Realmente hay que admitir que el ánimo con el que nos enfrentamos a este artículo de , roza el cansancio. No por el artículo en si, que es interesante y demuestra una preocupación de la autora por dar el valor que le corresponde al Museo, y al trabajo del modisto.

La pereza, o el cansancio, está relacionado a tener que responder, de nuevo, a la permanente intención de minimizar los orígenes vascos de todos aquellos compatriotas que en los diversos campos de la ciencia o el arte han conseguido una proyección internacional.  Es verdad que la autora no cae en la grosería en la que cayo la Agencia France Pres al escribir:

El Diseñador español Cristóbal Balenciaga, el hijo de un pescador vasco que revolucionó la moda femenina en la década de 1950 y 60

Aquella frase contenida en el artículo sobre la inauguración del Museo de Getaria dedicado al diseñador vasco , llena de prejuicios y dobles intenciones, hizo que en su momento escribiéramos, bastante enfadados,  un artículo en que la usábamos como titulo del mismo. Como nuestros lectores pueden consultarla, no vamos a repetir todos los argumentos. Pero si queremos recuperar el inicio de la misma:

Según parece, para France Press (AFP) un vasco puede ser pescador, terrorista, segalari,  tenista, futbolista o incluso, con un poco de suerte, cocinero. Pero si has compuesto el Bolero de Ravel, o eres el genio que revolucionó el mundo de la moda, no puedes ser vasco, te tienen que pasar a una categoría superior, a la de francés o español.

Algo parecido le pasa a la autora del artículo que recogemos hoy, puede que sin tanta intensidad. El que Balenciaga sea vasco le parece una cuestión menor, digna, apenas, de una cita sobre su lugar de nacimiento. Luego sucumbe a esa fascinación, tan de ciudadanos de una república, de quedar cegada por el mundo de la nobleza y la alta sociedad aristocrática. Parece que su País Vasco natal no es lugar adecuado para que se forme un modisto de la categoría de Balenciaga, así que centra su formación en Madrid (será por aquello de que era, y es, Corte). Esa formación madrileña del modisto vasco a nosotros no nos sonaba, así que recurrimos a la información del propio Museo Balenciaga, para conocer sus años de formación.:

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nace en Getaria (Gipuzkoa) a las cinco de la tarde del 21 de enero. Se inicia en la costura de la mano de su madre Martina Eizaguirre que trabaja como costurera para importantes familias de la zona entre las que destaca la de los marqueses de Casa Torres. El exquisito gusto de la marquesa y su espléndido guardarropa, adquirido en los mejores establecimientos de París y Londres, introduce al joven Cristóbal en un mundo de refinamiento propio de las elites culturales europeas.

1907. Se traslada a San Sebastián e inicia su período de aprendizaje como sastre en algunos de los mejores establecimientos del momento, como Casa Gómez y New England. En 1911 comienza a trabajar en los Grandes Almacenes Au Louvre de San Sebastián, y en solo dos años es nombrado jefe de taller de confecciones para señora. Su trabajo en Au Louvre le proporciona la oportunidad de conocer París y las grandes casas de costura de la capital internacional de la moda. En 1914 se traslada a Burdeos donde trabaja en una conocida casa de modas propiedad de unos amigos. 

1917. Establece su propia casa denominada C. Balenciaga en el número 2 de la calle Vergara de San Sebastián. En 1918 se asocia con las comerciantes donostiarras Benita y Daniela Lizaso, inyectando así nuevo capital en la empresa, y en 1919 constituye formalmente, junto a las hermanas Lizaso, la sociedad Balenciaga y Compañía por un período de seis años (iniciado en enero de 1918). La nueva empresa permanece en la calle Vergara, 2.

Por mucho que lo intentamos, no vemos esa “formación madrileña” a la que se refiere la autora del artículo.

