Hace poco más de un año anunciábamos en nuestro blog como se iba a presentar en s  The Explorers Club de New York, el proyecto de un viaje extraordinario que va a seguir las huellas de los balleneros vascos en Terranova y Labrador.

Se trata del viaje de exploración “In the Footsteps of Basque Whalers in Newfoundland and Labrador- Tras las huellas de los balleneros vascos en Terranova y Labrador”  que tiene previsto realizarse entre el 15 y 22 de Junio de 2017 a bordo del Ocean Endeavour, uno de los buques de Adventure Canada, una empresa especializada en la organización de viajes en esa zona del mundo y que está asociada con The Explores Club.

A nosotros nos ha fascinado este proyecto, así que lo hemos seguido con interés y estábamos esperando el momento adecuado para poder contarlo aquí con detalle. Por eso, con el proyecto más avanzado y asentado, les hemos pedido a sus organizadores que nos cuenten ellos mismos todos los detalles de este proyecto en el que todavía quedan plazas.

Os dejamos la amplia y detallada exposición de las razones que le han llevado a preparar este proyecto y la explicación de en que va a consistir. Al final del artículo hay una indicación de la situación actual de este proyecto, que, evidentemente, van cambiando con el paso de los días.

Si alguno de nuestros lectores tiene interés en conseguir más información sobre esta ruta cultural vasca en Norteamérica, lo pueden hacer en la página web del mismo.

Ocean Endeavour, el buque donde se realizará este extraordinario viaje
Ocean Endeavour, el buque donde se realizará este extraordinario viaje

Se abre la primera ruta cultural vasca en el mundo

Bajo el título “Tras las huellas de los balleneros vascos” se abrirá el verano de 2017 la primera ruta cultural vasca por el mundo. Una expedición en barco a través del valioso patrimonio vasco presente en diferentes puntos del litoral de Terranova y Labrador. El viaje se desarrollará de la mano de los mejores expertos internacionales sobre la materia que harán de los vestigios presentes por allá, algo vivo, comprensivo e interesante.

Existe un enorme tesoro de pruebas tanto enterrado como sumergido en el mar o como archivado en los registros históricos, instituciones académicas y museos de Canadá y Europa que cuenta la historia de vascos –uno de los pueblos más pequeños, enigmáticos y antiguos de Europa-  en Norteamérica. Una presencia que data de mucho antes que la llegada del famoso filibote Mayflower cargado de peregrinos Ingleses a la costa Plymouth, Massachusetts en 1620.

maqueta de la nao San Juan
Maqueta de la nao San Juan

Existe consenso científico en torno a la presencia de vascos viajando, pescando y desarrollando la primera industria a gran escala en Norteamérica desde al menos el siglo XVI. Hay incluso historiadores que señalan evidencias de la presencia de los vascos en Canadá con anterioridad a ese momento.

La presencia anual de los vascos en Canadá dejó una serie de vestigios de diferentes formas. La más prominente entre estas es la Nao San Juan, construida en Pasaia, Guipuzkoa en 1563 y hundida en Red Bay, Labrador, Canada en 1565. Fue recuperada por Parcs Canada en 1978 y en 2013, la estación ballenera fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tanto la San Juan como otros tres pecios hundidos en el mismo estrecho son los más antiguos de Canadá. El documento civil original más antiguo de Canadá es el testamento de un marinero vasco que murió mientras se encontraba en Canada dedicado a la pesca de ballenas. El primer derrotero completo de Terranova fue escrito por el vasco Martin de Hoyarcabal.

Testamento De Domingo de Luca
Testamento De Domingo de Luca
El primer derrotero detallado de Terranova escrito por Martin de Hoyarsabal, habitante de Ziburu
El primer derrotero detallado de Terranova escrito por Martin de Hoyarsabal

El patrimonio vasco se dispersa también por esas tierras a través de decenas de nombres vascos.

Son vestigios y motivos más que suficientes como para crear algo socializable en torno a ellos. Por ello, los organizadores, con esta expedición lo que tratamos de hacer es crear una ruta cultural que recoja todo este patrimonio diversificado y disperso transformando todo ello en algo accesible, completo, viviente y de gran interés para visitar.

 

El Promotor

La iniciativa está promovida por el empresario vasco Iñaki Arizmendi (Beasain, Gipuzkoa 1951), experto en organizar viajes muy especiales por el mundo. Iñaki es un emprendedor que lleva más de 25 años instalado en Nueva York junto con sus tres hijos. 

