Sabemos que esta entrada no le va a a gustar a algunos. La verdad es que no nos importa mucho. Entre otras cosas, porque lo que vamos a traer aquí son evidencias.

Hace tiempo escribíamos un artículo titulado “Quiénes son los  vascos peninsulares. Las lecciones que nos fa la historia (desde Perú)” en el que hacíamos un repaso a lo que la sociedad entendía como vascos entre el siglo XVII y 1937. En ese recorrido veíamos cómo alaveses, bizkainos, gipuzkoanos y navarros, eran vistos como partes de una misma comunidad, la de los vascos, tanto por ellos mismos, como por los demás.

Pero resulta que con motivo del aniversario del Bombardeo de Gernika hemos estado revisando documentación para hacer nuestra reflexión anual sobre aquel crimen de guerra.

Uno de los documentos que encontramos es una investigación de Javier Ortiz Echagüe, titulado ” «Esto no es Guernica…». Fotografías en prensa de la destrucción de Guernica durante la guerra civil española.” en base al cual hemos hecho una entrada titulada “Verdades y mentiras sobre el Bombardeo de Gernika, en 1937

Entre las numerosas imágenes que contiene este magnífico trabajo, nos hemos encontrado una que nos ha llamado tanto la atención que no nos hemos resistido a escribir este post. Se trata de una imagen de una de las secciones del Pabellón de la República española en la Exposición Internacional de París, inaugurada en mayo de 1937. En aquel pabellón, vascos y catalanes tenían un área dedicada a sus realidades nacionales dentro de la República española.

La foto que nos ha llamado la atención y que encabeza esta entrada, es de un panel de la sección dedicada a los vascos peninsulares en la que se ve el territorio de los vascos dentro de la República. No es difícil ver que en el mapa están incluido los cuatro territorios vasco peninsulares. Una representación que recogía la voluntad mostrada por los representantes de los cuatro territorios a inicios de los años ’30 con respecto a la existencia de un estatuto de autonomía que los englobase.

Por otro lado, tenemos una cabecera de El Diario Vasco, del 2 de mayo de 1937, publicado cuando Donostia estaba ya en manos de los sublevados y por lo tanto libre, como es comprensible, de cualquier influencia separatista. Como podemos observar, en la parte izquierda de la mancheta aparece, orgulloso, un Laurak-Bat. El escudo que une como hermanos a los cuatro territorios vascos peninsulares. Así que no  hay duda ninguna que, aunque sea considerándolos como “españoles hasta las cachas”, lo sublevados veían a los habitantes de estos cuatro territorios como verdaderos y auténticos vascos.

Cabecera Diario Vasco 1937
Cabecera Diario Vasco 1937

Podemos entender, entonces, que en una de las cosas en la que republicanos y fascistas no discrepaban, era en la de integrar como iguales a los cuatro territorios vascos peninsulares como partes de un todo.

¿Qué es lo que ha pasado desde 1937 hasta hoy para explicar toda la campaña dirigida a separar a uno de esos territorios vascos de sus hermanos?

Lo comentábamos en la entrada referida anteriormente, y lo repetimos aquí:

Por un lado, el deseo de la derecha navarra “beaumontesa” de conservar el poder sobre las estructura económica y de gobierno del territorio que poseen desde prácticamente la invasión castellana a principios del siglo XVI.

La otra razón, está relacionada con el miedo que tienen estos grupos sociales, políticos  y económicos de que la tesis del nacionalismo vasco penetren en Navarra. Algo que ocurrió, con una cierta intensidad, en los tiempos previos a la Guerra civil. El alzamiento militar “purgó” a Navarra de esas ideas. Bien  enterrándolas, junto con los que las tenían, en las fosas comunes donde acabaron los asesinados por los insurgentes; o bien viéndolas marchar al exilio con los que consiguieron escapar.

Podremos ver cientos de libros, artículos y declaraciones de historiadores y políticos unionistas afirmando que los navarros no son vascos. Pero la Verdad, que es como el agua, se filtra por todas las rendijas y acaba empapando todo.

anuncio-productos-basque-728x85-2