Nuestro árbol sagrado, nuestro árbol de las libertades, el Árbol de Gernika, tiene retoños en todo el mundo. Como dijo Iparraguirre en su simbólico Gernikako Arbola, escrito cuando los vascos peninsulares veían cómo sus libertades estaban siendo robadas por el Reino de España:

«Eman ta zabal zazu
munduan frutua
adoratzen zaitugu
arbola santua»
Da y extiende
tu fruto por el mundo,
te adoramos,
Árbol sagrado.

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Y así ha sido. Desde el siglo XIX, los retoños de este símbolo de la soberanía de los vascos, de sus leyes y libertades, de sus parlamentos, han encontrado acogida en todos los rincones del mundo donde los vascos se han asentado. Alejados de su patria, bien para buscar una mejor vida, bien para escapar de la persecución, allá donde se asentaron, tarde o temprano se plantaba un retoño para recordar quiénes son, de dónde vienen y cuál es el alma de su patria de origen.

Uruguay, tierra de vascos, fue uno de los primeros lugares donde los vascos se organizaron tras el nacimiento de las repúblicas americanas. Si bien antes se habían organizado, desde el siglo XVII, a través de hermandades y cofradías, en el siglo XIX adoptaron otra forma de organización: los centros vascos. Estos cumplían, y cumplen,  la misión de ser lugares de encuentro y, en muchos casos, de sociedades de apoyo mutuo que buscaban cubrirlas necesidades de la comunidad vasca local a través de la solidaridad y el cooperativismo.

El primer centro vasco de la República Oriental del Uruguay se fundó en Montevideo en 1876. La fecha no es una casualidad. Coincide con el año en que las últimas libertades vascas eran aplastadas por la fuerza de las armas liberales, y las Juntas Generales eran disueltas. Tuvieron que pasar más de 120 años para que volvieran a reunirse.

Eso produjo un movimiento de concienciación social y política entre los vascos de América, que fue reforzado por la llegada de muchos exiliados vascos, de todo el País Vasco, que huían de la persecución del liberalismo uniformizador español y francés, o que se negaban a servir en sus ejércitos. Eso explica, por ejemplo, el nacimiento casi a un tiempo, de una organización similar y con el mismo nombre al otro lado del Rio de la Plata, en Buenos Aires.

Tampoco es baladí el nombre elegido: «Laurak bat», «cuatro en una» refiriéndose a los cuatro territorios vascos peninsulares: Álava. Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra.

Les contamos todo esto porque este domingo se publicada en el diario uruguayo El País un espectacular  reportaje, firmado por Andrés López Reilly, que cuenta la historia de los retoños de nuestro Árbol sagrado en aquel país.

Los animamos a leerlos porque la historia de los vascos en Uruguay, como la historia de lo vascos en todo el mundo, es parte sustantiva, fundamental, de la historia de nuestra Patria.

Pero no nos podemos resistir a copiar el poema que se publicó en La Baskonia de Buenos Aires cuando en 1919 (en el artículo baila la fecha y pone 1918) la Sociedad de Confraternidad Vasca Euskal Erria de Montevideo, fundada en 1912, plantaba en sus terrenos el primer retoño oficial del Árbol de Gernika en tierras uruguayas. El poema del escritor y periodista Manuel Aránaga acompañaba a la crónica del evento que escribió este poeta y corresponsal en la capital uruguaya:

«Tú vivirás feliz, noble blasón de nuestras libertades. De tierra de libres vienes
y en tierra de libres vas a vivir. Sólo has cambiado los agrestes y risueños paisajes de Euzkadi; bajo el cielo plomizo, por la gravedad de la ondulada tierra uruguaya bajo su cielo azul; las brisas del Cantábrico, por las del Plata

Portada del diario La Baskonia de Buenos Aires de 28 de febrero de 1919 donde se recoge la crónica de la plantación del retoño del Arbol de Gernika en Montevideo Diario La Baskonia de Buenos Aires de 28 de febrero de 1919 primera página de la crónica sobre la plantación del retoño del Arbol de Gernika en Montevideo Diario La Baskonia de Buenos Aires de 28 de febrero de 1919 segunda página de la crónica sobre la plantación del retoño del Arbol de Gernika en Montevideo

Diario La Baskonia de Buenos Aires de 28 de febrero de 1919 donde se recoge la crónica de Manuel Aránaga sobre la plantación del retoño del Arbol de Gernika en Montevideo (pulsar en las imágenes para ampliarlas). Documentos recogidos de Urazandi Digital  en la web euskaletxeak.eus, una verdadera joya donde se encuentran las publicaciones de los vascos a lo largo del mundo

Un texto que recoge el sentimiento de aquellos vascos que, en la diáspora, habían asumido como propias las reivindicaciones nacionales vascas que nacieron con la supresión del sistema foral. Como lo demuestra la participación del presidente del Laurak Bat de Buenos Aires en 1903 en un homenaje a Sabino Arara y a la Ikurriña.

Junto con el artículo de el diario uruguayo El País, queremos compartir, por su interés, un vídeo sobre este mismo tema realizado por el Museo Zumalakarregi.

El País – 2/5/2021 –  Uruguay

La historia del árbol de Guernica: una semilla vasca que floreció en todo el Uruguay

Si bien es universalmente conocida la obra Guernica en la que Pablo Picasso plasmó su denuncia a quienes desencadenaron la guerra civil española y destruyeron esta ciudad sagrada para los vascos, poco se sabe de la historia de la Villa de Gernika (como se escribe en euskera), que se remonta varios siglos antes de ser bombardeada por las fuerzas aéreas combinadas de Alemania, Italia y España, en aquel trágico 26 de abril de 1937. Menos se conoce que de esa zona proviene un roble cuyas semillas han ido a parar a los rincones más remotos, entre ellos Uruguay, como símbolo de la cultura y de la migración vasca por el mundo.

(Sigue) (Traducción automática)

 

Foto de Portada: Fotografía de la ceremonia de plantación del Árbol de Gernika en Montevideo en febrero de 1919. En la misma resalta la presencia de una gran Ikurriña, aún con el ancho de la aspa y la cruz como en el diseño original de los hermanos Arana.

Plantación del retoño del Árbol de Gernika Montevideo 1019
Plantación del retoño del Árbol de Gernika Montevideo 1919