Como cada año, en el día previo a la celebración de la Festividad de Santa Águeda, a lo largo de todo El País de los Vascos grupos de personas de todas las edades salen a cantar las coplas dedicadas a la santa. Esto pasa en muchos de los lugares del mundo donde los vascos han emigrado. Porque, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, pensamos que El País de los Vascos está donde hay vascos.

Desde la mañana, con coros formados fundamentalmente por niñas y niños, hasta la tarde-noche, con coros de todas las edades, se recorren las calles cantando los versos dedicados a esta santa siciliana. Vestidos con trajes tradicionales y golpeado el suelo con unos bastones para llevar el ritmo de la canción.

Resulta curioso que los vascos conmemoren la festividad de una joven de Catania que fue martirizada en el siglo tercero. Puede, es muy probable, que lo que se haya hecho en realidad, una vez más, es “cristianizar” celebraciones pre-cristianas.

Los expertos en la materia creen que se trata de la “actualización” de una tradición muy anterior a la llegada de la religión católica y que lo que se buscaba con las canciones y los golpes sobre la tierra, era despertarla tras el invierno, para que la primavera y el renacer de la vida llegara pronto.

Sea cual sea la razón que se esconde tras ella, esta celebración tiene un gran arraigo entre los vascos. Nosotros, que de niños éramos fieles asistentes a la festividad de esta santa que se celebraba en la ermita de Santa Agueda en las faldas del monte Arroletza en Barakaldo, recordamos cómo los “mayores” comentaban que esta era una de las pocas ocasiones en las que el euskera podía salir a las calles durante la dictadura de Franco. Lo que convirtió esta celebración en un acto de reafirmación de la sociedad vasca.

Nosotros, para unirnos a esta celebración, les dejamos un video que hemos grabado esta misma tarde-noche.

Esperamos que lo disfruten.

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