Antes de acabar su carrera quiere poner su experiencia y habilidades al servicio de un gran proyecto vinculado a su pueblo y a sus raíces. Pedimos a Iñaki nos dé detalles sobre esa ruta cultural sobre nuestro patrimonio que está preparando.

Así nos relata las razones de montar semejante viaje:

Iñaki: Las rutas culturales o rutas de patrimonio son viajes que se hacen recorriendo varios destinos en donde se agrupan hechos culturales y temas históricos comunes y cuyo objetivo es experimentar y dar a conocer a los viajeros. En mi carrera he traído a gente a muchas y diferentes rutas: Alaska, la ruta 66, la ruta de la música desde Nueva Orleans a Chicago, rutas de la fundación del país desde Boston, Filadelfia y Washington D.C. y bastantes más. En el mundo hay muchísimas rutas culturales hechas y abiertas para facilitar el contacto con patrimonio y cultura, la ruta de la seda, la ruta del olivo, los caminos de Al-Ándalus, decenas de rutas de los Vikingos, ruta del patrimonio Irlandés…y un largo etcétera inacabable.

Hace un par de años descubrí esta apasionante historia de balleneros vascos en Terranova. Siempre había leyendas de que los vascos habíamos estado en América pescando y cazando ballenas pero cuando empecé a indagar me di cuenta de que esta fue una historia enorme. Miles de hombres viajaban cada año, montaron la primera gran industria en Norte América y tuvieron los vascos durante casi cien años un monopolio. Me quedé asombrado. En 2013 me di un salto a conocer la zona. Me encontré con un lugar precioso: fiordos, parques enormes, naturaleza en estado puro… y también descubrí mucho vestigio vasco. Hay comunidades que celebran su patrimonio vasco. Visité museos, excavaciones, arqueólogos y antropólogos desempeñando su trabajo. Fue una experiencia importante para mí.

Una vez devuelta en Nueva York varias preguntas me retumbaban en la cabeza: ¿Cómo es posible que estando aquí tanto tiempo no he conocido esto que lo tengo más cerca que Miami? ¿Cómo es posible que esto no lo conozca nadie, que no sea visitado y abierto al público? Tras mucho pensar decidí que debía desarrollar un proyecto en torno a esta historia que tanto merecía la pena. Este patrimonio nuestro debía ser mostrado al mundo, reconocido, socializado, accesible para visitarlo. ¿Porque el patrimonio vasco va ser menos que el vikingo que hay en la misma zona?

Sentía que tenía un gran reto y responsabilidad ante esto. Llevo 25 años organizando viajes y ahora debo preparar el más importante, que tiene que ver mucho conmigo, con mis raíces, mi cultura, mi pueblo… si no lo hago yo quizás no lo haga nunca nadie pues es un proyecto muy complejo de preparar. También influyó en mi decisión de hacer algo el hecho de que lo que allí encontré es la historia de un olvido. Algo grande que no se estaba poniendo en valor. Me propuse entonces sacar esta historia del ámbito puramente académico para hacerlo accesible y abierto a todos los interesados como patrimonio de todos los vascos y de todo el mundo, tal y como es.

En cuanto a cómo hacerlo llegué a la conclusión de que la única y mejor manera de experimentar todo lo que allí hay disperso y hacerlo de manera emocionante, apasionante y sin perder ningún detalle era hacerlo a través de un viaje en barco ya que por carretera supondría un viaje incómodo de varias semanas sin posibilidad de alojamientos. El hecho de que lo que conmemoramos fue desarrollado en barcos y a base de viajar por mar, añade mucho significado a hacerlo ahora también en este medio. Para esta expedición abierta al público en la que viviremos una experiencia única e irrepetible hemos contratado un buque de primera clase: el Ocean Endeavour. Un barco construido con fines científicos que fue diseñando para hacer expediciones a regiones polares. Cuenta con todo el equipamiento propio de un barco expedicionario con 20 zodiacs, sistema de navegación avanzada, sistema de rompehielos, observatorio y lugares para presentaciones. Junto a ello, está dotado con todas las amenidades de un hotel boutique. Cuenta con dos restaurantes, tres salón-bares con pista de baile y espacio para entretenimiento nocturno, piscina, sauna, spa… y cabinas de varios tamaños, todos con un nivel alto de confort. Accesible para todo tipo de público.

Es capitaneado por nuestros colaboradores Adventure Canada, una empresa especializada en crucero-expediciones por Canadá, Groenlandia y el Ártico. Con casi 30 años de experiencia, Adventure Canada es una empresa puntera en este tipo de viajes por esta zona. Hacen 8 viajes anuales por esta zona, cada uno con más de 20 expertos en diferentes temas científicos y culturales. Son viajes enfocados en diferentes temas y zonas, pero nunca antes habían hecho algo en torno al patrimonio vasco en su territorio. Junto con ellos hemos trazado una ruta que abarca varios de los puntos más representativos de la estancia vasca combinado con la belleza natural de la zona.

