Llevábamos unos meses sin traer a nuestros lectores uno de nuestros «Puntos de Vista». Como solemos comentar, no llegamos a todo, y este año ha sido especialmente complicado.

Pero no queríamos cerrar el año sin hacer una nueva entrega. Y hemos escogido una de un punto de nuestra nación que es conocido en todo el mundo por su magia. Nos referimos al hayedo de Otzarreta, una isla de bosque autóctono en el Parque del Gorbeia.

Nuestros lectores habituales recordarán cómo hace pocas fechas, este rincón de nuestro país era incluido en la lista de los 19 bosques que no debemos dejar de ver en nuestra vida.

Hayedo de Otzarreta
Hayedo de Otzarreta

Además, siempre que incluimos una fotografía o una referencia a este lugar, hay un buen número de comentarios que se refieren a la belleza del lugar. Así que nos hemos decidido y esta mañana de domingo, que más que de diciembre parecía de abril, hemos visitado este lugar y ahora compartimos los resultados de esa visita.

Un vídeo y una selección de las muchas fotografías que hemos hecho durante el tiempo en que hemos caminado bajo estas hayas mágicas. Y como siempre que nos «perdemos» por nuestros bosques de Bizkaia, pensamos en cuándo seremos capaces de devolver a esta parte de nuestro país sus bosques autóctonos.

Nadie puede criticar la presencia de los grandes pinares que salvaron los bosques de este Territorio de los males de la deforestación ocasionada por la sobre-explotación. Pero pensamos, y es una opinión de inexpertos observadores, que ya va siendo hora de que nuestras instituciones, lo mismo que con su impulso salvaron hace ya más de un siglo nuestros montes, impulsen una recuperación de nuestros bosques autóctonos. De forma que nuestros nietos puedan caminar entre bosque de robles, castaños, hayas, o encinas. Unos bosques que deben ser rentables para sus propietarios, a la vez que mantienen el ecosistema propio de esta zona de nuestro país. Por cierto, de nuestra opinión sobre la presencia de eucaliptos, preferimos reservarnos la opinión porque sonaría muy fea.

Pero volviendo al hayedo de Otzarreta. Si nuestros lectores tienen la oportunidad, no duden en acercarse a conocerlo. No esperen visitar un lugar retirado y desconocido. Lo normal es que haya bastantes visitantes. Pero en todo caso merece la pena visitar este bosque de hayas trasmochas. Uno de los que los carboneros o los madereros de nuestro país «esculpieron» a lo largo de toda nuestra geografía, creando lugares extraordinarios, mágicos, que asombrar a todos los que los visitan y que son la memoria viva de nuestra historia como ferrones o constructores navales.


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