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Muchos vascos mantienen, a pesar de la distancia y las generaciones, una conexión profunda con sus orígenes, con su patria. Ese “orgullo de pertenencia” que nos hace hermanos, incluso en la distancia y en la diferencia, es una de las grandes riquezas de nuestra nación y de nuestra sociedad.

La Dirección para la Comunidad Vasca en el Exterior del Gobierno Vasco ha puesto en marcha un proceso de consulta dirigido a la comunidad vasca en todo el mundo para que presenten propuestas que ayuden a definir el “Día de la diáspora vasca“.

El último Congreso de Colectividades Vascas en el Exterior, celebrado en 2015, tenía como lema la idea “Diasporizar“. Como explicaba el Lehendakari Urkullu en su carta de fin de año dirigida a los vascos en el mundo:

“Esta es una palabra inventada, “diasporizar” en castellano, “diasporize” en inglés o “diasporiser” en francés, que expresa el valor de las personas que vivís en el exterior como ventana de Euskadi al mundo y puente de relación permanente de nuestra Comunidad. Hemos querido que todas las personas que vivimos en Euskadi tomemos conciencia del valor que representa contar con una Comunidad Vasca comprometida y activa como la que representáis. Nuestra misión es la mutua ayuda al servicio de nuestro País. “

Muchas veces hemos comentado desde aquí que la presencia de vascos en todos los rincones del mundo, trabajando activamente en sus respectivas sociedades y  la vez firmemente vinculadas con su comunidad de origen, es una oportunidad única y extraordinaria para nuestro pueblo y nuestra nación. Una oportunidad que debe ser aprovechada y potenciada.

Junto a la labor institucional, en todas las facetas que abarca ese término, que se está realizado y que se debe realizar, es imprescindible impulsar medidas que visualicen la existencia y la vitalidad de esta comunidad global.

Una de las primeras, y de las más necesarias, es hacer visible la importancia y al fuerza de esa comunidad, esta presencia vasca en el mundo, a los vascos de “dentro” y también a os de “fuera”. Estamos convencidos de que aun no hemos entendido, ninguno de nosotros, toda la fuerza y todas las posibilidades que nos da ser una nación que se extiende por los cinco continentes. Una nación que, como no nos cansamos de repetir, está formada por personas comprometidas e  integradas, en las sociedades que les acogieron hace 20 años, o hace 300 años.

Tener un Dia de la diáspora, que nos sirva como “excusa” para resaltar esta realidad y para conocerla mejor, es una magnifica idea. Pero será perfecta si sirve de “palanca” para que el resto de los días del año esta realidad esté en en la consciencia del conjunto de la sociedad vasca, y de forma prioritaria en las agendas de todas nuestras instituciones.

Si quieres participar en este proyecto proponiendo un día concreto lo puedes hacer. Para ello indica cuál es el día que según tu criterio debe ser el elegido y las razones que justifican esa elección. Las propuestas deben ser enviadas al siguiente correo electrónico:

euskaletxeak[email protected]

La fecha límite para la recepción de propuestas es el 31 de diciembre a las 24h00. Una vez recibidas las sugerencias, estas se estudiarán y, finalmente, la Dirección para la Comunidad Vasca en el Exterior elevará una proposición formal para la proclamación de un día concreto del año como “Día de la Diáspora Vasca”.

Nosotros tenemos dos propuestas:

Propuesta 1:

el 13 de febrero

Primera página de la constitución de la Hermandad nuestra Señora de Aranzazu en Lima
Primera página de la constitución de la Hermandad nuestra Señora de Aranzazu en Lima

Las razones: Es la fecha en la que se funda la primera “Euskal Etxea” del mundo. Un 13 de febrero de 1612, se fundó la  Ilustre Hermandad Vascongada de Nuestra Señora de Aránzazu,  que tenía como objetivo acoger a los residentes en Lima que provengan del  Señorío de Vizcaya, Provincia de Guipúzcoa, Provincia de Alava, Reino de Navarra, y de las cuatro Villas de la costa de la Montaña (que son Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Viente de la Barquera).
Una hermandad y congregación constituida a mayor gloria de Dios y de la Santísima Virgen, y para unirse y confederarse todas las personas de los lugares citados existentes en esta ciudad, a fin de ejercitar entre si y con los de su nación obras de misericordia y caridad.

Esta hermandad, un verdadero hito histórico, sirvió de modelo y referencia a otras hermandades vascas, también con una gran proyección, como las de Chile o México. Pero es que además, se ha mantenido viva a lo largo de más de cuatro siglos, y de todo el devenir histórico. Adaptándose a la realidad social de cada época, algo imprescindible para que una organización siga viva y sobre todo sea eficaz, hoy en día vasco-descendientes en Perú conservan el espíritu de aquellos vascos peninsulares que decidieron formar una hermandad para reunir a los pertenecientes a su nación que vivían en el Reino del Perú.

Una hermandad que, a pesar, de su edad (o puede que como consecuencia de ella) nos sirve hoy en dia para entender  quienes somos.

Para entender en toda su amplitud la importancia de esta “Euskaetxea”, y todo lo que ella reflejó de la mentalidad y actitud de los miembros de la nación vascongada en Tierras americanas (Antes paisano que Dios), recomendamos leer este artículo de Francisco Igartua sobre la hermandad. Francisco (Paco) Igartua, un peruano vasco-decendiente, más en concreto un peruano-oñatiarra, fue fundador y director de las revistas Oiga y Caretas en Perú, las dos revistas de referencias durante décadas en aquel país. El fue, consciente de su importancia histórica y como herramienta para los vascos de hoy, uno de los impulsores de la recuperación de la actividad de esta hermandad.

Propuesta 2:

el 21 de mayo.

Las razones: Es el día en el que parte desde el Puerto de Bilbao la expedición de niños al exilio más conocida de todas. 3.861 niñas y niños salieron con destino a Southampton huyendo de la barbarie de los insurrectos franquistas. No fue la primera expedición de niños refugiados, ni la más numerosa de aquellas expediciones, pero sí la más conocida, y la que se ha convertido en un símbolo de los desastres que aquella infame guerra civil entre vascos trajo a nuestra patria.

Datos recogidos del trabajo "El primer exilio de los vascos" de Jesús J. Alonso Carballés, Universidad de Limoges-EHIC
Datos recogidos del trabajo “El primer exilio de los vascos” de Jesús J. Alonso Carballés, Universidad de Limoges-EHIC

Aquellas niñas y niños, y sus cuidadores, salieron como refugiados. Muchos volvieron a su país como parte del bando perdedor de la guerra, con todo lo que ello significaba. Bastantes, con familiares muertos o desaparecidos. Para otros, y no pocos, aquella marcha que se planteó y planeó como temporal, se convirtió en definitiva y entraron a formar parte de la diáspora vasca.

En muchos casos lo hicieron, además, sin raíces. Sin edad para entender qué es lo que pasaba, y tampoco para ser conscientes de sus orígenes, muchos de ellos perdieron no sólo la conexión con sus familias, sino que también perdieron la conexión con sus raíces, con la sociedad de la que formaban parte.


Vascos y argentinos. Argentinos y vascos. Dos patrias para Hombres libres
Muchos vascos mantienen, a pesar de la distancia y las generaciones, una conexión profunda con sus orígenes, con su patria. Ese “orgullo de pertenencia” que nos hace hermanos ,incluso en la distancia y en la diferencia, es una de las grandes riquezas de nuestra nación y de nuestra sociedad,

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