Jill Bamburg es cofundadora del Bainbridge Graduate Institute y de la facultad de Presidio Graduate School en San Francisco. Una de las primeras instituciones  de formación de graduados enfocada a la gestión sostenible. Como indican en su web, de esta facultad se ha dicho en The New York Times:

“If you want to change the world, go to Presidio Graduate School.”
(“Si quieres cambiar el mundo, estudia en Presidio Graduate School”)

Ella ha visitado la sede de la  Corporación Cooperativa Mondragon en la población vasca de la que toma su nombre y donde fue fundada por el sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta.

De su visita ha sacado una serie de conclusiones que recoge en el artículo que ha publicado en la plataforma Medium bajo el título “Mondragon through a Critical Lens”.

Nos ha parecido un análisis interesante en el que se recogen las virtudes y las debilidades de un sistema que, como humanos es imperfecto. Aunque, permítanos los lectores esta pequeña broma (muy nuestra), sea “cosa de vascos”.

Y la utilizamos, como casi siempre hacemos las cosas, por una razón. A la autora del artículo le parece una debilidad, y en ese grupo las incluye, que el sistema de “trabajadores-propietarios”, no se haya “exportado” a las las instalaciones que la cooperativa ha abierto por todo el mundo. No parece que las explicaciones le hayan convencido demasiado, y aunque reconoce que el trato laboral a los trabajadores no propietarios es bueno da a entender que esa es una de las debilidades del sistema.

Como decimos el sistema creado en Mondragón y en otros lugares de nuestro país y que se ha convertido en un referente en el mundo es “cosa de vascos”. Una sociedad curiosa en el que el individualismo, convive con un sentimiento de pertenencia  y de compromiso con la comunidad muy arraigado. La vasca es una sociedad donde la idea del Auzolan pervive en pleno siglo XXI.

La idea de que las “formas de ser” deben ser exportadas de forma automática, no parece muy adecuada en una visión respetuosa de las diferentes culturas. El cooperativismo no es algo que debe ser impuesto, sino que debe ser interiorizado. Tener trabajadores es fácil, pero que éstos estén formados para las tareas que deben desarrollar exige un esfuerzo y un tiempo. Que asuman el modelo y la mentalidad cooperativista no se consigue en un cursillo ni en unas semanas de formación.

el artículo de Jill Bamburg  nos permite conocer una interesante y cualificada visión “desde fuera”, de uno de los buques insignias de la economía vasca. Pero también de la imagen de nuestro país en el mundo, como lo podemos comprobar en las numerosas referencias que hemos ido recogiendo a lo largo de estos años.

Medium – 3/10/2017 – USA

Mondragon through a Critical Lens

I recently completed a study tour to Mondragon, a small town in the Basque region of Spain, which is the home of the world’s largest and most advanced cooperative economy. In the United States, the cooperative sector, which represents over $500 billion in revenues and employs about two million people, is surprisingly invisible. Despite its size, it is seldom, if ever, discussed in business schools or economics programs. Nonetheless, when you mention specific cooperatives or types of cooperatives, most Americans will have had at least some exposure to:

(Sigue) (Traducción automática)

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