La entrada que hemos escrito en torno a hilo de mensajes que ha aparecido en el blog-foro Fodor´s sobre el papel de los vascos en la huida de aviadores o militares aliados del territorio controlado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, nos ha ayudado a descubrir un extraordinario artículo del hispanista Paul Preston en torno a la figura (tan admirada por nosotros) del periodista sudafricano George L. Steer y su trabajo como corresponsal en la Guerra Civil en Euskadi.

Nos ha parecido que  este artículo, escrito en la revista británica History Today, con motivo del 70 aniversario del Bombardeo de Gernika, es una referencia imprescindible, que debe aparecer en nuestra web. Después de leer lo escrito por Preston, creemos que es absolutamente superfluo que expliquemos por qué calificamos a Steer como un amigo de los vascos. Su muerte, en 1944,  hizo perder a este pueblo y a sus representantes legítimos uno de los más importantes aliados con que hubiese podido contar al final de la Segunda Guerra mundial.

La portada del New York Times con la información, enviada por Steer, del bombardeo de Gernika

Su libro el Árbol de Gernika, publicado poco después de la victoria de los insurgentes franquistas en el frente vasco, es una lectura imprescindible para conocer qué fue aquella guerra terrible y cuál el comportamiento de las autoridades vascas, con el Lehendakari Aguirre a la cabeza, en esos tiempos difíciles. También sirve, por desgracia, para poder percibir cuál ha sido la herencia más cruel, obscura y difícil de detectar, que nos ha dejado vivir 40 años bajo la dictadura de Franco: el odio en parte de nuestro Pueblo. No creemos que nuestro admirado Steer podría haber reconocido a los vascos que, 50 años después de que el viera luchar a los gudaris, se han dedicado a asesinar por la espalda o a poner bombas. Él que, como recoge Preston en su artículo definía a los vascos así:

After all, the Basques were a small people, and they didn’t have many guns or planes, and they did not receive any foreign aid, and they were terribly simple and guileless and unversed in warfare; but they had, throughout this painful civil war, held high the lantern of humanity and civilisation. They had not killed, or tortured, or in any way amused themselves at the expense of their prisoners. In the most cruel circumstances, they had maintained liberty of self-expression and faith. They had scrupulously and zealously observed all the laws, written and unwritten, which enjoin on man a certain respect for his neighbour. They had made no hostages; they had responded to the inhuman methods of those who hated them by protest, nothing more. They had, as far as anyone can in war, told the truth and kept all their promises. 

(Después de todo, los vascos eran un pueblo pequeño, y que no tenían muchas armas o aviones, y que no recibió ninguna ayuda exterior, y eran terriblemente simples e inocentes, y poco versados en la guerra, pero tenían, en todo esta dolorosa guerra civil, en alto la linterna de la humanidad y la civilización. No había matado, ni torturado, ni de cualquier manera se divertían a costa de sus prisioneros. En las circunstancias más crueles, habían mantenido la libertad de expresión y de fe. Tenían escrupulosa y celosamente observadas todas las leyes, escritas y no escritas, que dicto el hombre acerca del respeto por el prójimo. Ellos no habían hecho rehenes, sino que había respondido a los métodos inhumanos de los que los odiaban por la protesta, nada más. Ellos consiguieron, en la medida de lo alguien puede en un guerra, decir la verdad y mantener todas sus promesas.)

En definitiva, un artículo imprescindible que recomendamos fervientemente. Más aun estando tan reciente la conmemoración del 75 aniversario del Bombardeo de Gernika.Además no deja de emocionarnos que Preston recuerde que el objeto más preciado de Steer era un reloj que le regaló el Lehendakari Aguire en el que estaba grabado ‘To Steer from the Basque Republic‘. Cuánto tenemos que aprender los vascos de hoy del Lehendakari Aguirre y de aquella generación de vascos.

History Today – 582007- Gran Bretaña

The bombing of Guernica

Paul Preston remembers the journalist and Basque sympathizer who broke the news of the bombing of Guernica on April 26th, 1937.

In early 1938, Martha Gellhorn wrote to her friend and mentor, Eleanor Roosevelt:

You must read a book by a man named Steer: it is called the Tree of Gernika. It is about the fight of the Basques – he’s the London Times man – and no better book has come out of the war and he says well all the things I have tried to say to you the times I saw you, after Spain. It is beautifully written and true, and few books are like that, and fewer still that deal with war. Please get it.

Martha Gellhorn’s judgement has more than stood the test of time. Steer was the correspondent of The Times whose account of the bombing of Guernica perhaps had more political impact than any single article written by any correspondent during the Spanish Civil War.

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