Los Colaboradores

Para semejante viaje que da apertura a una ruta cultural así es importante tener expertos y colaboradores de primera. Buscamos a gente conocedora de la materia para complementar el equipo de Adventure Canada. Contamos para ello con tres expertos a nivel mundial.

Dra. Latonia Hartery, Manu Izagirre, Robert Grenier
Dra. Latonia Hartery, Manu Izagirre, Robert Grenier
  • Robert Grenier, uno de los arqueólogos subacuáticos con más prestigio en el mundo, condecorado como oficial de honor por Canadá y presidente de división de la UNESCO por varios años. Es autor de 5 volúmenes sobre los trabajos de excavación en Red Bay. El lidero el equipo que encontró el San Juan hundido.

  • Manu Izaguirre también participó en ese trabajo y es pionero de la arqueología marina en Euskal Herria.
  • Finalmente también tendremos a la Dra. Latonia Hartery, nativa de Terranova y Doctorada en Arqueología del Ártico, experta en estudios sobre las corrientes migratorias y contacto cultural en Terranova y el Labrador.

En la época de mayor apogeo de los balleneros vascos había muchos sectores de la sociedad vasca que dependían de esta industria y en este proyecto queríamos también reflejar este hecho de aquel pasado. Con este fin hemos reclutado a diferentes grupos culturales, empresas y productores de Euskal Herria para compartir sus conocimientos y tradiciones con nosotros.

Tendremos a bordo al Basque Culinary Center, la sidreria Astarbe que tiene casi cinco siglos de experiencia elaborando sidra tradicional y su primer documento se remonta al mismo año que se construyó la Nao San Juan, también está con nosotros la cervecera artesanal Mala Gissona y varios museos e instituciones. Pero no es suficiente, seguimos buscando más colaboradores para esta apasionante aventura. Esperamos entrar en contacto con grupos culturales este verano en el Festival Smithsonian Folklife. Nuestra intención es convertir este viaje, esta ruta cultural en una celebración flotante de nuestro patrimonio, tanto antiguo como vivo en nuestra sociedad actual.

La Ruta

Mapa de la ruta de los balleneros
Mapa de la ruta de los balleneros

Nuestra ruta empezará en St. John’s, una de las ciudades más antiguas de Norte America. Cuenta con el puerto más antiguo de Canadá, seguramente conocido por los vascos. Su aeropuerto internacional recibe vuelos de todo Canadá y USA así como vuelos directos de Londres y Dublín. Embarcaremos a primera hora de la tarde y estimamos zarpar hacia las 17.00 una vez cumplimentado el embarque y la distribución de cabinas. Procederemos con una recepción-coctel con el Capitán y su tripulación, así como la presentación de nuestros guías. Después cena de bienvenida seguida de tiempo de ocio en los bares con entretenimiento en vivo mientras viajamos a Fogo Island. Fogo Island es la mayor isla de las costas de Terranova y su puerto “Tilting” es de los más antiguos de Norte-America todavía en uso. Conoceremos los pequeños pueblos pesqueros y paisajes idílicos, hoy en día más reconocidos por su comunidad de artistas contemporáneos.

St. John’s (Terranova)
St. John’s (Terranova)

Por la noche continuaremos con nuestra circunvalación de Terranova, cruzando el famoso estrecho de Belle Isle entre Terranova y Labrador donde en el apogeo de la presencia vasca en Canadá faenaban anualmente unos dos mil hombres. En Labrador pasaremos dos días entre los pueblos de Red Bay y Chateaux Bay. Visitaremos la estación ballenera vasca de Red Bay que fue en su día la capital ballenera del mundo y hoy en día es lugar reconocido como patrimonio de la humanidad por Unesco. Aquí es donde yace el San Juan hundido y donde haremos una recepción con las autoridades del pueblo. Visitaremos su museo y las zonas de excavaciones arqueológicas y acabaremos con una ceremonia conmemorativa en el cementerio vasco de Saddle Island donde permanecen más de 100 arrantzales vascos que por desgracia nunca pudieron volver a su tierra.

