Eso es lo que parece que afirma en su ultimo libro el Dr. Jürgen Wilhelm. Destacado experto alemán en cooperación internacional y desarrollo socio-político y cultural. La verdad es que nosotros hemos leído varias veces el texto recogido por la web de Radio Alemania para ver si lo estábamos entendiendo bien. Por desgracia parece que sí. Es decir que una vez más una visión distorsionada de la realidad acaba convirtiéndose en un dogma en la cabeza, y los escritos, de algunos expertos que, sin duda, hablan de “oídas” sobre los vascos.

El Dr. Jürgen Wilhelm confunde, sin duda, el esfuerzo de conservación de la cultura propia de los vascos, con el rechazo o la infravaloración de otras culturas. Nada más lejos de la realidad. Tener esa visión es, sin duda, caer en el error de siempre y que tanto se da entre aquellos que forman parte de culturas “dominantes” que buscan no ya conservar su posición sino ampliarla, a costa, claro está, de otras culturas de “nivel inferior”.

Al contrario que en el caso de aquellos que han intentado imponer sus culturas en el País Vasco, la defensa de nuestra cultura no se hace en contra de ninguna otra. Es decir, no se presupone que las otras culturas que conviven en el País de los Vascos son inferiores y deban estar  destinadas a desaparecer.  Si el Dr. Jürgen Wilhelm quiere hablar de chovinismo étnico y cultural, podría hablar de los metódicos programas de imposición de un idioma único en todo el País Vasco (en unos casos en Castellano, en otros el Francés) reduciendo, en el mejor caso, a la cultura vasca a un simpático souvenir cultural para mostrar a los turistas.

Es comprensible que un miembro de una cultura que cuenta con 100 millones de miembros no acabe de entender qué es lo que quieren los vascos, los bretones, los catalanes… Pero seguro que sí se siente dolido cuando ve como la minoría de cultura alemana que pervive en la República francesa tiene grandes dificultades para conservar su cultura y su Ser,  por causa de la presión  de los gobernantes franceses que legislan y gobiernan con el claro objetivo de que desaparezca cualquier diferencia cultural dentro de su territorio.

Incluir a los nacionalistas vascos, y por extensión natural a todos los defensores de la cultura vasca (porque en definitiva a todos ellos se refería), en el mismo saco que los grupos xenófobos o violentos, contrarios a la Cultura en su acepción mas noble, es una auténtica barbaridad (por usar un término suave). Indigna de un miembro del Consejo de Administración de un organismo público alemán que se  denomina Sociedad Alemana para la Cooperaciòn Internacional cometa un error de bulto de ese calibre.

Pero claro, a esto ya estamos acostumbrados desde hace mucho tiempo. Es lo que tiene pertenecer a una cultura “inferior” obstaculizadora, además, a la constitución del Estado-Nación que se impuso en Europa desde el siglo XIX.

Baste para entender en espíritu en que se basa la persecución de estos idiomas minorizados, los siguientes textos de dos jacobinos franceses: Grégorie y Barére. Ellos en sus informes a los nuevos gobernantes de Francia consideraban  el euskera como “un idioma de personas proclives al fanatismo y un obstáculo para la propagación de las luces“.

Barére, jacobino, en 1794 advertía a la Convención Nacional: “¡Ciudadano! El lenguaje de un pueblo libre debe de ser el mismo para todos. Hemos visto cómo el dialecto bretón (sic), el dialecto que se llama vasco (sic), y las lenguas alemanas e italianas perpetúan el dominio del fanatismo y la superstición, que apoyan el mando de los sacerdotes y los aristócratas  favorecen a los enemigos de Francia…Es una traición contra la patria dejar a los ciudadanos en la ignorancia del idioma nacional”.

Según el propio Grégoire, sobre 8 millones de “franceses”-uno de cada cuatro- cometían el delito de no saber francés y se expresaban en 30 variedades lingüísticas sobre una población de 29 millones -el país más poblado de Europa-: “Ni en Europa ni en ninguna parte del globo que yo sepa sucede que la lengua nacional no sea universalmente usada por la nación. Francia tiene en su seno quizás 8 millones de personas, de las cuales algunas apenas pueden balbucear unas palabras mal dichas en nuestro idioma: los otros lo ignoran completamente”, por lo que proponía directamente el “aniquilamiento de las lengua locales”. Para imponer el francés la mejor arma era la educación, y así, Barére propuso nombrar un instructor de la lengua francesa para cada pueblo que enseñase las leyes, los decretos y los mandatos de la Convención.

Todo esto, sin duda, será para el Dr. Jürgen Wilhelm un modelo de extensión y defensa de la Cultura.

Deutschlandradio -13/3/2011 – Alemania

Einfluss der Kulturpolitik

 

Prohibicion dle uso del euskera en los actos religiosos (http://www.euskomedia.org/ImgsAuna/53287001.jpg)

 

Der religiöse Fundamentalismus ist dafür sicher das bekannteste Beispiel. Aber auch die kulturellen und ethnischen Chauvinismen kann man denken, vom Hindunationalismus über manche Formen des Indigenismus in Lateinamerika bis hin zu den Nationalisten und Terroristen im Baskenland. Dem arbeitet die Kultur entgegen – zumindest, wenn man unter “Kultur” jene weichen Faktoren versteht, die der Westen in den Ländern, in denen sich engagiert, zu implementieren versucht. (sigue)
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