Somos conscientes de la importancia que tiene para el Museo que se hable sobre él en medios de comunicación de todo el mundo, y somos conscientes de que, al menos en parte, la responsabilidad de esas ausencias , es de los propios vascos. Parece que reivindicar la vasquidad, incluso en las informaciones oficiales, lleva una carga política. Cuando, en realidad, la carga política está, sobre todo, en la negación de esa evidencia.

Además, y gracias a esa labor de “negación de lo vasco” realizada desde instituciones españolas y francesas,  se ha conseguido que sea invisible que Balenciaga era vasco, euskaldun, y que se sentía profundamente unido a su tierra. Su tumba no está en un cementerio de renombre parisino. su tumba está en el pequeño cementerio de Getaria, desde donde se divisa su pueblo natal y el “mar de los vascos“, el que es conocido en las cartas de navegación de todo el mundo como el Golfo de Bizkaia.

Todo ello debido a que hay una voluntad, permanente, de hacer olvidar sus orígenes y las influencias de estos en su trabajo. Algo que su amigo Givenchy (y uno de los impulsores principales del museo ) reivindicaba en una entrevista que le hizo Paris Mach para hablar de Cristóbal Balenciaga, y que recogíamos en una entrada anterior:

«Il avait une vision différente de la mode», a confié Hubert de Givenchy en marge de l’évènement. Ami et admirateur de Cristobal Balenciaga, le styliste français a inauguré la fondation en 2009, dans ce même petit village. Grâce à la générosité de d’inconditionnelles et de célébrités, Givenchy a fait l’acquisition des plus belles pièces du designer*. «Une vision forte, à l’image du Pays Basque –avec une personnalité très basque», s’est souvenu Givenchy.

(“Él tenía una visión diferente de la moda”, dijo Hubert de Givenchy en el marco de este evento. Amigo y admirador de Cristóbal Balenciaga, el diseñador francés puso en marcha la fundación en 2009, en este pueblo. Gracias a la generosidad de la incondicional y celebridades, Givenchy ha adquirido las más bellas piezas de diseño *. “Una visión fuerte, al estilo del Pais Vasco, con una personalidad muy vasca”, recordó Givenchy.)

Y demos gracias de que su museo se encuentra en su Getaria natal, ya que eso obliga a muchos de los que escriben sobre el  a explicar su ubicación y sus humildes (por vascos, no por pescadores) orígenes.Si el museo hubiera sido abierto en París o Madrid,  con toda seguridad su vasquidad habría quedado, como mucho, relegada a un nivel de anécdota para preguntarse, punto y seguido, cómo un niño nacido en una población como Getaria, logró salir de esa nada, para convertirse en el Gran Modisto. Pueden llegar a aceptar que Elcano naciera en Getaria, pero, Balenciaga…..les parece increíble.

LAObserved – 9/11/2014 – USA

Haute couture in Basque Country: Visiting the Balenciaga Museum

Cristóbal Balenciaga museum, left, attached to a former palacio in Getaria, Spain. (LAObserver)
Cristóbal Balenciaga museum, left, attached to a former palacio in Getaria, Spain. (LAObserver)

I have to thank LACMA Costume and Textiles curator Kaye Spilker for pointing me toward what turned out to be one of the most enjoyable experiences of my recent trip to the French and Spanish Basque country. While chatting with Spilker in late August, I mentioned that my upcoming travel plans included a day trip to San Sebastian, just across the Spanish border from where I would be staying with family in Biarritz. She suggested that, if time allowed, I should check out the museum devoted solely to one of the greatest couturier’s of the 20th century, Spanish-born Cristóbal Balenciaga. The museum is located in Getaria, a fishing village 20 minutes drive from San Sebastian. Accessible by a coastal road along the Bay of Biscay, charming Getaria dates from the Middle Ages and is known today for its beaches, delicious grilled fish and the signature wine of the region, Getariako Txakolina. Getaria is also known for being Balenciaga’s birthplace.

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