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Hace casi dos años recogíamos en este blog cómo un equipo multinacional de científicos habían bautizado la recién descubierta especie de caracoles, localizado en las cuevas del País Vasco (Bizkaia y Gipuzkoa), con el nombre de Zospeun Vasconicum. Curiosamente no es la primera especie de este género de caracoles ciegos con conchas semi-transparentes que lleva un nombre relacionado con los vascos. Existe otra especie llamada Zospeum biscaiense, que fue catalogada en 1980.

Hoy, hemos descubierto gracias al artículo de Nerea Landeta en la web Nación Vasca, que desde mediados de los años 70′ existe una especie de flor, endémica de la Costa Vasca, que lleva, también, un nombre ligado a los vascos.

Armeria Euscandiensis. Una herbácea endémica de la Costa Vasca, con un nombre muy vasco
Armeria Euscandiensis. Una herbácea endémica de la Costa Vasca, con un nombre muy vasco

Se trata de una herbácea: la Armeria euscadiensis. Un nombre que se le adjudicó después de un largo periplo que se inició cuando el 6 de abril de 1893, el botánico francés Georges Rouy dio con un ejemplar de esta planta mientras paseaba por el monte Urgull, en San Sebastián. El nombre definitivo se le puso esta preciosa planta casi un siglo después, cuando el Boletín de la Sociedad Botánica de Francia, publicaba los estudios de los botánicos Jean Vivant y Pierre Donadille.

Lala Armeria euscadiensis se encuentra en apenas una veintena de poblaciones diferenciadas a lo largo de la costa, siempre ligadas a un tipo de hábitat muy concreto en acantilados con sustrato de pH ácido.

Todo la historia de esta planta, y mucho más, incluidas interesantes reflexiones de la necesidad de conservar nuestro entorno, las podéis encontrar en la información de Nación Vasca. Web cuya lectura, por cierto, recomendamos.

Nación Vasca – 29/12/2016 – Euskadi

Armeria euscadiensis, la historia de un endemismo vasco

Cuando se trata de destacar la biodiversidad de un área geográfica, no hay nada como contar con un endemismo. Un ser vivo que sólo existe en ese lugar y en ningún otro de la tierra. Esta exclusividad lo convierte en una joya que exhibir y proteger, dos acciones que a menudo entran en conflicto. Hay quien opina que esto de la conservación de las especies es poco menos que un ritual naturista propio de adoradores de la tierra y subestiman su utilidad como herramienta. Los endemismos tienen el poder de atraer el turismo y ser la peor pesadilla de un constructor que recibe una evaluación negativa de impacto ambiental sobre su proyecto.

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