Gros Morne
Gros Morne

A la mañana siguiente atracaremos en el puerto maravilloso de Gros Morne a la entrada del Parque Nacional.  Este será un día dedicado al parque natural. Con más de 1800 km cuadrados de extensión, en 1987 la Unesco lo declaró como espacio protegido para la humanidad por sus excepcionales parajes y su composición geográfica.  En el parque visitaremos sorprendentes escenarios con Fiordos, valles con glaciares, cascadas y lagos con aguas cristalinas, etc. Aquí ofreceremos paseos opcionales en helicóptero desde donde podremos observar la costa rocosa con sus bahías protegidas usadas por los balleneros para atracar sus galeones. A última hora de la tarde continuaremos travesía bordeando la costa este y sur de Terranova hacia las islas Francesas de St. Pierre y Miquelon.

St. Pierre St. Pierre et Miquelon)
St. Pierre St. Pierre et Miquelon)

St. Pierre & Miquelón es la capital y la isla más popular del archipiélago de San Pierre y Miquelón. Tiene la distinción de ser el último vestigio que queda del imperio Francés, y hoy día se mantiene como territorio Francés.  En el siglo XVI era un importante puerto pesquero, frecuentado por pescadores portugueses, bretones y vascos que le otorgaron su nombre. También en su bandera están representados signos vascos  con la Ikurriña en la parte superior izquierda. Cada año celebran las fiestas vascas donde se incluyen todo tipo de actividades culturales/folclóricas/deportivas etc. de origen vasco. Tendremos oportunidad de hacer una visita guiada y una  recepción oficial por parte de las autoridades locales.

Bandera de Saint-Pierre y Miquelon
Bandera de Saint-Pierre y Miquelon

Finalmente haremos nuestra última parada antes de volver a St. John’s. Se trata de la ciudad de Placentia que hasta el año de 1713 fue la capital de Canada Francesa. Este pueblo es señalado en el documento civil original más antiguo de Canadá, el testamento del pescador vasco Domingo de Luca fechado 15 de Mayo, 1563 que incluye la frase: “de llevarme de esta enfermedad de la presente vida que mi cuerpo sea sepultado en este puerto de Placencia a un lugar donde los que mueren suelen enterrar”. En Placentia también se conservan varias lapidas con inscripciones en Frances y Euskera incluyendo la de Giannis de Salle que se encuentra en el museo de Castle Hill y representa la inscripción en Euskera más antigua de América del Norte. También se cree que este pueblo fue nombrado por balleneros vascos en memoria de Plentzia, Bizkaia donde hubo bastante actividad relacionada con la pesca de ballenas. Hoy en día ambos pueblos han hecho un intercambio de banderas y mantienen una relación estrecha.

Nuestra ruta por mar acabará en St. John’s el 22 de Junio. Nuestra llegada coincide con el inicio de sus fiestas tan importantes para ellos como para nosotros. Tendremos la oportunidad de disfrutar con ellos durante varios días estas fiestas de San Juan.

La situación del Proyecto

“Ahora mismo” Cuenta Arizmendi “Nuestro mayor obstáculo son las fechas. Es difícil combinar la forma en que una naviera planea sus travesías con la manera en que los viajeros interesados planifican sus vacaciones. Sus tiempos y plazos son muy diferentes. Por una parte tenemos una naviera que quiere cerrar contratos y recibir pagos con muchísima antelación y por la otra, la gente interesada, que le parece un viaje espectacular, pero que tiene dificultades a la hora de comprometerse con la misma antelación. Este ha sido nuestro reto más complicado.

Tenemos ya a unas cincuenta personas apuntadas, pero necesitamos unas 20 más para tener la suficiente confianza como para tirar adelante. No es un número muy grande pero para nosotros y nuestros cálculos, supone una diferencia clave. Para intentar alentar a la gente hemos puesto en marcha una promoción especial para todos aquellos que se apunten antes de fin de mes.

Incluye tres noches gratis en St. John’s y una visita guiada de la ciudad durante el día de la víspera de San Juan cuando hacen allí sus celebraciones anuales del patrimonio.” Y añade “la gesta de los vascos en ir a Terranova a la caza de la ballena fue una cosa monumental e implicaba a toda la sociedad. Para que funcione este proyecto y se abra la primera ruta cultural que pone en valor a esta historia también debe ser cosa de todos. Repito las mismas preguntas que me vinieron a la cabeza en 2013. ¿Porque el patrimonio vasco va ser menos que el vikingo que hay en la misma zona? ¿Cómo es posible que este patrimonio nuestro no lo conozca nadie, que no sea visitado, socializado y abierto al público?” Con vuestra ayuda e interés podemos dar la vuelta a esta historia del olvido y poner en valor este patrimonio.

 

anuncio-productos-basque-728x85-2