Tal día como ayer, 21 de mayo, pero de 1937, salió el buque Habana del puerto de Bilbao con miles de niñas y niños vascos, camino de Gran Bretaña. Llegaron un 23 de mayo.

No fueron, ni por mucho, los únicos niños vascos que abandonaron nuestra patria para escapar de los zarpazos de los insurrectos franquistas. Pero aquel viaje, el del Habana con 3.840 niñas y niños, 200 maestras y 16 sacerdotes, es el icono, el símbolo, de aquella diaspora infantil con la que el Gobierno Vasco, apoyado por tantas personas buenas en todo el mundo, intentaba evitarles en lo posible los desastres de la guerra.

Hemos escrito mucho sobre los «niños vascos de la guerra», y lo hemos hecho siempre con el corazón encogido, al imaginarnos el sufrimiento que supuso para aquellas familias tomar la decisión de enviar a sus hijos lejos de casa, o dejarles al alcance de las bombas y la violencia del monstruo del fascismo. También lo hemos hecho desde el agradecimiento que le debemos a aquellas personas e instituciones que decidieron ayudar y proteger a aquellas niñas y niños.

La llegada del Habana con esos 4.000 refugiados fue la consecuencia de una extraordinaria mezcla de sucesos: el Bombardeo de Gernika; la descripción del mismo que realizó el periodista del Times, George L. Steer; y el compromiso de la mayoría de la sociedad británica que se enfrentó a la política de su gobierno, claramente simpatizante de la causa del franquismo (orden, y anticomunismo). Un enfrentamiento que ganó la sociedad civil y que permitió que muchos niños vascos encontraran refugio al otro lado del Golfo de Bizkaia. La Universidad de Warwick (Inglaterra) tiene un proyecto de un valor extraordinario: ofrece el acceso por internet a más de 13.000 páginas de documentos relativos a la Guerra Civil. Entre ellos podemos encontrar un gran volumen de fotos y documentos sobre la estancia de esos niños en Gran Bretaña.

Sobre la influencia del Bombardeo de Gernika y de la descripción del mismo por parte del Steer, recomendamos leer la conferencia de Nicholas Rankin ofrecida dentro de las actividades organizadas por una asociación a la que admiramos profundamente: Basque Children of ’37 Association of UK.

Sobre el papel de la sociedad civil británica, en la llegada de los niños refugiados vascos, hay muchas referencias y ejemplos en nuestros artículos sobre los «niños vascos de la guerra», pero queremos resaltar el trabajo hecho por Sarah Richardson, y publicado en el blog de Tyne &Wear Museums, acerca de las relaciones de Newcastle y los vascos durante la Guerra Civil.

Todo ello sin olvidar el papel de aquel Gobierno Vasco, recién constituido en plena guerra, que fue capaz de crear una red de protección a la población civil, tanto en el propio país, como en el exilio, que fue modélica.

Tan día como hoy, hace 83 años más de 4.000 refugiados vascos cruzaban el Golfo de Bizkaia en el Habana, camino de la seguridad de Gran Bretaña. Muchas decenas de miles seguirían sus pasos y abandonarían nuestra patria para refugiarse en Europa o en América. Muchos de ellos no volvieron nunca, y otros muchos volvieron a un país sometido a la opresión del gobierno ilegal franquista.

Siempre están en nuestra memoria y en nuestro corazón. Como siempre está esta imagen, que es el mejor resumen de lo que vivieron aquellas niñas y niños: una joven vasca, al conocer la noticia de la ocupación de Bilbao por los rebeldes, llora desesperadamente en los brazos de su amiga inglesa. Si quieren saber la historia de esta foto, pueden hacerlo aquí.

Niños vascos refugiados en Gran Bretaña desesperados ante la caida de Bilbao en manos de los insurrectos
Niños vascos refugiados en Gran Bretaña desesperados ante la caída de Bilbao en manos de los insurrectos