The New York Times (NYT) es uno de los medios de comunicación de todo el mundo que más queremos. Si revisan la larga serie de informaciones que hemos recogido de este diario norteamericano lo entenderán.

No deja de sorprendernos su capacidad de análisis propio sobre los vascos y lo vasco.  Muy lejano de los estereotipos que desde muchos medios de comunicación españoles y franceses, se intenta crear de la realidad de este país dividido entre dos estados. Por eso siempre los incluimos dentro de los amigos de los vascos.

Hoy le dedican un gran capítulo sobre el Tour de France a la ya tradicional presencia de los aficionados vascos en las etapas del Pirineo apoyando al Euskaltel-Euskadi. Que las laderas pirenaicas por donde discurre la prueba ciclista reina se llene de ikurriñas y camisetas naranjas, el color del equipo ciclista vasco, no por habitual a lo largo de muchos años, ha dejado de ser un elemento que sorprende y admira.

Euskaltel-pirineos

Jonh Brand, el corresponsal del NYT que escribe esta crónica, habla de todo, de lo bueno, y de la imagen negativa que el terrorismo ha creado de los vascos, y que aun tendrá que pasar tiempo para que se diluya. Por cierto, este periodista, que sigue el mundo del ciclismo, ya ha sido citado en otra ocasión en nuestra web. También sobre una crónica relacionada con el ciclismo vasco, aunque en esa ocasión con las vicisitudes del paso de la Vuelta Ciclista al País Vasco por la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Pero sin duda el resultado final es positivo. Descubrimos detrás de sus palabras una cierta admiración por todo lo que significa ese mar rojo, verde, blanco y naranja que cubre las laderas de los Pirineos. Admiración por el sentimiento de pertenencia a una comunidad que demuestran esos aficionados que se vuelcan a animar a sus corredores y su equipo, no porque vayan a ganar, sino, simplemente, porque los sienten como propios.

New York Times – 5/6/2013 – USA

Pyrenees Bring in Some of Tour’s Most Passionate Fans

Juan José Oroz worked furiously in the breakaway on Friday, the ikurriña, the red-green-and-white Basque flag, on the backside of his jersey shining brightly in the sun. Though he was eventually collected by the peloton in the final two miles of Stage 7, won in a sprint finish by Peter Sagan, the flag was a reminder that Oroz and his Euskaltel-Euskadi team would not be too disappointed: the 100th Tour heads into their home turf, the Pyrenees, this weekend. During the next two stages, there will be a huge party in the mountain range that straddles the France-Spain border, as Basque cycling fans, clad in the retina-burning orange of Euskaltel-Euskadi, will line the switchbacks en masse.

(Sigue)
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