Hoy hace 118 se tenía que haber puesto en Jerusalén una placa con el texto del «Aita Gurea» en euskera. La cosa se complicó un poco, pero diez días después, el 25 de abril,  fue colocada. Y desde entonces sigue allí.

Esta es una historia que no conocíamos. Es decir, es una historia más de nuestro Pueblo que conocemos gracias a escribir este blog y gracias al lector que nos informó de ello. Una historia que queremos compartir con todos nuestro lectores.

En el Monte de los Olivos en Jerusalén, el lugar donde según el Nuevo Testamento Jesús enseñó el Padre Nuestro a los apóstoles y desde donde ascendió a los Cielos, podemos encontrarla la Iglesia del Pater Noster. Levantada para conmemorar y honrar el momento y el lugar donde Jesús de Nazaret dio a conocer la principal oración de los Cristianos.

Esta iglesia guarda entre sus piedras la conflictiva historia que ha vivido, y vive, esta parte del mundo, donde culturas y religiones se mezclan y muchas veces chocan. Fue levantada, por primera vez, en el siglo IV como iglesia bizantina. A partir de ahí hay una larga historia de destrucciones y reconstrucciones hasta llegar a la actualidad, en que nos encontramos con una iglesia que fue levantada en el siglo XIX.

Entrada a la Iglesia del Pater Noster de Jerusalén, A la derecha de la puerta se encuentra la oración en euskera
Entrada a la Iglesia del Pater Noster de Jerusalén, A la derecha de la puerta se encuentra la oración en euskera

Este lugar de culto contiene entre sus paredes esta  oración escrita en numerosos idiomas de todo el mundo. Al menos en 147 idiomas.  Y es aquí donde llegamos a la razón de que hablemos de ella en nuestro blog, porque entre esos idiomas está el euskera.
La historia de cómo el Aita Gurea fue colocado en esas paredes con motivo de la Peregrinación Bascongada a Tierra Santa y Roma que se realizó entre el 10 de Abril a 10 de mayo de 1902, es una historia interesante.
En la organización de esta peregrinación se propuso la colocación de una placa con la oración en euskera en esa iglesia. Para ello se recurrió a una colecta popular con el fin de conseguir los fondos para su realización y envío a Tierra Santa. No ha dejado de llamarnos la atención de que la aportación máxima que se podía dar era de un real o de cinco céntimos. Cantidades accesibles a una mayoría de la población. Sin duda con el objetivo de que la participación fuera lo mayor posible y evitar que una persona de gran fortuna, o un pequeño grupo de ellas, corrieran con todos los gastos de esta placa, apropiándose del protagonismo del acto.

Idiomas que precedieron al euskera en la Iglesia del Pater Noster
Idiomas que precedieron al euskera en la Iglesia del Pater Noster

 

Esta placa iba a tener, además, un simbolismo muy especial. En 1902 en la iglesia del Pater Noster había 32 versiones idiomáticas de este rezo. Lo que significaba que la que se iba a colocar en euskera iba a ser la número 33. Un número con un profundo simbolismo para todos los cristianos, ya que esta era la edad en la que Jesús fue crucificado.

Fueron muchas la peripecias que vivió este proyecto hasta llevarse a cabo. Entre todas ellas podemos reseñar dos.

La primera, la de los debates que se dieron sobre cómo debía ir escrito el texto. No nos podemos olvidar que el euskera en aquel momento no estaba normalizado y que incluso no había reglas claras para su escritura. Por ejemplo, al poco de la celebración de la peregrinación, en septiembre de 1902, Sabino Arana y Resurrección Maria de Azkue (ambos muy activos en el debate de la forma con que el Aita Gurea debía ser escrito) participaron en el Congreso de Unificación Ortográfica de Hendaia. Como anécdota paralela merece la pena referir que fue volviendo de ese congreso cuando Sabino Arana manda el telegrama de felicitación  por su nombramiento como presidente a Theodore Roosevelt y que fue recogido por el New York Times.

Placa con el «Aita Gurea» en la iglesia del Pater Noster en Jerusalén
Placa con el «Aita Gurea» en la iglesia del Pater Noster en Jerusalén

La otra anécdota referida a este proyecto, es que la placa, realizada en baldosas, no llegó a tiempo para su colocación durante la peregrinación y que estaba prevista para el 15 de abril de 1902. Lo que, como es lógico, produjo una gran tristeza entre los peregrinos. Al final, la placa se colocó el 25 de ese mismo mes, cuando los peregrinos habían ya partido de Jerusalén. Desde entonces nos la podemos encontrar a la derecha de la puerta de entrada de la iglesia.

Así que, cuando los peregrinos y turistas que visitan Jerusalén se acercan a conocer esta iglesia, en la entrada se encuentran con esta parte de la Historia de los vascos.

Para conocer mucho más a fondo esta historia les dejamos en artículo de José Antonio Arana Martija que recogió len su numero 24 editado en 2006 la Fundación Sancho el Sabio.


JOSÉ ANTONIO ARANA MARTIJA. Sobre el Aita Gurea de Jerusalén.Sancho el Sabio, 24, 2006, 169-191

Foto cabecera: Iglesia del Pater Noster Jerusalén por Madelien Knight