Hoy nos hemos encontrado con una de esas historia que nos fascina encontrar y recoger. Nos lo cuenta un diario que ya hemos citado en otras ocasiones, el New Zealand Herald, en un artículo firmado por Danica MacLean

Whangarei en Northland, Nueva Zelanda
Whangarei en Northland, Nueva Zelanda

Ésta es una historia que empieza en 2010, cuando un niño de 7 años, Julien Joy, escribió un mensaje, lo metió en una botella y lanzó ésta a las aguas de Whangarei. Una población portuaria situada en el extremo norte de Zelanda dando nombre a amplia zona de aguas protegias, Whangarei Harbour, que se abre al Pacífico a través del estrecho paso de Ruakaka.

Casi 8 años más tarde, y tras recorrer 20.000 km., esa botella fue encontrada por una familia alemana en la playa de Mundaka. Ellos abrieron la botella que llevaba el mensaje de un niño que ya se ha convertido en un joven, y que pedía que si alguien encontraba el mensaje, le escribiera. Y así lo hicieron.

Nos imaginamos la sorpresa, y la alegría y emoción, del joven y su madre, cuando el pasado 21 de febrero recibieron la carta de la familia alemana, escrita desde Hamburgo, contando que habían encontrado la botella en la Costa Vasca.

Mapa con las correntes oceánicas
Mapa con las corrientes oceánicas

Una preciosa historia que no  es posible que sea más “redonda”. Una botella lanzada en un puerto de las antípodas de los vascos llega, gracias a las corrientes marinas que recorren y conectan todos los rincones del mundo, a nuestras costas. Allí es encontrada por una familia alemana, que vive en uno de los puertos más importante del mundo.

Incluso en el campo de lo simbólico tiene una curiosa conexión. Cuando el Capitan Cook llegó a las costas de esa parte de nueva Zelanda, llamó Bream Bay a la bahía a la que conecta Whangarei Harbour. Lo hizo por la gran cantidad de besugos que habitaban en aquellas aguas. La botella salió de una Bahia donde, en el siglo XVIII abundaban los besugos, para llegar a otra bahía, donde eso también fue así.

New Zealand Herald – 14/3/2018 – Nueva Zelanda

Northland message in a bottle inspired by a note about peas

A note to his sister to eat her peas sparked a Whangarei boy to put a message in a bottle which took eight years to travel 19,000km to Spain. Julien Joy was 7 years old in 2010 when he wrote the message and his mum Jana popped it in a zip lock bag, slotted it into a wine bottle and hurled the bottle into Whangarei Harbour off Manganese Point.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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