El pasado mes de diciembre iniciamos la publicación en esta sección «Puntos de vista» de las crónicas de los viajes que el responsable de nuestra edición en inglés, John R. Bopp, realiza a lo largo y ancho de nuestro país. Si en su primera entrega nos relató su viaje en moto por Bizkaia, en esta ocasión nos lleva a visitar uno de los lugares más emblemáticos del sur de nuestro país: Zangoza -Sangüesa y el castillo de Javier.

No se lo pierdan

Zangoza (Sangüesa) y el castillo de Javier en Navarra

John R. Bopp

En octubre del 2020, justo antes de que la segunda ola empezara a cerrarlo todo de nuevo, aprovechamos la oportunidad que nos dio el puente del 12 para salir a explorar algo que teníamos a mano.  Esto se debía en gran medida a saber que era mejor evitar viajar al extranjero, y también por saber que, después de haber visitado tantos países, seguíamos sin conocer lo que teníamos cerca.  Así que nos pusimos las mascarillas, nos bañamos en gel desinfectante, y nos fuimos a explorar la parte oriental de Navarra.

plano turistico de Zangoza (Sanguesa)
plano turístico de Zangoza (Sanguesa)

Nuestro viaje de un día empezó en Zangoza, justo en la frontera con Aragón.  Este pueblo, que tiene más de 1.000 años de historia, es muy pequeño pero rico en historias.  Sangüesa, como se le conoce en castellano, se encontraba en un lugar estratégico a lo largo de la Edad Media, y los monarcas y la nobleza del Reino de Navarra solían reunirse ahí, especialmente en momentos de tensión con Aragón.  Mientras perdió su importancia estratégica cuando el Reino de Navarra se incorporara en la Corona de Castilla, lo cual eliminó la frontera, aún así conservó su estatus, siendo uno de los principales lugares de reunión de las Cortes hasta que éstas se disolvieran.  La parte vieja es muy pequeña, llana, bien pavimentada, y da gusto pasear por ahí.

Iglesia del Salvador (Zangoza-Sangüesa)
Iglesia del Salvador (Zangoza-Sangüesa)

Nuestra primera parada era la iglesia San Salvador, que tenía un portal algo deforme, aunque no sabíamos si eso era a propósito o si había ocurrido algo.  De ahí era cuestión de un minuto llegar a la iglesia de Santiago, que ya existía en el 1164.  Por supuesto que se encuentra en el Camino de Santiago, y es que el pueblo de Zangoza ha sido una parada importante para los peregrinos desde la Edad Media.  La iglesia es elegante en su simpleza, y Santiago mismo, descansando en una concha, da la bienvenida a los viajeros desde encima del portal.

Iglesia de Santiago (Zangoza - Sangüesa)
Iglesia de Santiago (Zangoza – Sangüesa)

 

Calle Mayor (Zangoza-Sangüesa)
Calle Mayor (Zangoza-Sangüesa)

Continuábamos y poco después llegamos a la Plaza de los Fueros, con el convento San Francisco de Asís en uno de sus extremos.  Se dice que el mismo San Francisco lo fundó ahí de 1212 ó 1213, pero desafortunadamente estaba cerrado, así que dimos la vuelta y paseábamos por la Calle Mayor.  Totalmente peatonalizada, esta travesía está llena de interesantes tiendas, bares, y restaurantes.  Si giras a la derecha en el ayuntamiento, puedes pasar debajo del pórtico hacia la Plaza de los Arcos para admirar el Palacio Príncipe de Viana, que actualmente es la biblioteca municipal.

Palacio Príncipe de Viana (Zangoza - Sangüesa)
Palacio Príncipe de Viana (Zangoza – Sangüesa)

Pero la joya de la corona de las iglesias de Zangoza es la parroquia Santa María la Real, que es ahora un sitio del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.  Ubicada a las orillas del río Aragón, ya estaba construida en el 1131, y ostenta una entrada asombrosa.  El puente de hierro que cruza el río lleva el nombre de la iglesia, y ofrece unas vistas perfectas no sólo de la iglesia sino también la ribera.

Santa María la Real (Zangoza - Sangüesa)
Santa María la Real (Zangoza – Sangüesa)
Castillo de Javier (acceso)
Castillo de Javier (acceso)

Terminamos el día en el castillo de Javier, donde nació San Francisco Javier en el 1506.  Estuvimos horas siguiendo el tour programado con todas las medidas de higiene por la covid.  La colección fascinante de arte de varios siglos estaba bien montada, con muchas explicaciones de la historia del castillo y de la vida, el trabajo, y los viajes del santo.  Además, tuvimos mucha suerte con el tiempo, ya que el sol salió en el momento perfecto para alumbrar el castillo en toda su gloria.  El castillo de Olite será más grande, y el de Carcasona en Francia será más tipo cuento de hadas, pero el de Javier de alguna forma es más auténtico, y su tamaño reducido en realidad es una ventaja para el turista que no dispondrá de varios días para explorar.  Eso sí, estuvimos demasiado tiempo ahí como para tener tiempo para visitar el cercano monasterio de Leyre, por lo que ¡tendremos que volver!

Castillo de Javier
Castillo de Javier

Ahora bien, hay que decir que no somos expertos, y que viajábamos (con todas las precauciones) durante la pandemia de la covid, y con eso pues se notaba que había menos turistas (¡no por eso nos quejábamos!) y muchos lugares seguían simplemente cerrados.  Así que os decimos que si queréis meteros más de lleno en estos sitios, y explorar los museos y tiendas más profundamente, hará falta más que un día. Pero los pueblos están llenos de encanto, y nos ha hecho mucha ilusión el hecho de que como no nos atrevíamos a cruzar una frontera, por fin decidimos explorar lo que tenemos en nuestro propio país.  ¡No nos decepcionamos!

John R. Bopp ante el castillo de Javier
John R. Bopp ante el castillo de Javier

Una vez que las cosas vuelvan a abrir, no dudéis en hacerles una visita.  Y si dispones de un fin de semana, ¡no olvidéis que Tudela y las Bardenas Reales, que están a mano!