Ayer recogíamos un video de un gaitero escocés interpretando una melodía tradicional vasca en el paseo donostiarra de La Concha mientras que unas chicas jóvenes bailaban llenas de buen humor y alegría. Aquellas imágenes, aquellos poco menos de 30 segundos de vídeo, nos alegró el día.

Hoy una serie de vídeos cortos, con otra melodía y otros dantzaris, ha conseguido lo mismo. Las dantzaris del video de ayer y los del vídeo de hoy están separados 8.546 Km. Pero les mueve el mismo espíritu y el mismo corazón: el del amor a la cultura y a las tradiciones de la nación vasca.

Se tratan de niñas y niños, y también jóvenes, que muestran sus habilidades como dantzaris en la edición 2021 del Elko’s National Basque Festival. Una tradicional cita de los vascos del Far West de los USA, que se ha recuperad tras lo que parece el fin de la parte más dura de esta pandemia que ha sacudido el mundo.

Ni esos más de 8.000 km. ni el océano que los separa rompe esa cadena, invisible pero poderosa, que une los vascos de todo el mundo.

Los vídeos, grabados por Jenny Ysursa, los ha distribuido en su cuenta de Instagram una publicación digital de aquel país que se centra en los vascos: Euskal Kazeta. Una publicación de referencia para conocer el punto de la comunidad vasca en aquella parte del mundo.

Después de que se haya suspendido dos veces el Jaialdi, es una alegría ver cómo lo vascos de aquel país se empiezan a poder reunir. Esperemos que los vascos de todo el mundo puedan recuperar pronto sus actividades, por ellos, por el futuro de nuestra nación, y porque eso significaría que la pandemia del Covid-19 ha sido doblegada.

Lo hemos comentado muchas veces cuando hablamos de la diáspora vasca: donde hay vascos allí está el País Vasco. Eso siempre ha sido así, pero ahora en este mundo tan «pequeño» que nos ha tocado vivir, lo es aun más.

Viendo este vídeo sentimos que estamos ante un futuro que garantiza la pervivencia de la presencia de nuestra cultura en el mundo. Parece que este país de emigrantes, que este «pueblo que habita y baila a los  pies de los Pirineos» según nos definió Voltaire en su libro La Princesse de Babylone, va a seguir marcando sus pasos por el mundo y la historia.

Siguen sin cumplirse las aciagas premoniciones de todos los que, desde hace ya casi dos siglos, anunciaron, y anuncian, la desaparición de nuestra cultura y de nuestra patria. Esas niñas y niños dando sus primeros pasos en la cultura vasca en Nevada, demuestra que se equivocan.

Como decimos, ellas y ellos son el futuro de la cultura vasca en Nevada, en USA, y en el mundo. Y nos da la impresión de que ese futuro es tan vital y tan encantador como lo son ellas y ellos.

 

 

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