La web del Pulitzer Center acaba de publicar un magnífico artículo dedicado a los vascos en USA que está firmado por Mary Trimble, una joven estudiante de segundo año en William & Mary, con doble especialización en estudios franceses y globales, y  especialización en estudios europeos.

Nos ha gustado, y mucho. El artículo nos ofrece una visión general de los problemas con los que se encuentran los centros vascos de USA en esta situación de pandemia y, estamos seguros, que los de todo el mundo. Después de todo, las eusko etxeak son lugares de encuentro entre los que se sienten parte de la comunidad vasca y focos de difusión de la mejor imagen de nuestra comunidad y de nuestra nación. En la situación actual, esas labores no las pueden cumplir y, además, ello es un importante lastre para su viabilidad.

Pero la autora se enfrenta a otros elementos que, de forma recurrente, se hacen presentes en los análisis que desde fuera, y también desde dentro, se plantean cuando se habla de nuestra comunidad nacional.

Por ejemplo, la pregunta ¿Quiénes son vascos?. Hace mucho tiempo que el concepto de vasco ha abandonado unas bases genéticas para adoptar otras culturales y sobre todo lo de «voluntad de pertenencia». El propio Boise tiene un ejemplo arquetípico de esa realidad. Nos referimos a Pat Bieter, el católico alemán de Milwaukee que se convirtió en uno de los puntales de la comunidad y la cultura vasca de Boise.

También plantea el debate, muy actual, de la evolución de la cultura vasca. ¿Qué es de verdad «lo vasco»? En una cultura, la vasca o cualquier otra, hay pocos elementos inmutables. La tradición es un elemento importante para los vascos, pero también es un concepto vivo que va cambiando con el tiempo. Los vascos de hace trescientos años no reconocerían como elementos propios aspectos de la cultura vasca, como algunos bailes, que ahora nos parecen como cimientos de la misma.

Por suerte para nuestra cultura, y para nuestra nación, tenemos una cultura viva que se adapta a cada tiempo. De otra manera, estaríamos condenados a conocerla sólo en los museos, porque habría muerto.  Hace 150 años, Élisée Reclus, un geógrafo francés que fue miembro anarquista de la Primera Internacional además de un viajero infatigable y creador de la Geografía Social, vaticinó que los vascos era un pueblo condenado a desaparecer. Se equivocó de pleno. Y se equivocó, en buena parte, porque no valoró en su justa medida la capacidad de los vascos de adaptarse a «lo nuevo», asimilándolo, sin perder su sentimiento de pertenencia y transformándolo hasta convertirlo en «propio».

Porque para analizarnos hay que tener en cuenta la voluntad de «permanecer» de los vascos, y su capacidad de adaptarse a las más duras situaciones y superarlas. Lo han hecho soportando siglos de pobreza en un país pequeño y sin recursos agrícolas; superado las consecuencias del impacto de una industrialización y de una inmigración masiva que cambio en pocas décadas una sociedad que había vivido durante siglos sin grandes modificaciones sociales; han remontado crisis económicas, sociales y políticas; sobreviviendo a cuatro guerras salvajes en un siglo; o han visto como un parte muy significativa de sus hijas e hijos han tenido que emigrar durante siglos, por causas económicas y políticas.

No vamos a decir que los vascos son invencibles, eso sería signo de una auto-complacencia. Pero esta pandemia no es el reto más duro al que nos hemos tenido que enfrentar como comunidad nacional. Y como recoge el artículo, están pasando cosas, se están activando mecanismos, que sólo nos pueden dar esperanza porque, como decíamos antes, somos una comunidad viva que sabe adaptarse.

Este artículo nos sirve para descubrir a una joven que muestra tener las capacidades para ser una gran periodista. Nos ha gustado mucho no sólo el contenido del artículo, sino la amplitud, visión y precisión con que lo ha abordado. Nuestras felicitaciones a Mary Trimble. Esperamos que cuando sea una gran y renombrada periodista y escritora, que estamos seguros que lo será, se siga acordando y escribiendo de este pequeño pueblo que como decía Voltarie en La Princesse de Babylone, está formado por gentes sobrias y valientes, infatigables y divertidas.

También decía en esa misma obra que es un pueblo que «habita y baila a los  pies de los Pirineos» . Y, esto lo decimos nosotros, en todos los rincones del mundo.

Cerramos recogiendo la frase que sirve de título al su artículo: «Porque fuimos, somos. Porque somos, seremos». La cadena no se rompe. En este milagro que es la supervivencia de los vascos, la diáspora tiene un papel clave. El reto al que ahora nos enfrentamos como comunidad es que los vascos de dentro y de fuera vuelvan a conectarse, a reconocerse, a conocer las realidad que es nuestra nación hoy, y a trabajar juntos.

Pulitzer Center – 29/4/2021 – USA

We are because they were. Because we are, they will be.” A Community Fights for Its Identity in a Pandemic

In the heart of downtown Boise, less than half a mile from the Idaho State Capitol, the standard gray asphalt of the western city gives way to bright green concrete pavers. For the length of a city block, scarlet diamonds the width of the street punctuate the sea of green. It is bookended by two hooked crosses in green, white, and red. This is the Basque Block.

(Sigue) (Traducción automatica)