El 22 de julio de 1936 más de medio centenar de personas, muchas de ellas niños, murieron en el bombardeo sobre Otxandio obra de aviones rebeldes cuyos pilotos las atrajeron a la plaza para luego bombardearlas y ametrallarlas. El Gobierno de Euzkadi cifró en 57 las víctimas mortales. De estas al menos un 73,77% de las víctimas eran civiles. 24 eran menores de edad, un 39% del total. 16 de los muertos eran de menos de 10 años (26%).

Los culpables de ese crimen de guerra y sus defensores ideológicos, entre los que se encuentran historiadores que incluso hoy están al servicio del blanqueamiento de los actos de los insurgentes franquistas, crearon un relato falso que fue el oficial durante toda la dictadura. Obligando a los familiares de los asesinados y a los testigos presenciales a guardar el silencio que se alimenta del miedo y la opresión.

Nosotros hemos escrito mucho sobre el Bombardeo de Gernika, el más conocido símbolo de la barbarie fascista en suelo vasco, pero este año, queríamos recordar el de Otxandio, el primer bombardeo aéreo sobre suelo vasco de la guerra, y de la historia de Euzkadi.

Lo hacemos con 4 días de retraso, pero no podíamos dejar de compartir este articulo firmado por un historiador valiente, Xabier Irujo que con su cruzada contra las mentiras que se han contado sobre las acciones fascistas en tierra vasca (que hemos recogido en numerosas ocasiones), no pensamos que espere alcanzar nunca el título de catedrático en una universidad del Reino de España. Aunque no creemos que tampoco le apetezca mucho.

En 2015 escribió un artículo en la sección Historias de los Vascos, del diario Deia, en el que desmonta, con la precisión de un cirujano, el relato falseado por los “vencedores” basado en  mentiras, medias verdades, omisiones y muy poca vergüenza. Un relato cínico que se basa, estamos seguros, en una mezcla entre intentar justificar a los “suyos” y el convencimiento de que ningún historiador va a poner en duda su relato porque, después de todo durante el franquismo, nadie lo ha hecho. Y lo hace señalando a los autores de este relato falseado y desenmascarando sus mentiras.

Conocer la verdad de lo acontecido es importante. pero como explica el autor al final de su artículo hay que desmontar esas falsedades porque detrás de ellas «se esconde una deontología corrompida: negando, reduciendo o desdibujando el pasado se sepulta la memoria de las víctimas de éstas y otras atrocidades, negándoseles de este modo el derecho a la memoria, a ser recordadas después de haber sido asesinadas y de que muchas veces sus restos fueran inhumados en fosas sin nombre. Esto, que en algunos países constituye un delito, en otros se premia».

Contra la mentira, más verdad
Contra el olvido, verdad, justicia y reparación

Deia – 22/7/2015- Euskadi

El bombardeo de Otxandio según el general Salas

Más de medio centenar de personas, muchas de ellas niños, murieron el 22 de julio de 1936 en el bombardeo sobre Otxandio de aviones cuyos pilotos las atrajeron a la plaza. El general Salas manipularía luego la realidad. L 22 de julio de 1936, miércoles, dos Breguet Br.19 con insignias republicanas procedentes del aeródromo de Recajo, situado a unos diez kilómetros al este de Logroño, aparecieron sobre Otxandio. Tal como expresó un testigo del bombardeo, citado por Gabriel Otalora, “era el cuarto día del levantamiento militar franquista. Estando el pueblo en plenas fiestas de la patrona, volaron sobre él a eso de las nueve de la mañana unos aviones a regular altura, más bien baja, ya que casi tocaban la torre de la iglesia. Dieron varias vueltas al pueblo. Los pilotos saludaban con las manos a la gente que absorta les contemplaba y aclamaba”.

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