de la Virgen está relacionado con la leyenda de su aparición. En sí, la palabra arantzazu se compone de “arantza” que se traduce como “espino”1 y el sufijo “zu” que indica “abundancia”2 por lo que viene a significar “abundancia de espinos” y hace referencia a la existencia de abundantes arbustos espinosos en el lugar.

Esteban de Garibay, en su Compendio historial de las Chrónicas y universal historia de todos los Reynos d’España (1571),3 dice que la Virgen se le apareció a una doncella llamada María de Datuxtegui. En el mismo libro, sin embargo, da otra versión, que es la más conocida. Garibay dice que recogió esta historia de boca de un testigo que habría conocido a un pastor llamado Rodrigo de Balzategui. Este hombre había dicho que había descubierto la pequeña imagen de la Virgen con el niño en brazos, escondida entre una mata de espinos, junto a un cencerro. Al verla habría exclamado: ¡¿Arantzan zu?!, que quiere decir “¡¿en los espinos, tú?!”.

Esta leyenda vuelve a aparecer en la primera historia del santuario escrita por el franciscano Gaspar de Gamarra veinte años después (en 1648):

Llámasse Aránzazu en buen lenguaje cántabro-bascongado y como la ethimología de haverse hallado esta santa imagen en un espino, que en esta lengua se llama Aranza y se le añade la dicción zu, y es a mi ver lo que sucedió en el misterioso hallazgo de esta soberana margarita que, lleno de admiraciones el pastor, viendo una imagen tan hermosa y resplandeciente de María Santíssima que hacía trono de un espino, la dijo con afectos del corazón: Arantzan zu?, que es como si dixera en lengua castellana: Vos, Señora, siendo Reyna de los Angeles, Madre de Dios, abogada de pecadores, refugio de afligidos, y a quien se deven tantas veneraciones y adoraciones, cuando merecíais estar como estáis en los cielos en throno de Seraphines, mucho más costoso y vistoso que el que hizo Salomón para su descanso. Vos, Señora, en un espino?

El historiador Padre Lizarralde, que diseñó el escudo del santuario, se basó para ello en la leyenda y diseñó un espino del cual brota una estrella que con su luz espanta al dragón, mandándolo al abismo. En la cenefa se lee “Arantzan zu”.

(Sigue)

 

 

 

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