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El diario mexicano La Vanguardia ha publicado este sábado un extenso y trabajado reportaje (realizado por Jesús Peña) dedicado a un vasco que, como decimos en el titular, erigió un monumento a un escocés, en el norte de México.

Figura. En sus años mozos Feliciano, con su firme carácter, ya se perfilaba para ser lo que fue; un exitoso hombre de negocios.
Figura. En sus años mozos Feliciano, con su firme carácter, ya se perfilaba para ser lo que fue; un exitoso hombre de negocios.

Feliciano Iribarren Arrese nació en los últimos años del siglo XIX en la población navarra de Abaurrea Baja. Con 20 años, en 1916, el y algunos de sus hermanos deciden, como tantos vascos de la época, deciden emigrar a América en busca de fortuna y una vida mejor.

Decidieron viajar a California, donde durante años trabajaron cuidando ovejas, como tantos y tantos vascos en los USA. Años después y con unos ahorros, se trasladaron Sabinas, en el norte de México, donde se dedicaron  una actividad que en México parecía que estaba especialmente reservada a los vascos del norte de Navarra; las panaderías.

Unos años después, y unos ahorros más, les permitieron comprar ranchos para la cría de ovejas, uno de los cuales, el de nuestro protagonista, que fue bautizado con el nombre de su lugar de origen: “Pirineos“.

Hasta aquí, una historia más de un vasco que “hizo las Américas” con un respetable éxito. Lo que hace especial el caso de este vasco, es que allí en el norte de México, en los inicios de los años ’60 del pasado siglo, decidió homenajear a un escocés que cambió la historia de la humanidad y al que sin duda nunca los miembros de esa humanidad podremos honrar lo suficiente.

Feliciano Iribarren, erigió una escultura en honor de Alexander Fleming, el científico escocés que descubrió los antibióticos y al que, en consecuencia, miles de millones de personas en todo el mundo le deben directamente la vida y otros miles de millones, le deben una vida más saludable y feliz.

No nos acordamos mucho de este hombre extraordinario. Su descubrimiento ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana y se ha vuelto “transparente”, hasta el punto de que su mal uso puede estar consiguiendo que el inconmensurable regalo que nos hizo la ciencia tenga sus dias contados.

Ese olvido es más difícil que nos acompañe si circulamos por el punto kilómetro 78+180 de la carretera 57. En ese tramo que une Monclova a Sabinas, exactamente en el punto que es conocido como rancho Los Pirineos, en el municipio de Progreso, se ubica un monumento en honor a Alexander Flemming que mandó levantar Feliciano Iribarren. el sí valoraba la inmensa aportación que hizo este científico escocés al descubrir el mágico antibiótico conocido como penicilina.

Les dejamos el artículo de la Vanguardia (el diario mexicano); y como “desagravio”, un artículo firmado por Otto Schober que fue publicado en el diario Zócalo Saltillo en 2012 y que en su momento se nos “despisto”.

La Vanguardia – 8/10/2016 – México

El discreto homenaje de un vasco a un escocés

Qué raro, pensé cuando alguien me lo platicó. Hacía algún tiempo que había escuchado de ese monumento a la orilla de la carretera 57, en el tramo que va de Monclova a Sabinas, Coahuila, y se me ocurrió que ciertamente las personas acostumbran, desde siempre, a levantarle estatuas a los políticos, a los deportistas, a los poetas, a los toreros, a los hombres ilustres, a los militares que murieron por la patria, ¿pero a los científicos…?
A los científicos no. Qué raro.

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Zócalo Saltullo – 31/12/2012  – México

FELICIANO IRIBARREN ARRESE Y FLEMING

Cuando uno viaja por la carretera 57 se puede ver en el tramo Monclova a Sabinas un monumento al lado de la carretera en el punto conocido como rancho Los Pirineos, en el municipio de Progreso, donde nace un ramal de terracería rumbo a San José de Aura, kilómetro 78+180, se ubica un monumento a Alexander Flemming, el científico escocés descubridor del mágico antibiótico conocido como penicilina, descubrimiento que abrió las puertas de la era llamada de los antibióticos, que curaron infinidad de enfermedades que se consideraban incurables o muy difíciles de sanar.

(Sigue) (Traducción automática)

 

 

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