Hay veces en los que las informaciones que leemos más parecen nacidas de un autor de panfletos que de periodistas responsables y serios. Es el caso del artículo firmado por Ana Bela Ferreira en la revista portuguesa Sábado. Dicho artículo se titula «Cunhado do rei muda-se para prisão de luxo dos etarras» (El cuñado del rey se muda a la lujosa prisión de etarras), refiriendose a la cárcel de Zaballa. La inexactitud de los datos y la «inventiva» de la autora, no sólo hacen que cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia, sino que da la impresión de que hay una clara voluntad de desinformar.

Antes de entrar «en materia» y como hacemos en algunos otros casos, dejemos claras algunas cosas básicas: ni comulgamos con la institución monárquica; ni con las acciones inaceptables de Iñaki Urdangarin; ni con la violencia terrorista de ETA, que sólo ha traído dolor y muerte, aparte de ser una de las mayores rémoras en la imagen internacional de la Causa del Pueblo Vasco, que decían defender.

Dicho eso, para que no haya lugar a malas interpretaciones, empecemos a revisar la información. Empezando por su titular que califica a la cárcel alavesa de Zaballa*, como una «cárcel de lujo de etarras». La pregunta que nos hacemos es ¿cuántos etarras han pasado por esta prisión desde su inauguración en 2011?.

Para ser calificada como la «cárcel de los etarras» una parte significativa de estos debería haber ocupado las 720 celdas dobles que conforman este macrocentro penitenciario. Algo que nunca ha pasado, porque esta cárcel fue proyectada y construida durante los años de la dispersión y alejamiento de los presos de ETA que, por si no lo conoce la autora del artículo, consistía en aislar a los etarras presos de sus compañeros de organización y llevarlos a cárceles lo más alejadas posible de su lugar de origen. Lo primero podría tener una explicación, lo segundo, el alejamiento, va en contra de todos los principios que deben guiar una condena. Principios que pasan por la reeducación y la reinserción social y el respeto al principio de dignidad de la persona, sin que ésta deba ser castigada más allá del contenido impuesto por el juez en sentencia.

Por si no lo sabe Ana Bela Ferreira, esta dispersión, más cercana a la venganza que a la justicia, lleva mas de 30 años vigente, y fue puesta en marcha por un ministro socialista, Enrique Múgica, en tiempos del presidente González. Así que difícilmente puede ser calificada de «cárcel de los etarras».

Pero no sólo es definida como «cárcel de los etarras», sino como una «cárcel de lujo». Según parece, es así porque cuenta con celdas más grandes de lo normal (13 metros cuadrados, tres más de lo habitual); dispone de «modernas» instalaciones deportivas (estaría bueno que una cárcel de nueve años las tuviera «antiguas»), incluida una piscina climatizada; además de una sala de videoconferencias o una peluquería. Un lujo enorme que cada celda tenga un baño, armario, mesa y soporte para TV. Vamos, un hotel de «cinco estrellas» para etarras y cuñados vascos del rey.

Zaballa es una cárcel del siglo XXI y no una prisión del siglo XVIII. Y debe estar diseñada bajo los principios que marca la Constitución española, así como los que rigen en la Unión Europea y los tratados internaciones: la reeducación y la reinserción de los delincuentes, respetando sus derechos humanos.

Hay 30 cárceles en el Reino de España con piscina, algunas de ellas climatizadas. Zaballa la tiene cubierta, pero no estamos seguros de que sea climatizada (son dos conceptos diferentes).

No sabemos el concepto de «lujo» que maneja la autora del reportaje, pero está muy lejos del nuestro. Que no pasa por la idea de estar recluido durante años en una celda de 13 metros cuadrados con otro recluso. Aunque en las zonas comunes haya máquinas de «vending», y tengamos un sitio donde se corte el pelo.

El otro elemento desconcertante, por usar un término amable, es que su artículo busca dar la impresión de que la cárcel de Zaballa, y sus «instalaciones de lujo», así como la «semi-libertad» de la que va a disfrutar Urdangarin,  son consecuencia de un «sistema vasco de prisiones»

Como si la política penitenciaria, las aplicaciones de las penas, las decisiones de cambio de grado, o la propia construcción de las prisiones, dependiera para algo de las instituciones vascas. No señora, eso no es así. Hablar de que «O sistema basco é adepto da semi-liberdade para presos» (El sistema vasco apoya la semi-libertad de los presos) es demostrar mucha ignorancia, o mucha mala fe. Nada de eso depende de las instituciones vascas, o de decisiones de las mismas.

Tampoco depende de las instituciones vascas, que Urdangarin haya accedido al tercer grado. Seguramente es lo que corresponde. Eso sí, mientras eso pasa (o se indulta a torturadores), hay etarras que siguen en prisión cuando otros presos, con las mismas condenas y con sus mismas condiciones de edad, años pasados en prisión, o estado de salud, llevarían tiempo disfrutando del tercer grado, o simplemente en libertad. Algo que indica que, para ciertos casos, el sistema se acerca mucho más a la venganza, que a la justicia.

Si la autora de este artículo quiere hablar del sistema penitenciario del Reino de España, ahí tendría un buen tema de investigación: las distintas «varas de medir» que aplica, en función de quién es el reo, o por qué ha sido condenado.

Además, le recomendamos que no use como fuentes infalibles para documentase el ABC y El Español. Porque en ciertos temas no son muy de fiar, ya que no distinguen información de opinión.

Les dejamos el artículo de la revista portuguesa. Para leerlo completo hay que registrarse. Es gratis.

Sábado –  25/2/2021 – Portugal

Cunhado do rei muda-se para prisão de luxo dos etarras

Iñaki Urdangarin vai cumprir a outra metade da pena perto da mãe, no País Basco. Todos os dias vai sair para trabalhar e aos fins de semana vai a casa.

(Sigue) (Traducción automática)


*Merece la pena descubrir la historia de la cárcel a la que ha sustituido la de Zaballa, la de Nanclares de Oca.