Hace un tiempo comentábamos cómo se estaba celebrando un campeonato de pelota vasca en la Isla de Reunión. Uno de esos lugares en los que no deja de sorprender que se practique. Nosotros ya hemos hecho un recorrido por algunos de esos sitios donde la presencia de este deporte parece casi un milagro a los vascos peninsulares. Nos referimos a lugares como  Saint Pierre et Miquelon, la República de Togo o en Nueva Caledonia. Lugares donde los vascos, continentales, tienen una constatada presencia, pero que a los vascos, peninsulares, les suenan exóticos y lejanos. Siglos de mugas impuestas por reinos y estados ajenos tienen como consecuencia ese desconocimiento mutuo.

Pero mientras que en el caso de Saint Pierre et Miquelon, o en el de Nueva Caledonia, la presencia de este deporte está sustentada en una presencia tradicional y estable de vascos, el caso de Isla Reunión es diferente. Nadie jugaba pelota en esa isla hasta la llegada de un sacerdote navarro: el padre Étienne Dattas (1914-1996).

Este sacerdote y misionero vasco, nacido Bastida Arberoa, Nafarroa Beherea, llegó en 1969 a Reunión, después de pasar por Camerún y el Congo (incluimos una pequeña nota sobre su vida y su compomiso misionero más abajo) . Se instaló en los suburbios de Saint-Denis y allí, como muchos misioneros vascos, desplegó una actividad integral. Entre las actividades que puso en marche estaban los dos deportes más importantes para los vascos continentales: la pelota y el rugby. Él construyó el primer frontón del Indico y sembró la semilla de este deporte en aquel rincón del mundo.

Los resultados, los frutos de aquel esfuerzo, se siguen recogiendo hoy. Como nos cuenta Guy Leblond en un interesante artículo publicado en Lotrinfo, la publicación digital de Reunión.

Como dicen en el artículo es una pena que la Pelota vasca no sea una disciplina olímpica. algo para nosotros incomprensible, a no ser que haya que leer entre líneas las auténticas razones de una decisión como esa. Lo mismo que es triste saber de las dificultades que tienen que sufrir los pelotaris de Reunión, y de otros muchos lugares, para poder participar en encuentros con pelotaris de otros lugares del mundo.

La existencia de estos clubs y de ese compromiso con la Pelota vasca en lugares tan lejanos no debería ser visto como una curiosidad exotica, sino como una oportunidad y una esperanza para uno de nuestros deportes nacionales. El que más proyección tiene en el mundo.

Lotrinfo – 14/1/2019 – Isla Reunión/Francia

La pelote basque à La Réunion : une curiosité mondiale !

La pelote basque consiste à envoyer de volée ou après un rebond, une balle, la pelote, contre un mur principal, nommé frontis, afin qu’elle retombe sur l’aire de jeu nommée cancha. Ce sport encore méconnu malgré l’exceptionnel palmarès de ses pratiquants, a été introduit à La Réunion à la fin des années 60. Comme souvent, il est le fait d’un immigré basque, le père Etienne Dattas de la paroisse des Camélias à Saint-Joseph-Ouvrier. En 1975, un premier fronton « place libre » est construit à Saint-Denis. En 1985, le premier mur à gauche couvert est inauguré, suivi de deux autres à découvert à Saint-Leu et Cilaos. Le début d’une belle histoire jalonnée de succès.

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Spiritains forums free – 1996 –

Le Père Étienne DATTAS
Né le 20 juin 1914 à Labastide-Clairence (Pyrénées-Atlantique). Prêtre le 21 décembre 1940, à Pau. Profession le 22 septembre 1947, à Cellule. Affectations : au diocèse de Bayonne : vicaire à Biarritz de 1940 à 1943, à Pau de 1943 à 1946. Au Cameroun : à Douala de 1948 à 1950. Au Congo : à Kimbenza de 1950 à 1954, à Madingou de 1954 à 1964. En France : animation missionnaire dans région Midi-Pyrénées, de 1964 à 1969. À La Réunion : curé de Saint-Joseph Ouvrier (Saint-Denis) de 1969 à 1986. Retraite à Labastide-Clairence à partir de 1986.