Hemos hablado en numerosas ocasiones sobre la German Marshall Fund de los Estados Unidos (GMF) en este blog. Siempre de una forma muy positiva, ya que pensamos que sólo a través del conocimiento de lo que en realidad son los vascos, podremos conseguir que se entienda lo que es el “alma de este pueblo“. Es difícil entender alguien o algo que no se conoce y más si hay quienes están empeñados en transmitir una imagen deformada.

Por eso nos encantó saber que los vascos entrábamos en el programa de la GMF, de forma que jóvenes norteamericanos se acercarían a nuestro país para conocernos y por entendernos. Los resultados no pueden ser más esperanzadores. Si repasamos lo que los norteamericanos participantes en estos programas  han escrito sobre lo que han visto y conocido aquí, veremos que su impresión está situada ente el muy bueno y el excelente.

Bradford Pearson, forma parte de ese grupo de jóvenes invitados por la GMF a conocer Europa y sus realidades de forma directa. Y tal y como cuenta en su web la revista de Dallas D Magazine, donde  escribe, se ha decidido a contar las experiencias de su recorrido europeo.

Empieza ese relato desde la ciudad de Bilbao. parece que su primera parada (o al menos la primera que le ha dado material para escribir) en su periplo. Lo hace, además, hablando de una  manifestación con la que se encontró en la Gran Vía de esta capital vasca.

Escribe de los manifestantes y de la actitud de estos y de la policía, de una forma elogiosa. Presentandola como un modelo a seguir por los norteamericanos. Habla de civilidad en la actuación de unos y de otros. Sin detenciones, ni  peleas, ni incendios.

Ciertamente, la mayoría de las manifestaciones sindicales en Euskadi tienen ese tono. Ciertamente no todas, ya que también existen otras en las que están presentes  las detenciones, las peleas, e incluso los incendios. Pero también es verdad que eso no es lo normal y cada día lo es menos. Desde las duras manifestaciones de principios de los años 80 del pasado siglo hasta hoy, muchas cosas han cambiado.

Resulta llamativo la obsesión de algunos de los que nos visitan por dar carta de naturaleza a los estereotipos. La idea de que todos los que viven en el Reino de España toman una “siesta”, es tan absurda como que nosotros pensásemos que él, un tejano, se pasearía por las calles de Bilbao con un sombrero vaquero, y unas botas de piel de serpiente, y añorando su “Colt 45” que, dado que está en Europa, no podía llevar al cinto.

Solo le ha faltado decir que la manifestación se disolvía no sólo para que sus participantes pudieran echar la siesta, sino  para que pudieran asistir posteriormente a una corrida de toros, y para que, como final de día, acudieran a un tablao a dar palmas.

Por cierto, el lugar de la foto no es ninguna courthouse, sino el Palacio de la Diputacion Foral de Bizkaia, la sede de una de las instituciones políticas vivas más antiguas de Europa. Además, la foto que ilustra la información ha sido sacada a pocos metros de la escultura que recuerda la estancia de John Adams,  el segundo presidente de los USA, en Bilbao.

Pero esas “menudencias” no nos han creado ningún sentimiento que vaya más allá de un cierto divertimento.

Algo muy diferente a lo que hemos sentido al leer el comentario del un lector que acompaña al artículo y que sentencia

It only took ETA about 50 years to get that peaceful. (solo tuvieron 50 años de ETA para conseguir esa paz)

Disfrutar de esa “paz”, es consecuencia de la educación de la población, de unas estructuras sociales fuertes y asentadas, y de un sistema de valores consistente. Con ETA o sin ETA, el devenir de esa manifestación no habría variado en absoluto. En cambio con el dictador Francisco Franco y su cruel y sangrienta dictadura (sí, el mismo que fue “bendecido” por el presidente de los USA Eisenhower en 1959), esa manifestación habría acabado, sin duda, con la policía fascista golpeando a unos trabajadores que sólo se manifestaban de forma pacífica.

ETA, en si misma, fue una consecuencia del franquismo y sus casi 1.000 muertos a lo largo de sus años de existencia repartiendo su infame carga de dolor y muerte, no son numéricamente comparables con los que ocasionó el régimen dictatorial, permitido ( o apoyado) por el Gobierno de los Estados Unidos. Y esa cantidad de casi 1.000 muertos (en esos 50 años) no se diferencian mucho de los “ajusticiados” (magnífica palabra para definir un asesinato legal) en el estado de Texas. Que son, si no estamos equivocados, 515 “ajusticiados” desde el 2010 , con 273 en espera en el “corredor de la muerte”.

Bradford Pearson, gracias por visitarnos y por transmitir esa visión de los vascos.  Pero una recomendación, cuando se viaja para conocer otro lugar y otras culturas, es bueno dejar los estereotipos en un cajón de casa.

Al autor del citado comentario,el tal t_s_ (que fácil es decir cualquier cosa tras el anonimato) sólo le recordamos la cita que tanto usaba el escritor norteamericano  Mark Twain: “Es mejor mantener la boca cerrada y parecer idiota que abrirla y disipar todas las dudas”. 

D Magazine – 10/11/2014 – USA

What Americans Can Learn From Basque Protestors

Imagen de una manifestación en Bilbao
Imagen de una manifestación en Bilbao

It sounded like a machine gun, but no one flinched. Then the second one went off, silencing the crowd and the drums and horns and I ducked again, and looked around and no one flinched. Again, in rapid succession: rat-a-tat, pop-pop, rat-a-tat, pop-pop. Basque protests: where the explosion of dozens of fireworks means literally smoke but no fire.

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