Yim Jungsik se alistó en el ejército de Corea del Sur con 18 años. Nunca había cocinado. Sus superiores le ordenaron cocinar en su cuartel porque los cocineros estaban de permiso, en la que fue su primer contacto con el mundo de gastronomía.

Eso fue a finales de los años 90. Hoy sus dos restaurantes, el Jungsik de Seúl (una estrella Michelin) y el Jungsik Nueva York (dos estrellas Michelin), son el ejemplo más evidente del inmenso y extraordinario camino que ha recorrido este relevante chef en estos 20 años.

La periodista Priscila NG  nos relata en el South China Morning Post esta historia de superación y de éxito, a través de una entrevista realizada al protagonista principal de la misma, en la que explica, entre muchas otras cosas, cuál es la que considera su influencia principal.

Zuberoa restaurant in Guipuzcoa, in Spain’s Basque Country has been a big influence on Yim Jung-sik’s cooking, Picture: Alamy
Zuberoa restaurant in Guipuzcoa, in Spain’s Basque Country has been a big influence on Yim Jung-sik’s cooking, Picture: Alamy

“If I had to name one particular influence, it would be one-Michelin-star restaurant Zuberoa, in the Basque Country, Spain. They make traditional Basque-style cuisine. I was so inspired there that I was able to create the concept of the ‘new Korean cuisine’ within 10 minutes.”

(“Si tuviera que nombrar una influencia particular, sería el restaurante con una estrella Michelin Zuberoa, en el País Vasco, España. Ellos hacen cocina tradicional de estilo vasco. Me inspiró tanto que pude crear el concepto de la “nueva cocina coreana” en 10 minutos.“)

No se puede decir más claro, esa influencia fundamental la tuvo de la cocina vasca y en concreto del restaurante Zuberoa. Y no puede quedar más claro a los miles de lectores de este diario de Hong Kong, que tiene influencia en todo el “Extremo Oriente”.

 South China Morning Post – 11/8/2017 –  Hong Kong

How army life gave Korean chef behind Jungsik brand his passion for food

How did you become a chef? “In 1998, I enlisted in the Korean army, where I stayed for 26 months. The cooks at the military base I served at were on holiday for two weeks and I was asked to take over the catering. That was my first time grabbing a knife and cooking, and it was so much fun it didn’t seem like work.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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