Diane Cook es una inglesa del condado de Lancashire (al norte de Liverpool) que escribe en su diario local, el Lancashire Telegraph. Su hija, por lo que nos cuenta en el artículo de opinión que ha escrito, va a residir un año en Bilbao, como estudiante de la Universidad de Deusto.

La verdad, hemos leído varias veces su texto para encontrar en él algún sentido que vaya más allá de convertiste en un canalizador del stress natural de una madre ante la evidencia de que su hija va a estar un año en el extranjero. Pero no lo hemos encontrado.

Empieza “dando en el clavo” al asegurar que  su semana de estancia no ha incluido “las travesuras habituales de vacaciones de tomar el sol y beber” La verdad es que no sabemos si esa visión de lo que son unas “buenas vacaciones” son las habituales entre la población inglesa. Pero nos resulta preocupante que ella lo describa así con tanta naturalidad. Esa visión simplista y simplificadora, de que todo lo que hay en la Península ibérica es “sol, chiringitos, paella, sangría y cerveza barata“, es básicamente incompatible con lo que un turista se puede encontrar en El País de los Vascos. Sólo le ha faltado decir que no ha podido asistir a un tablao flamenco.

Luego transmite la sensación de “misión imposible” que ha sentido a la hora de realizar todo el “papeleo” necesario para que su hija pueda permanecer un año en Euskadi con todo en regla. Imposible no ha debido ser, ya que su hija, por lo que se intuye, va a residir durante un año en Bilbao, pudiendo disfrutar de todas las ventajas que cualquier ciudadano vasco disfruta, incluyendo el sistema sanitario.

Realmente es cierto que para una angloparlante hacer ese papeleo ha tenido un extra de dificultad. Pero sin duda este ha sido mucho menor que la que tendría un vasco, euskaldun o  castellano-parlante, si tuviera que realizar esos mismos papeleos en (por ejemplo) Southport (condado de Lancashire). Seguro que el nivel de inglés que ella se ha encontrado entre sus interlocutores es substancialmente superior al que nuestro imaginario vasco encontraría con de conocimiento de su idioma en la zona de origen de Diane Cook.

Luego viene el cenit descriptivo del texto. ¡Qué viviendas infames se ha encontrado para alojar a su hija en Bilbao!. Realmente se le ha olvidado explicar cuál era el presupuesto que estaba dispuesta a dedicar a esta parte de los gastos del curso universitario de su hija en Bilbao. Tal vez si lo hubiera especificado, no parecería que todo lo que ha visto en Bilbao se parece a los barrios bajos de Liverpool.

Desde nuestro punto de vista, titular un artículo sobre su estancia en Bilbao con una frase como

“We were greeted by a huge door covered in graffiti”  (Fuimos recibidos por una enorme puerta cubierta de graffiti)

Es una injusticia evidente para Bilbao y para sus habitantes, que van a acoger como a una igual (estamos seguros) a su hija durante los próximos 12 meses.

No sabemos donde se cree que vive esta señora, ni sabemos a “que lugar infecto” se cree que ha mandado a su hija. Si piensa que Bilbao es lo que cuenta en su artículo, le recomendamos que se la lleve corriendo a casa. Pero antes podría comparar los datos de nivel económico y de servicios de su lugar de residencia y de Bilbao. Igual (seguro), se lleva alguna sorpresa.

Le recomendamos, para empezar a conocer lo que es Bilbao y el País Vasco de verdad, que escuche al cónsul de Gran Bretaña en Bilbao, en este vídeo.

En definitiva,  entendemos que, como madre, se estrese por que su hija va a estar un año lejos de su casa. Pero para contrarrestar esto, le recordamos que tiene vuelos diarios Manchester-Bilbao. Seguro que eso le ayuda mucho más que volcar su frustración en un artículo impresentable sobre Bilbao en su diario local. Cuando se escribe hay una responsabilidad que no se debe soslayar.

Lancashire Telegraph-1/10/2014 – Gran Bretaña

Diane Cooke: We were greeted by a huge door covered in graffiti

Diane Cooke sobre Bilbao: We were greeted by a huge door covered in graffiti
Diane Cooke sobre Bilbao: We were greeted by a huge door covered in graffiti

I’ve just returned from a week in Bilbao in Spain’s Basque country. It was an unusual experience. It didn’t involve the usual holiday frolics of sunbathing and drinking, although I did spend one night flinging myself around a dance floor with a gang of lively Senoras after a few cavas. But I also spent a lot of time in queues at the town hall, traipsing around the university and making the acquaintance of a bank manager who looked like Hollywood movie star Matthew McConaughey – a nice distraction from the tedious task of opening a Spanish bank account.

(Sigue) (Traducción automática)

 

 

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