El San Francisco Chronicle es un diario que aparece con cierta reiteración en nuestra web. en esta ocasión lo incluimos porque nos ha sorprendido con un interesantísimo artículo sobre cinco lugares claves de la presencia de la cultura vasca en el oeste de los USA. El artículo, firmado por Bob Cooper, nos ofrece un abanico que va desde un moderno bar con música y cocteles en lo que interviene incluso el patxaran, hasta el Centro Basco de Boise, pasando por restaurantes y hoteles.

Un ejemplo de cómo la cultura vasca sigue viva en esa parte del mundo. A pesar de la distancia, física y temporal, entre los vascos de USA y los vascos del “interior” las raíces de nuestro Pueblo son fuertes y, al menos por ahora, resisten bien. Que eso siga así depende, sobre todo, de la capacidad de nuestras instituciones de ayudar a mantener viva la llama de nuestra cultura en todo el mundo. Un esfuerzo que no estamos muy seguros de que se esté haciendo en estos momentos de la manera correcta.

Una cariñosa puntualización al encantador texto de Bob Cooper. Sabemos muy bien lo que quiere decir cuando afirma: They’ve been a culture without a country for so long (Ellos han sido una cultura sin país desde hace mucho tiempo). Pero como las palabras las carga el diablo y hay que tener mucho cuidado con ellas, le pedimos que nos permita que le hagamos una corrección: No somos una cultura sin país, somos un pueblo, un país y una cultura sin estado, que es algo muy diferente.

Los vascos somos un país, un pueblo y una cultura desde hace tanto tiempo que se ha perdido la referencia de nuestro origen. Puede que ahora no seamos dueños completos de nuestro destino (al menos como lo puede ser cualquer otra nación que tenga su bandera en la explanada de la ONU). Pero que no lo dude. Somos un país formado por un pueblo con un territorio: el País de los Vascos.

San Francisco Chronicle – 27/7/2012 -USA

5 Basque American spots in Western U.S.

The bar restaurant 15 Romolo is located down a alley way near Broadway Street in San Francisco. Photo: Frederic Larson, The Chronicle / SF

They’ve been a culture without a country for so long, it’s little surprise that pockets of Basque life can be found throughout the West. They began arriving in the 1800s from Basque country, which straddles Spain and France, mostly to become shepherds. Most of the shepherds’ winter boardinghouses are gone now, but not the Basque food, music and spirit.

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